Hacia el 20 de julio Jorge Díaz-Rullo aterrizó en Noruega con destino final en Flatanger, emocionado por su primera visita a la desplomada cueva de Hanshelleren, escenario de dos de las tres propuestas de 9c que existen en el mundo, Silence (2017) y B.I.G. (2023), además de cuna del primer 9b+, Change (2012) y de otras grandes vías, en su mayoría legado de Adam Ondra.
Precisamente esta última era el objetivo principal con el que Jorge llegó a Noruega. «Siempre he soñado hacer este movimiento. Finalmente, aquí estoy», escribió Jorge al poco de empezar a probar Change.
Tras diez días en la cueva, se llevó un encadenamiento que ya de por sí merecía un titular: el 8c Nordic Flower a vista. «Una vía de 55 metros, una lucha increíble y movimientos increíbles. Escalar mi máxima dificultad a vista en una de las vías más bonitas que he hecho nunca ha sido muy especial», escribió Jorge. Recordamos que Jorge ya contaba con al menos otros tres 8c a vista.
Con este chute de motivación retomó sus principales proyectos, desvelando que había estado trabajando de forma paralela en dos vías: a la mencionada Change se añadía Move (9b/+), otra ruta con sello Ondra de la que Seb Bouin hizo la primera repetición en 2019.

En los siguientes días siguió compartiendo sus progresos en sus redes sociales, que tuvieron sus momentos de luz cuando conseguía resolver nuevas secuencias, pero también de sombras, con inconvenientes como algún día en el que estuvo enfermo, tuvo una pequeña lesión en un hombro o la lluvia que mojó partes de las rutas. La fortaleza de su deseo se impuso cada una de estas veces.
Para resolver el complicado puzle de la vía tuvo que tirar de todo su tesón: «La dificultad de esta primera parte de Change consiste en solo dos movimientos muy duros y matizar todo con detalle para mí es muy importante. Simplemente tendré que seguir trabajando en ello», escribió cuando estaba trabajando el crux o pasos más duros de la ruta.
En un día de “descanso” de sus proyectos demostró que ya tenía el pulso bien cogido a la cueva, con el encadenamiento de Muy Verdes (8c+ o 8c/+ según los repetidores), que se anotó en solo dos intentos.

Por fin, hacia el 20 de agosto, las piezas empezaron a encajar: «Este tipo de roca te da muchas opciones, y encontrar tu ‘beta’ para todos los pasos de los alrededor de 50 metros de la vía es un verdadero reto. Después de muchos días, puedo decir que tengo claras todas las secuencias de mis proyectos».
Con los pasos ya resueltos por separado, faltaba todavía el difícil paso de encadenarlos todos, manteniendo la motivación y sopesando cada día sus límites: «Encontrar el equilibrio entre mejorar en la ruta y no acabar demasiado cansado se convierte en todo un reto», escribe Jorge.
En estos días también estaba trabajando Change Alex Megos, quien consiguió ponerle el punto rojo el 25 de agosto, tras solo seis días de trabajo. Esto, lejos de frustrar a Jorge, espoleó su motivación: «Aprovecho esta oportunidad para felicitar a Alex Megos, que ha demostrado estar en un estado de forma increíble, haciendo Change tan rápido. Personalmente, me motiva mucho ver gente fuerte, me hace querer trabajar más duro y ser un mejor escalador», escribe Jorge, demostrando una vez más que en la escalada solo se compite contra uno mismo.


Por fin ayer, 29 de agosto, Jorge anunció que había llegado a la ansiada cadena de Change: «Aún no puedo creer que haya ocurrido. Ser capaz de superar el paso de bloque del principio, yendo desde el suelo por primera vez, y después escalar los 50 metros de la línea completa ha sido una lucha mental y física que nunca olvidaré. He dado todo lo que tengo, mis brazos y cuerpo no podían más, pero al final conseguí chapar la cadena».
Está feliz por haber resuelto «esta pieza de historia de la escalada» y no se olvida de agradecer a todos los que le han apoyado en este camino. Al igual que Ainhize Belar, Jorge es miembro del equipo de roca de Sputnik investigación.

Una vez cumplido uno de sus grandes objetivos, Jorge todavía no piensa en descansar. Con los días que aún le quedan en Noruega se va a seguir dándole a su otro proyecto, Move, fiel a su lema: «Seguir soñando siempre será la clave. El resto de cosas, tarde o temprano, llegará…».
Es la quinta ascensión a la vía y para Jorge es el tercer 9b+ de su carrera, tras su primera ascensión de Mejorando la samfaina, en Margalef, que realizó en febrero de 2023 y que todavía no ha sido repetida, a la que sumó la repetición de Bibliographie, en Céüse, en octubre del año pasado.
Recordamos además que Jorge, de 25 años, no está solo entre los mejores escaladores del mundo en escalada deportiva, con alrededor de una decena de vías de 9b o más, es de los pocos que además cuenta con bloques de la máxima dificultad, con hasta 8C+ encadenado.








