El Rottalhorn (3.972 m) es un pico de los Alpes berneses, situado apenas 600 metros al sur del Jungfrau, sobre el valle de Rottal. “¿Quién hubiera pensado que en 2023 todavía habría paredes vírgenes en las altas montañas del Oberland bernés?”, se preguntaba Silvan Schüpbach. Él mismo se encarga de responderse: “De hecho, todavía puedes encontrar desafíos de alpinismo tradicional hoy en día, más allá de récords de velocidad y absurdos espectáculos mediáticos… Un buen ejemplo es la cara oeste del Rottalhorn. Por alguna razón desconocida, ha permanecido intocado hasta la actualidad”.


Un sueño de 15 años
Silvan Schüpbach reparó en los 1.000 metros verticales de la cara oeste del Rottalhorn por primera vez hace 15 años. “A pesar de estar un poco escondido en el Rottal, es el primer bastión rocoso que se ve cuando alcanzas el refugio Rottalhütte”.
El alpinista suizo, que ha abierto rutas desde Patagonia hasta Groenlandia, pasando por Nepal, el Karakórum o la cara norte del Eiger, se lanzó a por un primer intento en 2011 acompañado por Matteo della Bordella. La llegada de una tormenta les hizo desistir. “Después de muchas expediciones por todo el mundo, me he dado cuenta de que hay proyectos a las puertas de casa que pueden ser tan bonitos como los destinos exóticos”.


Los mejores compañeros
Doce años después de aquello, Silvan Schüpbach regresaba al Rottalhütte el pasado 11 de octubre acompañado por Peter von Känel y Rolf Zurbrügg, con quienes ha compartido un buen número de aventuras.
En las primeras tres horas escalamos a la luz de los frontales el pilar de la parte baja del muro. No seguimos ninguna línea específica, las dificultades van –a excepción de dos largos alrededor de 6a– de IIIº a Vº grado.
Con las primeras luces del día, alcanzamos la banda de roca gris, donde la roca cambia de gneis a caliza. Dos largos exigentes e inclinados, en el rango del 6b, nos llevaron hasta el enorme pilar, que conduce de forma impresionante al techo de la cima. Más rápido de lo esperado alcanzamos la cumbre a primera hora de la tarde, y unas buenas 11 horas después de haber salido estábamos en el Jungfraujoch.









