SOLO EN LOS ALPES

A5 en los Drus para Lafaille

El alpinista francés acaba de abrir, en la mítica cara oeste de los Drus , la primera invernal en solitario de una de las vías de artificial más duras de los Alpes.

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Llevaba preparando esta ascensión desde hacía tiempo. Es cierto que cuando se vive en Chamonix, la idea de abrir una nueva vía y, porqué no, de dejar grabado su nombre en la historia de esta simbólica pirámide, es de lo más tentador.

Jean Christophe Lafaille es sin duda el alpinista más polivalente del panorama actual: 8c ensayado, 8a+ sin cuerda, realizaciones al más alto nivel en hielo y dry-tooling (M9), 6 cumbres de más de ochomil metros, la mayoría en solitario y por nuevas vías, primer francés que repite las vías más duras de artificial en El Capitan, la meca de la escalada americana, encadenamiento en solitario de diez caras norte de los Alpes, en invierno y con total autonomía…

Eficaz tanto en roca como en hielo o en alta montaña, Jean Christophe es capaz de transferir sus conocimientos técnicos a cualquier tipo de escalada.

Su última realización en los Drus es realmente una hazaña, algunos hablan ya de un gran salto de los estandartes del alpinismo actual.

«Nunca había hecho nada tan difícil. Lo que hice fue aplicar a la alta montaña los estandartes modernos de la escalada en Yosemite…» «Es una montaña mítica, un laboratorio de la alta dificultad»… «Es, hasta la fecha, la vía más dura y más bonita que hecho en los alpes, y vías en los Alpes he visto y hecho muchas…» eran las palabras de Jean Christophe tras su ascensión.

Ya lo decía Pierre Allain, precursor del alpinismo moderno y protagonista de la primera ascensión de la cara norte de los Drus: » esas placas son el prototipo mismo de lo imposible…»

Tras salir en marzo, acompañado por su amigo y guía Jerôme Arpin, Jean Christophe tuvo que abandonar su intento de apertura al cabo de cinco días por culpa de las pésimas condiciones meteorológicas. Aun así, había conseguido completar los 300 primeros metros encadenando incluso un largo extremo de A5, en la sección vertical. Jean Christophe llevaba esperando desde el año pasado a que las condiciones meteorológicas le permitieran lanzar un ataque, en invierno preferiblemente, ya que el riesgo de desprendimiento de rocas es menor. Como no encontró a nadie que le acompañase, decidió ir sólo…

A principios de febrero, parece que el anticiclón invernal se instalaba definitivamente sobre los alpes. Es el mejor momento para atacar. Durante las semanas previas, Jean Christophe había efectuado varios viajes de ida y vuelta para transportar material y comida a pie de vía. El lunes día 12 de febrero, Jean Christophe estaba preparado; llevaba una mochila enorme, más grande que de costumbre. Había llegado el momento de escalar..

Temprano por la mañana, franqueba la rimaya del corredor de los Drus y remontaba unas pendientes nevadas hacia el lugar donde había dejado sus cuerdas un año antes. A medio día, lograba alcanzar el punto más alto de su anteriror tentativa, llevada a cabo el año anterior. Pero las cosas serias empezarían por la tarde; una intensa lucha le llevaría hasta el final de un largo de 30 metros en A5, la máxima dificultad alcanzada en artificial. Al atardecer, decide descender para instalar su hamaca y pasar su primera noche en pared.

Vía Lafaille – Cara Oeste de los Drus ( 3.733 m )
Apertura: del 19 al 23 de marzo de 2000 con Jérome Arpin hasta el L 10 (3.050 m)y del 12 al 20 de febrero de 2001 en solitario.

21 largos hasta la unión con la cara norte (3.400 m),salida por la cara norte clásica hasta el espolón de los Drus (3. 650 m ).

L 1 – 5+ L 2 a L 5 – A 2 L 6 – M 2 L 7 – M 7 L 8 – M 3 L 9 – A 2L 10 – A 5 : lunes 12 de febreroL 11 – A 3 : martes 13 de febreroL 12 – A 4 / L 13 – A 1 : miércoles 14 de febreroL 14 – A 4 / L 15 – A 4 : jueves 15 de febreroL 16 – A 1 ( péndulo ) L 17 – A 4 : viernes 16 de febreroL 18 – 5+ L 19 – A 1 : sábado 17 de febreroL 20 – A 4+ / L 21 – A 2 : domingo 18 de febrero.

Salida por la cara norte el lunes 19 y martes 20 de febrero Descenso rapelando por la cara sur desde el Espolón de los Drus.

Al día siguiente, ya no quedaban dudas sobre la tónica general de la vía: por encima quedan largos de A3 y A4, y la roca es de excelente calidad. Las fisuras se suceden perfectamente, trazando un recorrido que promete emoción.

Los días se suceden y parecen repetirse: escalada delicada y expuesrta durante 8 ó 10 horas, con largos de A4 cada día, descensos en rápel, subir por las cuerdas fijas, izar pesados macutos de 70 kg., instalar un nuevo vivac, cena rapida y sueño incierto…


 

Con una progresión de dos largos al día (entre 80 y 100 metros), se va dibujando, poco a poco, bajos sus pies, un paisaje impresionante, que indica la creciente proximidad de la cima. los largos se encadenan a buen ritmo: buenas reuniones, una perfecta sucesión de delicadas fisuras que conducen hasta la cima, una roca excepcional «digna de El Capitán», como dice el propio Jean Christophe… a su regreso explicaba como tuvo que utilizar todas las técnicas aprendidas en sus 20 años de montaña para completar la ascensión de ésta vía de dificultad extrema y de incomparable belleza. La línea perfecta.

Le parece un poco más fácil que ‘Sea of Dreams’, la vía de artificuial más dura y mítica del mundo, en el Capitán, que Jean Christophe logró repetir en mayo de 1999. Es cierto que durante los nueve días que duró su ascensión (en los Alpes), gozó de un tiempo excepcionalmente bueno, pero no hay que olvidar que la vía abierta por jean Christophe se encuentra en alta montaña (entre 2.600 y 3.700 metros), mientras que las escaladas sobre las paredes graníticas de El Capitán se realizan entre los 1.000 y los 2.000 metros, en medio de un paisaje menos austero que el de los Alpes. Es evidente que el concepto de «mal tiempo» en El Capitán no tiene el mismo significado ni las mismas consecuencias que en los Alpes…

De todas las vías que ha escalado en los Alpes, Jean Christophe Lafaille piensa que esta es la más dura de todas. Él mismo afirma que «es 10 veces más difícil que ‘Divine Providence'», una vía de referencia en cuanto a dificultad se refiere y cuya primera ascensión en solitario corrió a cargo del propio Jean-Christophe… Los posibles repetidores de esta línea perfecta están avisados.

Breve historia de los Drus

La cara oeste de los Drus (3.733 metros), monolito de granito compacto, alza sus 1.100 metros de pared sobre el valle de Chamonix. Esta montaña ha sido el escenario de múltiples hazañas, unas veces gloriosas y otras trágicas.Pierre Allain y su ascensión a la cara norte, el ‘Pilar Bonatti’, la ‘Directa americana’… son algunas de las realizaciones que han hecho evolucionar el alpinismo abriendo nuevos horizontes, nuevas posibilidades.

En 1935, el escalador parisino Pierre Allain lleva el alto nivel alcanzado sobre los bloques de fontainebleau a la cara norte de los Drus, abriendo en dos días, junto a Raymond Lininger, la primera gran vía de los Drus. Bautizada hoy en día con el nombre de ‘vía clásica de la cara norte’, la famosa fisura que lleva su nombre, la fisura pierre Allain, aún sigue dando guerra a las nuevas generaciones de alpinistas y, su grado no ha sido rebajado… Hubo que esperar hasta 1964 para ver la primera ascensión invernal y hasta 1971 para la primera en solitario (aunque en verano).

En 1952, Lucien Bérardini, Adrien Dagory, Marcel Lainé y Guido Magnone, consiguen vencer, en 8 días, la cara oeste, lo que, en su época, supuso un gran salto a nivel de dificultad.

En 1955, Walter Bonatti revoluciona el mundillo del alpinismo abriendo en solitario y en 6 días, una línea improbable e impensable de la cara oeste de los Drus: el ‘Pilar Bonatti’, un encadenamiento de una audacia totalmente impensable en aquella época. La exposición y dificultad del itinerario sentaron las bases de un nuevo tipo de alpinismo.

En 1962, los mejores escaladores americanos del momento, Gary Hemming y Royal Robbins, abren una línea directa en 3 días. Utilizan unas revolucionarias técnicas de artificial, perfeccionadas en la inmensidad de las paredes de El Capitan, para completar uno de los itinerarios más impactantes de la época, la ‘Directa americana’. A partir de ese momento, se empezó a considerar la posibilidad de escalar itinerarios aparentemente imposibles: el artificial era la solución.

En 1965, de nuevo Royal Robbins, vuelve a los Drus para trazar un itinerario aún más directo, la ‘Directissime americaine’, una vía poco repetida incluso en la actualidad.

En septiembre de 1966, esta «tribu» de escaladores americanos, cuya presencia no era del agrado de los guias de Chamonix, más que nada por el alto nivel de sus ascensiones, se autoexcluye aún más del mundillo de la montaña; en la famosa cara oeste, en la Directa americana, una cordada de alpinistas alemanes parece tener serios problemas. Ante la atónita mirada de los equipos de rescate, los americanos formaron cordadas independientes, subieron por la vía que habían abierto cuatro años antes y consiguiron rescatar al equipo alemán sin ningún problema. Es evidente que sin la ayuda de estos escaladores americanos, los alpinistas alemanes no hubieran podido salvar sus vidas… Esta provocativa epopeya, muy mediatizada en aquella época, fue el principio de una nueva era para los equipos de rescate: habían aprendido la lección.

Durante el invierno de 1973, Walter Cecchinel y Claude Jager, recorren el famoso ‘Couloir Nord’, un itinerario que discurre sobre hielo casi vertical y utilizan, por primera vez, la técnica del piolet-tracción. Los itinerarios sobre hielo casi vertical se convierten en un objetivo realizable.

En 1975, Thomas Gross, hombre sin patria, estrella de la escalada artificial y beatnik marginal, abre en solitario una vía impensable, permaneciendo 18 días en la cara oeste (sin contar los 25 días empleados para la preparación). Realmente se pasó más tiempo hizando el enorme macuto de 100 kg. que escalando. De esta manera, este original escalador organiza su vida en pared, transportando su guitarra y leña para el fuego…

En 1982, Christophe Profit, en su mejor momento de forma, recorre la ‘Directa americana’ en solo integral en 3h 10, introduciendo así un nuevo estilo: ascensiones ultra-rapidas y ligeras.

Como podemos ver, cada una de estas brillantes realizaciones en los Drus han significado la introducción de nuevas técnicas y concepciones del alpinismo y todas tienen algo en común: la apertura de vías en roca en las grandes paredes, esclada artificial en montaña para superar las líneas imposoibles, técnica del piolet-tracción para el hielo, solo express y mochila ultra-ligera…


 
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