Ines Papert es, con toda seguridad, una de las grandes figuras femeninas de la escalada y el alpinismo de este siglo. Ha sido cuatro veces campeona del mundo de escalada en hielo, ha escalado vías de mixto extremo de hasta M13 y ha realizado un sinfín de primeras ascensiones de vías alpinas y de big wall por medio mundo.
En los últimos años se ha centrado un poco más en la escalada deportiva, lo que el pasado 30 de abril dio sus frutos con el encadenamiento de su primer 8b+. Se ha hecho con la repetición de Elefanten spaziergang en Barmstein (Austria).
Ella misma lo cuenta en las redes sociales de su patrocinador principal, Arcteryx, donde se puede leer que es toda una leyenda en roca, hielo y nieve pero que se había atascado en el grado de 8b+. “Es solo un número, pero de alguna forma, una motivación”, dice, y añade que “me había quedado enganchada porque nunca lo había encadenado”.
No había ninguna duda acerca de su capacidad para escalar una vía de dicha dificultad, pero lo cierto es que no había ocurrido nunca… hasta ahora.
Inspirada por su hijo
Elefanten spaziergang fue equipada en 1996 por Bernhard Wolf, el entrenador de escalada de Emamnuel, el hijo de Ines Papert, que actualmente tiene 24 años de edad. “Mi hijo la encadenó cuando tenía 21 años. Inspirada por esa historia, empecé a probarla. Y con mis amigos animándome, finalmente chapé la reunión después de más de un año de esfuerzo”, narra.
El día había empezado “como uno cualquiera: desayuno normal, algo de trabajo y tareas (corté el césped y lavé el coche)”, explica Ines Papert sobre la jornada del encadenamiento. Luego condujo hasta la escuela, donde dedicó media hora a visualizar los movimientos de su proyecto y familiarizarse todavía más con esos 45 metros con que cuenta la vía.
Con Elefanten spaziergang 8b+ deja atrás su máximo nivel en escalada deportiva, que había alcanzado en 2004 con Schattenkoenig 8b en los Alpes alemanes.
Una trayectoria admirable
El encadenamiento de una vía de 8b+, aunque haya llegado a los 51 años de edad, es un logro relativamente menor dentro de la trayectoria de Ines Papert. Antes de ser madre, en el año 2000, ya había ascendido picos andinos como el Aconcagua, el Nevado Pisco, el Alpamayo y el Artesonraju, además de haber escalado The nose en El Capitan.
Con su hijo de meses, se subió al octavo grado en 2001 y empezó a destacar poderosamente en la escalada en hielo. Fue campeona de la Copa del Mundo en 2001, 2003 y 2006, así como ganadora del Campeonato del Mundo en 2002, 2003, 2004 y 2005.
En esa época también logró la primera ascensión en punto rojo de Symphonie de liberté M11, que entonces era la ruta más difícil de la cara norte del Eiger (2003). En 2007, alcanzó su máximo nivel en escalada mixta extrema con la repetición de Law and order M13.
A lo largo de los años ha escalado por medio mundo y ha destacado en todos los escenarios. Llegó a escalar The hurting (XI, 11) en los Cairngorms en el particular estilo invernal escocés; abrió Quantum of solace (ABO, 600 m, WI7+, M7) en el Kyzyl Asker de Kirguistán; protagonizó la primera ascensión del Likhu Chuli I (6.719 m) en solitario en Nepal; la primera femenina de Riders on the storm en la Torre Central del Paine; o la apertura de la cara sureste del Kyzyl Asker con Lost in China (ED, 1.200 m, WI5+, M6); entre muchas otras realizaciones.










Hay muy poca gente que se supere a sí misma a medida que cumplen años. Suele ser al revés.
Esta mujer es toda una inspiración.