ENTREVISTA: «Después de experiencias como esta es cuando me siento más viva»

Rachel Pearce repite la expuesta ‘Indian Face’, el primer E9 6c de Gran Bretaña

La escaladora galesa se lleva esta pieza maestra del trad británico, de reconocida exposición, ubicada en Cloggy, al norte de Gales. Firma la primera femenina y la décima ascensión absoluta, 40 años después de que Johnny Dawes inaugurara con ella el primer E9. Una caída desde el crux, a 40 metros, tendría consecuencias fatales.

Rachel Pearce en ‘Indian Faces’. Foto: George Sanderson
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Cuatro décadas después de su primera ascensión, Indian Face sigue conservando su aura de escalada temible, en la que la dificultad técnica queda eclipsada por las consecuencias potenciales de una caída. El pasado 16 de agosto, la británica Rachel E. Pearce se convirtió en la primera mujer y la décima persona en escalarla, sumando uno de los logros más relevantes de su trayectoria.

La vía surca la gran placa de Clogwyn Du’r Arddu —popularmente conocido como Cloggy—, sobre Llanberis, en Snowdonia (norte de Gales), uno de los grandes santuarios del trad británico. Fue John Redhead quien se aventuró inicialmente en esa zona casi lisa de la pared a comienzos de los años 80, experimentando alguna inolvidable caída tras la que que instaló un bolt en el punto más alto alcanzado.

Posteriormente, Jerry Moffatt llegó hasta ese punto pero luego se desvió a la derecha, creando la vecina Master’s Wall. Sería el inigualable Johnny Dawes quien resolvió finalmente la línea de Indian Face el 4 de octubre de 1986, protagonizando una de las escaladas más audaces de su generación y dando lugar al primer E9 de Gran Bretaña.

Su cotación, E9 6c, equivaldría en cuanto a dificultad técnica a aproximadamente 7b/7b+ en escala francesa, si bien también indica su extraordinaria exposición: la escalada es vertical, técnica, delicada, con posibilidades de protecciones pequeñas, muy alejadas y dudosas. Una caída desde el crux (paso clave de la vía), a unos 40 metros de altura, muy probablemente acabaría en el suelo.

Este compromiso explica su escaso número de repeticiones. Después de Dawes tuvieron que pasar ocho años hasta que Nick Dixon (1994) consiguió la segunda ascensión, seguido pocos días después por Neil Gresham, ese mismo año. Transcurrieron otros seis años hasta la ascensión de Dave MacLeod (2010), tras las que vinieron las de James McHaffie (2013), Calum Muskett (2013), George Ullrich (2013), Angus Kille (2018) y Morus Sanderson (2023).

La británica Rachel Elin Pearce completa ahora una lista de solo diez ascensionistas en cuarenta años.

Rachel Pearce en ‘Indian Faces’. Foto: George Sanderson

Rachel firma además la primera ascensión femenina de este emblema del trad británico. No es en todo caso su primera en el grado, pues en septiembre de 2024 consiguió realizar Olwen (E9 6c), en Painted Wall, Rhoscolyn (Gales), llevándose la tercera femenina y la sexta absoluta de la vía.

Sin embargo, el nivel de compromiso de Indian Face es muy superior, como la misma Rachel nos cuenta en esta entrevista:

Indian Face es una vía icónica… ¿Cuándo quisiste escalarla por primera vez y cuándo decidiste comprometerte de verdad con ella?

Aseguré a mi amigo Morus mientras la escalaba y, cuando me planté debajo y le vi subir, me pareció una vía que realmente disfrutaría y que podría sacar. Ya sabes, cuando te pones debajo de algo y te motiva y, además, piensas: «Yo puedo hacer eso». Me encantan las paredes verticales técnicas y las regletas, y esta tenía un montón.

Después volví una vez rápidamente por mi cuenta y la escalé a vista en top rope. Luego cambió el tiempo y se acabó la temporada en Cloggy. Pero no volví a meterme en ella hasta dos años después, cuando apareció misteriosamente una cuerda colgando de la vía, poniéndome la zanahoria delante. Habría sido de mala educación no darle unos pegues cuando alguien había dejado allí su cuerda…

¿Cómo fue el proceso de trabajar la vía?

Normalmente subía sola y simplemente la trabajaba con la cuerda por arriba. Intenté aprendérmela lo mejor posible y conseguir que el crux me saliera de la manera más fluida posible, que quedara grabado tanto en mi cabeza como en mi memoria muscular.

¿Cómo fue el día del encadenamiento? ¿Qué condiciones había y qué sentiste cuando finalmente saliste por arriba?

Las condiciones no eran perfectas, pero tampoco malas. Había alguna nube de lluvia rondando y, cuando llegué, habían caído algunas gotas durante unos minutos. Pero hacía un fresquito agradable y la roca tenía bastante adherencia.

No estaba segura de si iba a darle un pegue de primera ese día o no, pero sabía que podía ser mi última oportunidad durante una temporada. Ese día no me sentía en mi mejor momento: estaba un poco cansada y no tan tranquila como me habría gustado. Pero pensé que iría a «echar un vistazo» y, una vez que empecé a escalar de primera, entré en un buen estado mental, totalmente concentrada, y todo salió según lo previsto, ¡excepto por una ligera llovizna durante unos minutos bastante preocupantes!

Me emocioné muchísimo al salir por arriba. Lloré un poquito y me reí al mismo tiempo.

¿Cómo te preparaste mentalmente para escalarla de primera?

Tuve una sesión con lluvia en la que prácticamente toda la vía estaba empapada. El crux estaba completamente mojado y había una franja de humedad que recorría toda la vía de arriba abajo, así que muchos apoyos de pies y presas de manos estaban resbaladizos. No me caí, y saber eso me ayudó mucho mentalmente. ¡Aquella sesión fue realmente útil!

Aunque quizá no tanto para mis amigos Glenda y Dave, que subieron hasta allí conmigo y se limitaron a verme escalar pasando frío antes de tener que hacer todo el camino de vuelta a casa. (¡Lo siento amigos!).

¿Qué protecciones que colocaste en la vía? ¿Fue tan difícil como esperabas?

Sobre todo RPs pequeños y un skyhook. Había un par de seguros en la parte intermedia que eran un poco complicados de colocar, y tampoco quería tirar demasiado fuerte de ellos para probarlos porque muchas veces me salían disparados directamente a la cara.

¿Dirías que es tu mayor logro hasta ahora en la escalada? ¿O su importancia para ti va más allá de la dificultad técnica y del grado?

Sí, para mí es diferente. Es la vía con la que más me he comprometido en términos de riesgo. No es la escalada más difícil que he hecho, pero sí aquella en la que las consecuencias habrían sido más graves si algo hubiera salido mal.

A pesar de que Johnny Dawes escaló Indian Face por primera vez hace 40 años, la tuya es solo la décima ascensión absoluta y la primera realizada por una mujer. ¿Por qué crees que ha tenido tan pocas repeticiones?

Probablemente porque no es el lugar más fácil al que llegar. A pie se tarda alrededor de 90 minutos; por suerte, ¡yo tenía una bici eléctrica! Y luego supongo que es porque es muy comprometida. Creo que, si te caes en el crux, o te quedas paralítico o mueres, por decirlo sin rodeos.

Creo que me estaba engañando completamente a mí misma cuando una vez miré la caída y la recepción que había debajo y pensé: «Parece bastante agradable y con hierba, ¡quizá simplemente caiga deslizándome!».

¿Conoces personalmente a Johnny Dawes? ¿Hablaste con él sobre Indian Face antes o después de tu ascensión?

Me he cruzado con él un par de veces, pero no diría que lo conozco. Antes de hacer la vía hablé con algunos de los otros repetidores para que me aconsejaran sobre el material y ¡para que me prestaran algunas piezas! (Gracias, Morus, Angus, Caff y Dave).

Rachel Pearce en ‘Olwen’. Foto: Jethro kiernan

Este es tu segundo E9 6c, después de Olwen, que hiciste en septiembre de 2024. ¿Cómo compararías ambas vías, tanto en dificultad como en exposición?

La escalada de Indian Face es muchísimo más fácil, alrededor de 7b+. Nunca te pone realmente de antebrazos, pero es muy delicada e insegura. Olwen era más bien una escalada de 8a+ y ¡muy física, de petarte!

En Olwen hay una sección en mitad de la vía en la que no te puedes caer, pero probablemente vivirías para contarlo, y en concreto la zona más difícil se protege bien con friends. Mientras que en Indian Face creo que simplemente no existe la posibilidad de caerte en el crux.

¿Has probado o escalado algo de una dificultad similar desde que escalaste Olwen a Indian Face?

No. Hubo un gran parón en mi escalada entre ambas. Básicamente, al año siguiente de Olwen me encontré muy deprimida y estuve prácticamente seis meses sin escalar. En los últimos meses he hecho algunos E7, pero nada extremadamente difícil.

¿Qué te atrae de este estilo de escalada y, en particular, del trad británico comprometido?

Para mí, la escalada no consiste únicamente en la parte física. También valoro muchísimo y doy una gran importancia al desafío mental. Disfruto cuando me encuentro totalmente inmersa en la pared y todo lo demás que existe en el mundo desaparece.

Me gusta comprobar hasta dónde soy capaz de llegar, controlar mis emociones, asustarme pero saber gestionarlo. Después de experiencias como esta es cuando me siento más viva y despierta. Como si realmente estuviera viviendo. Creo que por eso disfruto tanto del trad, porque con la escalada deportiva no consigues exactamente lo mismo.

Finalmente, para nuestros lectores que todavía no te conozcan, ¿podrías presentarte con tus propias palabras?

Nací y crecí en el norte de Gales, y es donde vivo actualmente. En realidad soy muy tímida, a pesar de lo que algunos puedan pensar, y puedo ser un poco solitaria; ¡disfruto de mi propia compañía!

El otro día bromeaba con mi pareja, George, diciéndole que soy el tipo de persona que, en el experimento del marshmallow de Stanford —en el que a un niño le dan una golosina que se puede comer o puede esperar otros 15 minutos para recibir una mejor—, ¡yo sería la que se comería la golosina inmediatamente!

Un poco impulsiva, propensa a asumir riesgos, siempre buscando aventuras y ¡no demasiado buena en el arte de descansar!

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