Laura Rogora ha vuelto a tomarse la escalada en roca en serio, después de una larga temporada de competiciones en la que se ha proclamado campeona de Europa de dificultad y combinada en Villars (Suiza), ha sido olímpica por segunda vez (18ª en París 2024, después de ser 15ª en Tokyo 2020) y ha subido a un podio de la Copa del Mundo. Para ello, después de una breve incursión en Arco, ha elegido la zona de Cornalba, que no conocía y donde ha obtenido remarcables encadenamientos.
El más destacado ha sido la primera ascensión femenina de la vía más dura del sector. Se trata de Goldrake, equipada en el año 2000 por Bruno Tassi y con primera ascensión de Adam Ondra diez años después. El genio checo dudó sobre el grado, aunque terminó sugiriéndola de 9a+. Con el paso de los años y de las repeticiones, que han navegado entre el 9a y el 9a+, el propio Ondra corrigió su primera impresión y la dejó en 9a.
Hasta ahora, sin embargo, ninguna mujer le había pintado el punto rojo. Laura Rogora apenas necesitó un par de días de trabajo para llegar hasta la cadena. En total, fueron cinco intentos el primer día, en los que estuvo constantemente perfilando el método que mejor se adaptaba a sus características, y encadenamiento en el primer intento de la segunda jornada.
Goldrake figura ya entre las vías más duras del historial de la escaladora de 23 años, encabezado por Erebor 9b de Arco y Ali Hulk extension total sit start 9b de Rodellar. En el escalón del 9a+ tiene una vasta experiencia, con vías como Pure dreaming plus, The bow y Terapia d’urto en Arco, o Lapsus en Andonno.
8b a vista
Además de Goldrake, Laura Rogora sumó otro encadenamiento notable en Cornalba. Concretamente se hizo con la vía más clásica del lugar, Jade, a vista. Una línea graduada de 8b pero al estilo de la vieja escuela.
En este estilo, Laura Rogora logró el año pasado su mejor encadenamiento con Ajo crudo 8c en Cicera.








