EXPLORANDO

Rescate en el Lhotse: Habrá que reflexionar sobre este alpinismo al límite

No es momento de analizar por qué tantos alpinistas necesitaron ayuda, pero más adelante, reposadamente, habrá que reflexionar sobre este ochomilismo al límite, en el que definitivamente, se ponen en peligro no solo la propia vida, sino también la de otras personas. Los héroes fueron los rescatadores.

Alpinistas en el Valle del Silencio
Alpinistas en el Valle del Silencio
| 121 comentarios |

Ayer fue un día intenso. El rescate de los alpinistas del Lhotse llegaba a su fin. Por la mañana temprano, como él acostumbra, descendió por sus propios medios Carlos Soria. Tanto en el  ascenso como el descenso fue siempre autonómo y en ningún momento necesitó ningún tipo de asistencia externa. ¡A los 72 años!

Poco antes de su llegada al campo base el helicóptero rescataba del campo 2 a Roberto Rodrigo y Manuel Gonzalez “Lolo”, los que tenían daños más. Aunque otros componentes del grupo (Carlos Pauner, Javier Pérez, Juanito Oiarzabal) solicitaron también ser evacuados en helicóptero, no fue posible al no haber posibilidad de más vuelos. Así que el resto de los alpinistas de nuestro país, que el día 21 ascendieron el Lhotse, independientemente de sus congelaciones u otras lesiones causadas por la ascensión no tuvieron más remedio que descender por sus propios medios desde el campo 2, donde habían sido atendidos por las expediciónes comerciales Himalayan Experience y Patagonian Brothers.

Después de Carlos Soria y ya muy entrada la tarde, los primeros en llegar fueron Miguel Ángel Pérez (con congelaciones en los pies) e Isabel García, acompañados por el mexicano Jorge Salazar, y el iraní Mahdi Amidi. Este último desempeñó un papel importante ayudando a Isabel (que además había perdido un crampón) en el descenso. Mahdi ha escalado en esta misma temporada el Everest y el Lhotse.

Sobre Isabel García “Isa” hay que contar que su fortaleza es increíble. El día de la ascensión al Lhotse partieron ella y su compañero Roberto Rodrigo a las 3 de la madrugada (muy tarde) y llegaron a la cima a las 4 o 5 de la tarde. Pronto en el descenso les cogió la noche. Roberto comenzó a no ver y más tarde, debido a las congelaciones, no pudo hacer las maniobras con la cuerda. Isabel se las preparaba y fueron descendiendo lentamente llegando al campo base al amanecer. A Manuel Gonzalez “Lolo”, que yacía en la zona de La Tortuga, no le vieron pues se encontraba en una zona alejada de las cuerdas fijas. Roberto sí que tiene congelaciones posiblemente graves. A Roberto le evacuó el helicóptero e Isabel descendió andando. Una fortaleza increíble. Tiene congelaciones.

Junto con ellos descendió también Miguel Angel Pérez, con congelaciones en los pies. Lo primero que nos comentó: “Los héroes han sido los rescatadores: los hermanos Benegas y “Matoko, Matías Erroz.

El grueso del grupo (Juanito Oiarzabal, Juanjo Garra, Carlos Pauner, Javier Pérez) descendió muy lentamente desde el campo 2. La petición que habían hecho del helicóptero desde el campo 2 no era  injustificada. Finalmente el más agotado del grupo resultó ser Juanito Oiarzabal a quien hubo que trasladar desde la Cascada de Hielo al campamento en una camilla.

Analizar el porqué de que tantos alpinistas, tras escalar el Lhotse, llegaran al campo 4 en tal estado de agotamiento y necesitaron rescate para descender es algo que no es el momento de hacer. Pero más adelante, reposadamente, habrá que reflexionar sobre este ochomilismo al límite, en el que definitivamente, se ponen en peligro no solo la propia vida, sino también la de otras personas.

La suerte quiso que Damián Benegas y Matoko descendieran del Everest, tuvieran mucha amistad con Edurne, y estuvieran dispuestos a desviarse de su ruta y alcanzar el campo 4 del Lhotse. Allí atendieron y organizaron el descenso de Roberto Rodrigo e Isabel Garcia. Y luego marcharon a buscar a Manuel Gonzaléz “Lolo” para una vez encontrado, rescatarle a una altura cercana a los ochomil metros para llevarle al campo 4 donde, con la ayuda de dos sherpas de Himalayan Experience, que habían ascendido desde el campo 2 al 4, organizar el descenso hasta tenerle a medianoche en el campo 2 desde donde le evacuó un helicóptero hasta Katmandú.

Fue una “suerte” que este accidente ocurrriera en una montaña tan “concurrida” y con expediciones comerciales como el Everest-Lhotse. En una montaña más solitaria la situación que se produjo en el campo 4 hubiera acabado en un auténtico desastre.

No hay que dejar de destacar la importante labor desarrollada en el rescate por los médicos Pablo Díaz Munío, Carlos Martínez García y Mónica Piris. Y ya en Katmandú, en el tratamiento de los heridos por parte de los doctores José Ramón Morandeira y María Antonia Nerín.

 

Así fue la ascensión

Después de hablar con los alpinistas que ascendieron al Lhotse, la ascensión se desarrolló así. Los primeros en salir del campo 4 fueron Juanito Oiarzábal, Manuel Gonzalez “Lolo”, Juanjo Garra, Carlos Pauner, Javier Pérez y los dos sherpas, quienes llegaron a la cima aproximadamente a las 13.30h, el primero en regresar Juanito y el resto al anochecer pues Carlos Pauner y Javier Pérez bajaban “tocados” y Juanjo Garra se quedó con ellos para ayudarles en las maniobras de las cuerdas. Carlos Soria salió una hora más tarde del campo 4 y llegó a la cima a las 9.30 de la mañana (utilizó una botella de oxígeno), y estaba de regreso en el campo 4 aproximadamente a las 13.00. El mexicano Jorge Salazar no llegó a la cima y regresó al campo 4 con Carlos Soria y el sherpa Muktu. Miguel Ángel Pérez alcanzó la cima a las 14.45. Coincidió con Manuel Gonzalez “Lolo” cuando descendía, a unos 20 o 30 metros, por lo que es de prever que éste alcanzara la cima alrededor de media hora más tarde. Poco después la alcanzaron Rober e Isa. Miguel Angel Pérez alcanzó el campo 4 al anochecer. Rober e Isa de madrugada.

Hemos hablado con “Lolo”, en el hospital de Kathmandu donde increíblemente hoy ya le dan de alta, y no recueda lo ocurrido. Desde la llamada teléfonica que me hizo (y que relato en mi anterior crónica) a la llegada de Damian Benegas y Matoko no recuerda nada de lo que pasó. Por su parte Damian Benegas es de la opinión de que no se cayó (hubiera rodado toda la cara del Lhotse), sino que de alguna manera se “despistó” hasta llegar al punto al que llegó, muy alejado de la ruta, donde se recostó hasta la llegada de Damian Benegas y Matoko. 

 

Ayudarnos a difundir la cultura de la montaña

En Desnivel.com te ofrecemos gratuitamente la mejor información del mundo de la montaña. Puedes ayudarnos a difundir la cultura de la montaña comprando tus libros y guías en Libreriadesnivel.com y en nuestra Librería en el centro de Madrid, o bien suscribiéndote a nuestras revistas.

¡Suscríbete gratis al boletín Desnivel al día!

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Te enviaremos todas las mañanas un e-mail con las historias y artículos más interesantes de montaña, escalada y cultura montañera.