SIN OXÍGENO

Juanito Oiarzábal y Al filo en la cima del Everest

Juan Vallejo lo lograba una hora antes y Sergi Mingote completaba este exitoso amanecer en el Techo del Mundo

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Juanito Oiarzabal  (Dario Rodríguez/DESNIVEL)
Juanito Oiarzabal en una imagen de archivo

Lo han logrado. Juanito Oiarzábal y Juan Vallejo han conseguido la cumbredel Everest (8.848 m) sin oxígeno y por la cara norte, dentro de la expediciónde Al filo de lo imposible. El primero fue Vallejo, que sobre las cinco de lamadrugada (hora española) comunicaba con el campamento base anunciando queestaba en lo más alto del Chomolungma. Una hora después, Juanito imitaba a sucompañero, y dejaba su huella en la cumbre acompañado de un sherpa. Ambos,junto a FerránLatorre, Josu Bereciartua y Juanjo Garra habían partido desdeel Campo 3 poco después de las ocho de la tarde.

El catalán Sergi Mingote también se ha sumado a las celebraciones, ya quealcanzaba la nevada cima del Chomolungma después de los miembros de Al filo. Elalpinista de Parets del Vallès cumplía así su sueño, que logró sin la ayudade oxígeno. Sergi abandonó en torno a las diez de la noche el C3, coronando elEverest con las primeras luces del amanecer. Ahora, Juan Vallejo desciendecamino del Campo 2, mientras que Juanito se encontraba según los últimos datosllegando al C3, a la altura del Segundo Escalón.

Los catorce sin oxígeno

Juanito Oiarzábal ha logrado, en su cuarta tentativa, coronar el Everest sinoxígeno y por su cara norte, cerrando su andadura sin botellas por los catorcetechos mundiales. Ésta era la única cumbre de ochomil metros que habíaalcanzado respirando con mascarilla, pero en la que será su última visita a laDiosa Madre de la Tierra, el vitoriano se ha quitado la espinita del añopasado, donde se quedó a pocos metros de lograrlo. Sólo la severaclimatología del Chomolungma se lo impidió.

En la cima, el alpinista vitoriano se ha acordado de su hijo Mikel, al que hadedicado la ascensión, y de Sebastián Álvaro, principal ‘culpable’ de quetodo esto haya sido posible, y de que Al filo volviera este año a la vertientenorte del Everest para recorrer los escasos metros que el año pasado lessepararon del Techo del Mundo.

Faltó la cima en directo

Aunque se consiguió llegar a la cumbre, el otro gran objetivo del programano se pudo completar. La esperada retrasmisión en directo desde el tercer poloterrestre no se pudo completar, ya que Josu Bereciartua, que finalmente seencargó de subir la antena necesaria para ello, transportada primeramente porun sherpa que no pudo aguantar el peso, se tuvo que retirar debido al fuerteviento.

Sus compañeros Ferrán Latorre y Juanjo Garra también se vieron obligados aabandonar por el mismo motivo, refugiándose en las tiendas del C3, desde dondeya habían iniciado el descenso a campamentos inferiores. Poco después, Josutambién alcanzaba este campamento de altura, con síntomas de la denominada’ceguera de las nieves’. Afortunadamente, la ayuda de Juanjo y Ferrán ha hechoque la cosa no fuera ha mayores. Precisamente, hace una año Juanito Oiarzábaltuvo problema similares tras renunciar a esta misma cumbre.

Cara Sur

La vertiente sur del Chomolungma también ha recibido esta madrugadabastantes cordadas cimeras. mientras confirmamos si los alpinistas nacionalesque hoy podrían atacar la cumbre (CarlosSoria, Iñaki Ochoa, Edurne Pasabán,Koke Lasa), os ofrecemos la crónica de cumbre que Isidoro Rodríguez, directorde la expedición Samuel Rubio, realizaba ayer desde el campamento base nepalí.Así nos cuenta la cumbre de sus tres compañeros Tente, Pedro y Martín

Crónica de una conquista anunciada
Normalmente soy tranquilo y esperaba la llamada por radio desde la cima. Amedida que fue transcurriendo la noche y luego la mañana, veía más claro elfeliz desenlace. Además contaba con la ciega confianza en los cuatro quebatallaban por encima de los ocho mil metros. Miguel Ángel luchó varias horascon la montaña pero el frío y el cansancio hicieron que tomara la sabiadecisión de retornar al Collado Sur. A la montaña no
sólo hay que conquistarla, también hay que salir de ella como se ha llegado,vivo y sin secuelas.

Nuestros compañeros tuvieron que sufrir el abandono de los que con ellos, ysegún lo que se había pactado, salieron del Collado Sur hacia la cima, de lossherpas de otras expediciones y de nuestros sherpas que les acompañaban. Perode repente Tente, Martín y Pedro se encontraron solos en la cumbre sur, a 8.748metros de altitud. Ante ellos un pequeño pero imponente corte en el que muchosalpinistas se han dado la vuelta, el célebre
escalón Hillary, y una afilada arista se mostraban sin huella y sin elequipamiento necesario.

A partir de aquí, además del vínculo espiritual que les unía, decidieronmaterializarlo con un fino cordino al que se encordaron y proseguir firmes ydecididos al punto de la Tierra por encima del cual sólo está el cielo. 8.848metros. Cuando Tente me llamó por radio, un nudo se hizo en nuestras gargantasy las lágrimas se deslizaron por unos rostros curtidos por el sol, el frío yel viento. Los balbuceantes gritos de alegría se hicieron ininteligibles aunquecomprensibles por todos. Pedro, Martín y Tente habían hecho realidad sussueños y los nuestros. Aquí, en villa Khumbu, en la vertiente nepalí delEverest, nos hemos
domiciliado más de 20 expediciones que agrupan a más de 400 personas que se»pasean» por la Ice Fall, por encima de las grietas del valle delSilencio, por la inclinada pared del Lhotse…, pero aún nadie habíaconseguido encaramarse a la cabeza de la diosa Chomolugma en esta temporada.Pero hoy, día 22 de mayo de 2001, a las doce y media de la mañana, trescastellano-leoneses, Tente, Martín y Pedro, han logrado la hazaña.

Martín RamosMartín Ramos

Mientras escribo estas líneas, sentado a la puerta de la tienda de campañaen el Campo Base, Miguel Ángel, que sigue en el collado Sur, me indica quenuestros tres compañeros están por debajo de los 8.500 metros, en una zona quepodemos considerar segura, dentro de unas horas estarán en el Campo IV. En lacima, además de hacerse unas fotos con las banderas de rigor, ha quedadoenterrada una foto de Samuel Rubio, aquél que una vez pensó, hace ya muchosaños, que él podría haber subido al Everest.

En mi cabeza bullen muchas ideas, sentimientos encontrados, imágenes deInstituciones públicas y privadas de personas sin cuyo concurso esta hazaña nose hubiera podido llevar a cabo…La Junta de Castilla y León, Caja España,Iberdrola, Retecal y Kenwood, con sus máximos dirigentes al frente, fueron losfirmes soportes de esta aventura hecha realidad. Muchos familiares, amigos eincluso personas desconocidas fueron apoyos es este proyecto. Jaime Rubio, que aestas horas celebra el éxito a dos días del Campo Base, fue el motor de estaempresa, no sólo en la parte material, sino que con su desbordante entusiasmo ysu gran corazón, transmitió la fuerza necesaria para asentar en el tiempo y elespacio la concrección de un sueño. El 22 de mayo de 2001 quedará parasiempre grabado en nuestras vidas.

Isidoro Rodríguez


 

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