Mujer y compañera de cordada de José Manuel Anglada

Ha muerto Elisabeth Vergés

Elisabeth Vergés era mucho más que la mujer de Josep Manuel Anglada. Era su compañera de cordada en la montaña y en la vida, su fuente de energía e inspiración. Elisabeth, definitivamente, era eso: pura motivación. Anglada y ella han formado -durante casi seis décadas- una cordada que sólo ha sido capaz de romper la enfermedad.

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Elisabeth Vergés (1939-2019), una mujer siempre alegre y positiva.
Elisabeth Vergés (1939-2019), una mujer siempre alegre y positiva.

Elisabeth Vergés nace en Barcelona en 1939 y comienza a salir a la montaña a los doce años. En 1968 realiza un curso de alpinismo y escalada en el que con otras dos mujeres escala el Cavall Bernat, la aguja símbolo de Montserrat. Coincide con Anglada en el Club Muntanyenc Barcelonès y empiezan a escalar juntos a finales de 1961. Realiza con Josep Manuel las primeras escaladas femeninas de El Puro, en los Mallos de Riglos, de la pared del Aéreo en San Jeroni y del Frare en Montserrat. Es el inicio de un proyecto en común que comprende, además de la escalada, expediciones y viajes, trekkings en los Andes y el Himalaya. Y el más importante: la familia, a la que se irán sumando sus tres hijas (Sonia, Susanna y Sarah).

Elisabeth, Anglada y Paco Guillamón en la cima de la Mitra (1962) tras realizar la primera directa a la pared sureste

El gran Lionel Terray, cuando conoció a Elisabeth y supo que se iba a casar con Anglada no dudo en decirla: “Ser la mujer de un gran alpinista es una gran responsabilidad”. Lionel no sabía que le estaba transmitiendo el mensaje a alguien que sentía el gusanillo de la escalada y la montaña tanto o más que el propio Anglada. Alguien que le había dado más vueltas que el propio Josep Manuel a la posible pérdida de libertad a la que le podría llevar el matrimonio. Las invitaciones de su boda las hizo un artista alemán, sin lugar a dudas visionario, pues dibujó una escaladora en la cima asegurando al escalador.

Elisabeth Verges y Josep Manuel Anglada  (Darío Rodríguez/Desnivel)
Elisabeth Verges y Josep Manuel Anglada

En 2011 participa en la película “Encordades” que analiza el papel de las mujeres en el alpinismo y escalada. Y es muy sincera al explicarlo: “No estaban bien vistas las mujeres haciendo deporte. Y en montaña menos porque ir a la montaña significaba un exceso de libertad que no se estaba dispuesto a dar a las mujeres”.

Josep Manuel y Eli, como ellos mismos cuentan, “deciden correr el riesgo del matrimonio y seguir yendo a la montaña hasta que las piernas se lo permitan”.  Se casan en la abadía de Montserrat, el 1 de julio de 1965. Y no han dejado de hacer montaña. Han sido 54 años de cordada como matrimonio, 58 desde que comenzaron a escalar juntos. Siempre inseparables.

Es imposible entender la figura de Josep Manuel Anglada sin haber conocido a su mujer Elisabeth Vergés. Josep Manuel y Eli eran mucho más que un matrimonio. Eran una cordada en la montaña y en la vida. Una cordada que lo compartieron todo: familia, escaladas, muchas escaladas, barrancos, buceos, viajes por todo el mundo (muchísimos kilómetros de coche y avión) y, también, muchos libros, cine, teatro… pues Josep Manuel y Eli siempre han sido unos apasionados, no sólo de la montaña, sino de la cultura en general. Siempre querían aprender, conocer, saber.

Si Josep Manuel Anglada es una persona siempre discreta, un auténtico gentleman, Eli era la energía, la motivación, la compañera incansable, tanto fuera para viajar, compartir un buen libro, atarse al otro lado de la cuerda, ó bucear, ó esquiar, ó hacer un barranco. También para dar vida a una buena conversación, de esas que nos gusta tener en el mundo de la montaña.

Eli estaba dotada de una gran energía que sumada a la de Anglada hacía que formaran una pareja de “fanáticos” de la montaña y de la vida absolutamente entrañable.

Les recuerdo en muchos momentos, pues son muchas las veces en que he coincidido con ellos y hemos compartido conversación y, también, horas en la montaña. Porque casi en cualquier encuentro o reunión que tuviera que ver con el mundo de la escalada era inevitable encontrarse con Josep Manuel y Eli, siempre dispuestos hacer kilómetros, conocer gente, compartir conversación, escalar y aprender.

También porque ambos conocían a tantos personajes importantes del alpinismo de otros países, que eran nuestros embajadores pues casi cualquier gran personaje que pasara por nuestro país era amigo de Josep Manuel y Eli. Por eso, en los muchos encuentros que he tenido con personajes del alpinismo y escalada estaban Anglada y Eli.

Me viene ahora a la memoria una reunión de escaladores de hielo en la que hacía tanto frío y mal tiempo que nadie quería escalar… excepto Josep Manuel y Eli. En un día en el que pagarías por no escalar, y la mayoría de los asistentes (alpinistas jóvenes) habían encontrado alguna excusa para no hacerlo, allí estaban aquellos dos “abuelos” chiflados encaramados, con la misma ilusión que adolescentes, por las cascadas de hielo. Y lo que más llamaba la atención es que quien ponía más pasión e ilusión en escalar aquel día de perros era Eli, que era seguida por el siempre flemático e imperturbable Josep Manuel. Ninguno de los dos tenía miedo, ni frío, ni pereza…todo lo contrario. Lo único que querían era escalar, y escalar.

La energía que como cordada irradiaban era tal que daba igual donde coincidieras con ellos. Josep Manuel y Eli siempre estaban motivados, ilusionados, dispuestos, curiosos… No sólo para escalar, también para mantener una buena conversación.

Recuerdo un año que me llamaron para acompañarme a la feria del libro de Frankfurt. Pensaba ¿qué se les ha perdido a estos dos locos allí? Muy simple: eran dos apasionados de los libros (ambos leían en varios idiomas y tienen en su casa una buenísima biblioteca), habían oído hablar de los encuentros culturales que tienen lugar en esta feria y querían vivirlos desde dentro. Y lo hicieron con la misma pasión que ponían en todo lo que compartían.

Me viene a la memoria una noche, de las varias que he pasado en la casa “de los Anglada”, una casa que ha sido punto de encuentro y “hotel” de muchos grandes personajes del alpinismo. Por ella han pasado tantos grandes del alpinismo que la lista sería interminable (Lionel Terray, Kurt Diemberger, Royal Robbins, Toni Hiebeler, Gaston Rebuffat, Chris Bonington, Louis Audoubert, Fritz Wiessner…). Aquella noche estaba sólo con Josep Manuel y Eli, era más de la una de la mañana y parecía imposible que se fueran a dormir tanta ilusión tenían por compartir escaladas, libros, vivencias, viajes, cultura….

Josep Manuel Anglada y Elisabeth Verges en su casa de Barcelona.  (© Darío Rodríguez/DESNIVEL)
Josep Manuel Anglada y Elisabeth Vergés en su casa de Barcelona. Es ya entrada la madrugada y siguen compartiendo sus vivencias y recuerdos con el visitante. ©Darío Rodríguez

Josep Manuel y Eli se conocieron en la montaña, se casaron, tuvieron tres hijas, y siguieron siempre haciendo montaña juntos. Anglada hizo muchas escaladas con otros compañeros pero, sin lugar a dudas, con quien compartió más horas de cuerda y aventura fue con su mujer, con Elisabeth Verges una fuente de energía inagotable a nivel deportivo y cultural.

La gran pasión de Josep Manuel era Elisabeth, y viceversa. Si te encontrabas a uno allí estaba el otro. Siempre juntos. 


 

Elisabeth decidió escribir un libro sobre…. Josep Manuel Anglada. Después de muchos años juntos era evidente que le conocía muy bien. Sin embargo se sumió en la realización de este libro con la pasión que ponía en todas las cosas: profundizó, investigó, se sumergió en la vida de Anglada dando vida a una biografía única porque está hecha por la persona que mejor le conocía, mejor quizás que él mismo.

Las últimas veces que coincidí con Elisabeth (primero en Tarragona, luego en el Mendi Film de Bilbao) me sorprendió su alegría y vitalidad. Cuando la vi en Tarragona no la reconocí a primera vista. No tenía pelo debido al duro tratamiento de quimio. Y no lo ocultaba. Y la primera impresión, tras el shock inicial, era de que allí no pasaba nada, tal era la fuerza, energía, alegría y vitalidad que expandía Eli, quien no tenía reparos en hablar de su enfermedad y de la dureza del tratamiento que estaba siguiendo. 

La segunda vez que coincidí con ella, el pasado diciembre en Bilbao me sorprendió aún más. La enfermedad avanzaba pero aquella mujer seguía siendo la misma. Veías en su rostro la enfermedad, un tema que no era tabú en la conversación y sobre la que Eli hablaba con total naturalidad. Y, a la vez, al ver a Eli tan alegre y positiva, tan llena de energía y vitalidad te parecía que finalmente la enfermedad no podría con ella.

Josep Manuel Anglada y Elisabeth Vergés en el Bilbao Mendi Film 2018. ©Darío Rodríguez

No ha sido así. Hoy, cuando he conocido la noticia, el golpe ha sido brutal. He telefoneado a Anglada pero no podía hablar. Yo tampoco. Ha sido un golpe demasiado fuerte.

Con la desaparición de Elisabeth Verges, Josep Manuel Anglada ha perdido a su compañera de cordada. El mundo de la montaña más, pues sin lugar a dudas Elisabeth ha sido una de las personas que más ha trabajado por difundir la cultura, el sentimiento de la montaña. También el papel de la mujer en la montaña y en la vida.

Nos ha dejado una gran mujer sin la que nos sentiremos más solos. Una mujer clave para entender una parte de la historia de nuestro deporte.

Darío Rodríguez


 
Comentarios
4 comentarios
  1. Una gran persona y una gran mujer!!! Felicidades por tu gran legado y ejemplo, que sigas escalando y viviendo con pasión, allí donde estás, a donde todos iremos llegando. Un gran honor haberte conocido!!! Mis condolencias a su hermosa familia!! Irene

  2. Eli siempre estará en nuestros corazones. Darío la ha descrito a la perfección, era entrañable, siempre dispuesta a compartir su alegría y sus vivencias. Hablar con ella era como un bálsamo, con ella (y su esposo), siempre aprendías algo nuevo, nunca te aburrías, era impresionante el bagaje cultural que tenía. Descansa Eli, descansa tranquila.

  3. Mis más sinceras condolencias. Lo siento mucho, Josep Manel.
    Una forta abraçada!

    Gustavo

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