La semana pasada, el iraní Abolfazl Gozali desapareció durante el descenso del Makalu invernal. Y Phurba Onggel Sherpa falleció como resultado de una caída a unos 7.500 metros. La trágica noticia ocurrió solo días antes de este 27 de enero de 2026, en el que se cumplen exactamente 20 años de la desaparición de Jean-Christophe Lafaille en esa misma montaña.
El fenomenal alpinista francés intentaba la primera ascensión invernal del Makalu, que no terminaría siendo una realidad hasta tres años después, exactamente el 9 de febrero de 2009, a cargo de Simone Moro y Denis Urubko.
Estas dos décadas han asentado la huella que Jean-Christophe Lafaille ha dejado más allá de su muerte. Recordamos a continuación su trayectoria, que comenzó con la escalada deportiva y la competición para pasar posteriormente al alpinismo. Su primera experiencia en el Himalaya terminó en tragedia con la desaparición de Pierre Beghin en el Annapurna, a pesar de lo cual ascendería once ochomiles y consolidaría una gran carrera en solitario.
De la escalada deportiva al alpinismo
Los inicios de Jean-Christophe Lafaille en el mundo de la vertical se encuentran en la escalada deportiva en roca, que desarrolló especialmente en Céüse. A finales de la década de 1980, fue capaz de encadenar vías de hasta 8c, además de realizar solos integrales de hasta 7c+, como Privilége du serpent en Céüse.
Durante los primeros años de la década de 1990, llevó a cabo sus mejores escaladas en los Alpes, donde se convirtió en guía de alta montaña y profesor de la ENSA. En 1990 realizó la primera ascensión en solitario de Divine providence al Grand Pilier d’Angle; en 1991 abrió sendas vías al Grand Pilier d’Angle y al Frêney; en 1992 completó la apertura en solitario de Chemin des étoiles a la cara norte del Éperon Croz en las Grandes Jorasses; en 1995 encadenó diez caras nortes alpinas en solitario, entre ellas el Eiger, el Cervino o la Linceul a las Grandes Jorasses. Entre sus escaladas en los Alpes destacan también lasprimeras solitarias invernales de la Bonatti-Ghigo al Grand Capucin, la Sur de la Fou y la Directa Americana al Dru.
Marcado por la cara sur del Annapurna
En 1992 tuvo su primera experiencia en el Himalaya. Fue a la cara sur del Annapurna con Pierre Béghin, en una expedición que acabó en tragedia. Los dos escaladores ascendían en estilo alpino, sin el apoyo de sherpas, sin usar cuerdas fijas y sin montar previamente campamentos de altura. El mal tiempo los frenó a 7.400 m y les obligó a darse la vuelta. Iniciaron una serie de rápeles pero, debido al escaso material que llevaban, se vieron forzados a hacer muchos de ellos con una sola pieza de anclaje. En el cuarto o quinto rápel, Pierre Béghin arrancó el único friend que estaban usando como protección y falleció a causa de la caída, llevándose con él todas las cuerdas de que disponían y la mayoría del material.
Así relata este momento Lafaille en su libro Prisionero del Annapurna:
«Un chasquido seco: se ha soltado el friend. Pierre cae sin un grito. Su mirada quedará para siempre grabada en mi memoria. La mirada de quien sabe va a morir. La mirada de la ausencia. Durante mucho tiempo alimentó mis pesadillas más negras y, aún hoy, me atormenta con regularidad».
Jean-Christophe Lafaille quedó solo en la pared, abrumado por la muerte de su compañero y a unos 1.500 metros verticales de la base. Consiguió destrepar un muro con una inclinación de 75º hasta su último vivac, donde encontró 20 metros de una fina cuerda que en adelante utilizó para rapelar cortos tramos en las secciones más difíciles. Sin material para instalar buenos anclajes para rapelar, tuvo que confiar su vida a clavos de la tienda o incluso a una botella de plástico en una ocasión.
Finalmente, logró llegar al final de una cuerda fija que Béghin y él habían instalado en un resalte rocoso. Cuando pensaba que lo peor ya había pasado, fue alcanzado por una roca que le rompió un brazo. Durante dos días permaneció en una repisa esperando un rescate que nunca llegó. Herido y sin esperanzas, terminó por decidirse a continuar bajando. Rapelar con una sola mano era imposible, así que tuvo que continuar destrepando con una sola mano. Llegó completamente exhausto hasta el campo base de una expedición eslovena que intentaba otra ruta en la pared.
Su trayectoria en solitario
Jean-Christophe Lafaille tuvo muchas dificultades para recuperarse física y psicológicamente de su aventura en el Annapurna e incluso se planteó inicialmente no volver a escalar jamás. Sin embargo, un año después ascendía el Cho Oyu, el primero de los 11 ochomiles que terminaría escalando.
En 1994, abrió en solitario una nueva ruta al Shisha Pangma Oeste (7.966 m), inaugurando una tendencia de ascensiones en solitario que lo acompañaría hasta el final de sus días. En 1995, regresó también en solitario a la cara sur del Annapurna para intentar el pilar Bonington. Y en 1996, enlazaba las ascensiones del Gasherbrum II y el Gasherbrum I con sólo cuatro días de diferencia, en solitario una vez más.
El Lhotse, el Manaslu y el K2 fueron cayendo hasta que en 2002llevó a cabo por fin la ascensión al Annapurna. Además, lo hizo por a la arista este, con Alberto Iñurrategi como compañero. Recuperar la paz de espíritu para alcanzar por fin la cumbre del Annapurna le supuso diez años.
En 2003, subió tres ochomiles en un año: el Dhaulagiri en solitario, el Nanga Parbat y el Broad Peak.
El 11 de diciembre de 2004 subió al Shisha Pangma en solitario y sin oxígeno y anunció haber realizado la primera invernal de esta montaña, que a la vez sería también la primera invernal en solitario a un ochomil. Aquello desencadenó una fuerte polémica con Simone Moro, quien rebatió que la temporada invernal no comenzaba hasta el 23 de diciembre a pesar de que las autoridades nepalíes consideran que ese inicio de las expediciones invernales se sitúa el 1 de diciembre. Estos eran los argumentos de Lafaille sobre este debate en el que opinó el propio Krzysztof Wielicki.
Desaparecido en el Makalu
Cuando se hallaba en plenitud de condiciones físicas, Jean-Christophe Lafaille perdió la vida intentando el Makalu invernal, de nuevo en solitario. El 24 de enero de 2006 lanzó su tentativa de cumbre y el 27 de enero se perdió todo contacto con él. Los intentos por localizarlo, solamente pudieron detectar su tienda montada a unos 7.600 metros. Ningún otro rastro de actividad que demostrara qué hubiera podido ocurrir.











Qué impresionante Manuel!!!. Poco – o nada- sabía de estas EXPEDICIONES INVERNALES ANDALUZAS EN LAS GRANDES MONTAÑAS.
El Cho- Oyu en invierno…. telita… un saludo y máximos respetos
Buenas.
En el invierno del 1996-97 una expedición andaluza intenta el makalu en invierno, alcanzando los 7200 m de altura.
Habiendo conseguido en el invierno del 93 la ascensión del Cho-Oyu en invierno.
Le vi en la Librería Desnivel – que estaba a reventar- y me quedé flipado con lo flaco que era y lo bajito. Curtido, tímido….y una conferencia inolvidable
Muchas gracias por este bonito homenaje. Y el link a la luminosa entrevista que Desnivel le hizo a Katia Lafaille en 2008.
Como siempre pasa,se obvia su gran faceta en la escalada artificial….sus A4 en el verdon son leyenda!!!!
Por no hablar de sus repeticiones Yosemiticas y du via al Dru de A5.