El Manaslu vuelve a aparecer en el horizonte de Simone Moro. En octubre, el alpinista bergamasco regresará al ochomil nepalí, pero esta vez no para afrontar directamente su viejo objetivo invernal.
Después de años intentando la montaña exclusivamente durante la estación fría, Moro ha decidido cambiar la estrategia: subirla en otoño, conocer de nuevo sus condiciones y comprobar su propio estado antes de plantearse el octavo intento invernal.
La decisión adquiere un significado especial después de lo ocurrido el pasado diciembre. Simone Moro se encontraba en Nepal aclimatando para un nuevo intento invernal del Manaslu cuando sufrió un infarto a unos 5.000 metros, durante el regreso de una ascensión al Mera Peak.
Fue evacuado a Katmandú y posteriormente regresó a Italia para continuar con los controles médicos. El episodio obligó a cancelar la expedición invernal que tenía prevista junto a Nima Rinji Sherpa y Oswald Rodrigo Pereira.
Meses después, Moro explicaba que los médicos habían relacionado el episodio con una combinación de deshidratación severa y un hematocrito muy elevado, que habría favorecido la formación de un coágulo que bloqueó una arteria coronaria.
Tras someterse a diferentes controles, incluida una prueba de esfuerzo, afirmó haber recibido el visto bueno para regresar progresivamente a la actividad.
Siete Cimas en el Denali
El primer paso fue el Denali, que Simone Moro afrontó en junio junto al ruso Artem Gurshtein. Alcanzó los 6.190 metros de la cumbre en una ascensión de cinco días que, además, le permitió completar las Siete Cimas. El propio alpinista interpretó la actividad como una prueba de su recuperación y como una confirmación de que podía volver a afrontar expediciones de altura.
Ahora llega la siguiente prueba. “En octubre vuelvo al Manaslu”, explicó Simone Moro en una entrevista concedida a Lo Scarpone. La intención es distinta de sus expediciones anteriores: “quiero ir en otoño para conocerlo mejor, ver las condiciones y después eventualmente intentarlo unos meses más tarde, en invierno”.
En otra entrevista con Montagna.TV precisó que se tratará de una actividad autónoma, sin oxígeno suplementario ni sherpas, aunque coincidirá en la montaña con las numerosas expediciones que acudirán durante la temporada otoñal.
El otoño servirá así como una especie de ensayo general. Simone Moro podrá aclimatarse en la propia montaña, observar el estado de la ruta y, sobre todo, valorar cómo responde su cuerpo antes de enfrentarse a la versión mucho más exigente del proyecto.
Si esa evaluación resulta favorable, la idea es permanecer en Nepal y enlazar el periodo otoñal con el intento invernal. “Quizá inmediatamente después”, planteaba el propio himalayista, “quedándome allí todo el tiempo que haga falta”.
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