Léo Billon y Enzo Oddo han descubierto una nueva perla en el macizo del Mont Blanc. Una nueva vía situada en la cara norte del Dru, una de las vertientes más significativas de los Alpes. Durante tres días se consagraron a ella y terminaron abriendo Les Bâtards (ED+, 800 m, 8a).
Juntos ya habían realizado en verano del año pasado la Super Intégrale de Pêuterey en un tiempo de 15 horas y 56 minutos.
Una primera repetición tras cuatro décadas
Se fijaron en la línea cuando a principios de verano realizaron otra ascensión muy relevante en el mismo escenario. Se habían fijado como objetivo la Directissime Jean-Claude Bertrand, una vía abierta por Patrick Gabarrou y Alexis Long en 1986 de la que no se conocían repeticiones. Léo Billon y Enzo Oddo consiguieron esa primera repetición.
Durante la aventura, en la que por cierto pasaron algo de hambre al quedarse cortos de víveres, destacaron la excelente calidad de la roca. También se fijaron en que, a su izquierda, la roca parecía igualmente buena. Comprobando las topos de la zona a posteriori, se dieron cuenta de que no había ninguna vía abierta por allí. El nuevo objetivo estaba fijado.
Un aleje terrorífico y mucho pan
Tres días después de haberse bajado de la cara norte del Dru, volvían a ella para ir en busca de ese terreno virgen vertical que había vislumbrado. Esta vez, no cometerían el mismo error y metieron como pudieron en su petate tres hogazas de pan bâtard de una panadería artesana. Si había que vivaquear, lo harían bien alimentados.
A la una de la tarde, después de haber observado atentamente la pared con los prismáticos, se metieron en faena. A los cinco largos, empezaron a encontrar dificultades de consideración: un 7c de placa de granito, en la que disfrutaron hasta que vieron que se habían saltado un emplazamiento para un spit y que los metros iban pasando peligrosamente. A punto estuvieron de tener que lamentarlo, pero lograron superar el bloqueo y llegar a la reunión. Aviso para navegantes de una potencial repetición.
Después del primer vivac, se enfrentaron al largo clave, que han valorado como de 8a. Tuvieron que dedicar muchos esfuerzos a esa tirada. Enzo Oddo se cayó en sus dos intentos, y Léo Billon también necesitó dos pegues para finalmente llegar a la reunión. La jornada se alargó cuando encontraron un depósito de cristal de roca, que exploraron a fondo ante la gran afición de Enzo.
Así pues, dejaron los últimos cinco largos y el asalto a la cima para el tercer día. Decidieron bautizar su vía con el nombre de Les Bâtards, un juego de palabras con el nombre del pan y un concepto menos amable que ellos resuelven dando libertad de interpretación.











