Tyler Andrews ya está en Nepal. El atleta de montaña estadounidense, que ha batido récords de velocidad en el Kilimanjaro, el Aconcagua, el CB del Everest, el Mt. Fuji o el Inca Trail entre otros, tiene como objetivo realizar la ascensión más rápida posible al Lhotse (8.516 m) esta primavera. Para ello tendrá que ser más rápido que Anatoli Boukreev en 1996, cuando cubrió la distancia entre el campo base y la cima en 21 horas y 16 minutos.
Ojos del Salado y buena aclimatación prevista
Tyler Andrews tuvo su primera experiencia en ochomiles el otoño pasado, cuando lanzó un intento al Manaslu (8.163 m). En aquella ocasión, sin embargo, las cosas no fueron tal y como las había previsto. Para empezar, tuvo la inesperada competencia de Pemba Gelje Sherpa, que tenía el mismo objetivo que él. Al final, el guía nepalí completó el recorrido en 12 horas, mientras el estadounidense se daba la vuelta a unos 7.750 metros. Su ritmo fue bueno hasta la cota 7.000 m, cuando empezó a decaer notablemente.
En los meses que han pasado desde entonces, Tyler Andrews ha trabajado a consciencia para solucionar todo lo que no salió bien en el Manaslu. A pesar de una lesión de tobillo que le obligó a pasar por el quirófano el pasado mes de diciembre, en marzo fue capaz de batir el récord de velocidad del Ojos del Salado (6.893 m). Lo subió en 2 horas y 22 minutos, unos 47 minutos menos que la marca anterior.
Días atrás, participó en el Ultra Trail Everest (70,6 km y 3.800 metros de desnivel), carrera que ganó con un nuevo récord de la prueba en 12 horas, 57 minutos y 8 segundos. Fue una buena manera de empezar a aclimatar para su desafío del Lhotse. El punto más alto de la carrera es el CB del Everest (5.350 m). De cara a completar la aclimatación, ha previsto ascender el Lobuche (6.119 m) y posteriormente el Pumori (7.161 m).
El récord de Anatoli Boukreev
Tyler Andrews maneja un tiempo de referencia marcado por el histórico guía e himalayista Anatoli Boukreev en 1996… en unas condiciones que nada tendrán que ver con las actuales. El kazajo acababa de descender al campo base, después de ser parte activa en la infausta tragedia que se desarrolló los días 10 y 11 de mayo en el Everest. Él estaba cansado, pero decidió seguir adelante con sus planes en el Lhotse.
Según la narración de su ascensión consignada en The Himalayan Database, partió del campo base (5.350 m) a las 20:30 horas del 16 de mayo. Se tomó una hora de descanso en el C2 (6.400 m) para beber una taza de té y retomó la ascensión a las 00:30 horas, ya el 17 de mayo. Llegó al campo 3 (7.300 m) todavía de madrugada, a las 04:30 horas, y decidió esperar hasta las 8:00 horas para adentrarse en el corredor del Lhotse y llegar a unos 5 o 10 metros por debajo de la cumbre a las 17:46 horas de la tarde, con vientos fuertes. Durmió en el C3 antes de completar el descenso hasta el CB.









Cierto, las carreras llegaron después…
Anatoli nunca corría, su ritmo era alto