La imponente cara oeste del Petit Dru (3.733 m), con sus 1.100 metros de pared que cada día admiran los cientos de turistas que suben cómodamente en el tren de Montenvers –y con una aproximación más difícil cada año por el retroceso glaciar– ha sido el lienzo de muchas de las grandes líneas de la historia del alpinismo.
«Esas placas son el prototipo mismo de lo imposible…», dijo Pierre Allain tras su primera ascensión a la cara norte en 1935. Su granito guarda la leyenda de Bonatti y su Pilar en solitario en los años 50; o la de Royal Robbins y su Directa Americana en los 60, repetida en poco más de tres horas por Christophe Profit en los 80, marcando un hito en las ascensiones ultrarrápidas… Una muralla representativa de la evolución, que también ha sufrido importantes transformaciones con los sucesivos desprendimientos que han modificado algunas de sus vías míticas.


Talento Lafaille
El visionario francés Jean-Christophe Lafaille –uno de los pioneros del estilo más ligero en los ochomiles, incluidas las ascensiones invernales– también dejó aquí su impronta en el año 2001, con una vía que por entonces se catalogó como lo más duro de los Alpes, con cotaciones que subían originalmente hasta el A5 en artificial. Realizó la apertura en dos ataques: cinco días de marzo de 2000 junto a Jerôme Arpine (hasta el L10) y otros nueve días en febrero de 2001 cuando escaló en solitario hasta completar los 21 largos totales, incluyendo varias tiradas de A4 y M7. En la parte final, superadas las principales dificultades y huyendo del mal tiempo que acechaba, se unió con la norte clásica de Allain hasta el espolón de los Drus, para descender rapelando por la cara sur.
A su regreso, Lafaille aseguró que «Nunca había hecho nada tan difícil. Lo que hice fue aplicar a la alta montaña los estándares modernos de la escalada en Yosemite».
Cinco años después, en enero de 2006, este talentoso y completo escalador desaparecía en un intento invernal al Makalu, dejando muchos caminos inspiradores tanto en los Alpes como en las grandes montañas del Himalaya y el Karakórum.



Pocas repeticiones, también en invierno
Un año después de su apertura, en 2002, e intencionadamente también en invierno, los británicos Ian Parnell y Andy Kirkpatrick fueron a por la temida primera repetición de la vía Lafaille. La dureza estuvo a la altura de lo esperado, con una meto muy dura y varios contratiempos les hicieron abrir alguna variante, evitando no intencionadamente el largo de A5.
Los siguientes en seguir el camino fueron los franceses Christophe Dumarest, Guillaume Avrisani y Philippe Batoux, del 10 al 20 de febrero de 2004, esta vez siguiendo el trazado original de Lafaille. En su caso además llevaban material más específico de artificial, y consideraron que el largo más duro podría rebajar su cotación hasta el A3. Además, añadieron al final una salida de cuatro largos que llegaba hasta el hombro.
La cuarta ascensión total a la vía (tercera repetición) se demoró ocho años y la protagonizaron los españoles Álvaro Novellón y Unai Castresana en 2014, de nuevo en el mes de febrero como todas las anteriores. Durante cinco días siguieron la línea original, soportando temperaturas de hasta -25ºC y encontrando muchas de las fisuras cubiertas de hielo. En su cotación reafirmaron el A3 y V+ propuesto por los franceses.




Léo y Enzo: una nueva perspectiva
Tanto Léo Billon, miembro del equipo de élite del ejército francés de montaña GMHM (Groupe Militaire de Haute Montagne), como Enzo Oddo son buenos conocedores de la dificultad del macizo del Mont Blanc. Juntos han realizado destacadas aperturas como Ici mieux qu’en face (550 m, 7b+) en las Pointes de Fébrouze; o Les Bâtards en la cara norte de los Drus (800 m, 8a) el verano pasado, o Les Barbares 3 (500 m, M10) en la norte de la Pointe Supérieure de Pré de Bar en febrero, entre otras. También en 2023 repitieron la Super Intégrale de Peuterey en apenas 14 horas.
Su idilio con la vía Lafaille del Dru empezó el verano pasado, cuando se plantearon la repetición de la vía en un único día, y eso hicieron el 22 de agosto de 2024. Consiguieron escalar en libre hasta una dificultad de 7b y el resto progresaron en artificial. Llevaron todo tipo de artillería de artificial, pero reconocen que la mayoría quedó en el fondo del petate, y ahí nació la idea de su siguiente reto, según escribe el mismo Léo en sus redes sociales: «¿Y si la escalamos en libre? Nuestra arrogancia hizo que la idea prendiera rápidamente. La cita quedó fijada para el verano siguiente».




Con esta intención, este verano han acudido a la pared en tres ocasiones. El 28-29 de junio atacaron la vía «en “modo lento”, con hamaca, ropa de abrigo, desayuno al sol…». Escalaron a vista los largos inferiores y consiguieron resolver los pasos por separado del largo duro, viéndole color. A pesar de las condiciones casi invernales de julio, volvieron del 10 al 12 de ese mes, abriendo una pequeña variante para evitar una placa lisa de unos tres metros, y abrieron otros dos nuevos largos por una proa por encima del hombro final (de aproximadamente 7c), enderezando así la última parte hasta la cima. En total, colocaron cuatro expansiones en el largo más duro, otros tres en la variante y alguno más en los dos largos nuevos finales.


Tras esperar el buen tiempo, finalmente regresaron el 5-7 de agosto, cuando ambos consiguieron escalar toda la vía en libre. Proponen para el largo clave una cotación de 8b+ y, en declaraciones a planetmountain.com, aseguran que es un largo precioso y que «la ruta, en su conjunto, es extraordinaria, ofreciendo una increíble variedad de estilos: delicadas placas de equilibrio, fisuras técnicas, muros desplomados y una proa elegante; todo ello sobre una roca de gran calidad».
Una escalada que reafirma el Dru como testigo de la evolución en esta meca del alpinismo.
Tras preguntar a Léo acerca de la graduación obligada actual de la vía, y si el largo duro correspondía al originariamente cotado de A5, nos detalla: «Sí, el 8b+ corresponde a ese largo, que en realidad antes de nuestros 4 seguros tendría un grado máximo de A2+. Actualmente ese largo debe ser un A1, con los espits y los Bird peak ya instalados». En cuanto a la graduación obligada en libre, señala: «Creo que debe haber pasos obligados de 7b/c».
Y nos aporta el croquis actualizado de la vía (los espits añadidos son los marcados en rojo):










Segueix intentant-ho, fins i tot Apache no t'entén.
No Hace falta ser Bona….Para ser escalador escalador, para empezar todos somos buen@s escaladores..para terminar solo el que sabe abrir lineas escribe mal.
Be,he intentat escriure en castella,pero no m'en ensurto…Com que hi ha espanyols mes correctors que el Google,a partir d' ara donare la meva opinio en la meva unica llengua.
El intentar escriure en Cheroki s,ha acabat,he fet l esforç pero no m,en ensurto.
Salut a tothom i bones escalades.