El valle de Cochamó, en la Patagonia chilena, es un destino de escalada de aventura de primer orden. Sus grandes paredes, rodeadas de bosques y naturaleza virgen han provocado merecidas comparaciones con el californiano valle de Yosemite y los escaladores que han viajado hasta allí han regresado admirados por la belleza y el enorme potencial que tiene para el big wall.
Uno de los enamorados de Cochamó es el belga Siebe Vanhee, quien realizó allí tres grandes escaladas en libre durante el verano austral de 2020: la apertura de Jardines de piedra (16 largos, 7b+/A2), la liberación de Sundance (22 largos, 7c) y la primera en el día de El cóndor pasa (700 m, 8b). Y luego regresó en 2024 para liberar Entre cristales y cóndores (415 m, 8a).
En los últimos años, otras aperturas y liberaciones han sido noticia, como La chilenita (1.200 m, 5.11+, A0) de Cristóbal Señoret y Antar Machado; Nunca say nunca (1.000 m, 5.12+, A1) de Leo Gheza, Angelo Contessi y Diego Díaz; o la liberación de Picaflor por Hayden Jamieson, Jacob Cook y Will Sharp.

Riesgo de subasta
Sin embargo, este paraíso de la naturaleza y la escalada ha estado en grave peligro durante años. Buena parte de su extensión fue puesta a la venta en una subasta en Christie’s de Nueva York. La movilización y la solidaridad, no obstante, han terminado salvando la zona de la especulación y explotación. Primero fue la declaración de Santuario de la Naturaleza para más de 11.000 hectáreas y ahora la compra de otras 133.000 hectáreas a nombre de una organización sin ánimo de lucro que tiene el objetivo de proteger ese espacio.
Este es el comunicado que explica cómo particulares y organizaciones de todo el mundo han donado los más de 78 millones de dólares necesarios para realizar la compra y asegurar el futuro del valle de Cochamó. Este es el comunicado publicado por la Fundación Conserva Puchegüín:
Histórico: miles de donaciones desde Chile y el mundo logran proteger 133 mil hectáreas en Cochamó
Marcando un hito para la conservación en Chile y en el mundo, Conserva Puchegüín —una coalición internacional impulsada localmente por la ONG Puelo Patagonia— logró recaudar más de 78 millones de dólares para comprar, proteger y gestionar a largo plazo 133 mil hectáreas de naturaleza salvaje en la comuna de Cochamó, Región de Los Lagos.
Con donaciones provenientes de miles de personas en 21 países, se logró concretar la compra del predio conocido como Fundo Puchegüín, la mayor propiedad privada en la comuna y la pieza que faltaba para dar forma a uno de los corredores biológicos más importantes de Latinoamérica, conectando 1,6 millones de hectáreas de áreas protegidas entre Chile y Argentina. Este refugio climático único, alberga 58 mil hectáreas de bosques primarios, casi el 11% de los alerces del planeta, y especies únicas como el huemul, el monito del monte, el pudú y la ranita de Darwin.
Pero el esfuerzo de la campaña Conserva Puchegüín no solo beneficiará a los ecosistemas. La compra de estas tierras también asegurará la continuidad de las prácticas culturales y oficios tradicionales de quienes viven en un sector que representa un tercio de la comuna de Cochamó. Por décadas, estas comunidades han enfrentado la incertidumbre ante amenazas de subdivisión de la tierra y desarrollo inmobiliario, proyectos industriales de alto impacto y turismo no regulado.

Desde su lanzamiento en abril de 2024, la campaña movilizó a personas y organizaciones alrededor del mundo hasta alcanzar la cifra millonaria. Con esto, Conserva Puchegüín es una clara muestra de que la protección del medioambiente puede nacer desde la sociedad civil, combinando conservación basada en ciencia y conocimientos locales.
“Este es un hito histórico no solo por la magnitud del territorio protegido, sino por la forma en que se ha hecho: con participación ciudadana y con un profundo respeto por las comunidades que habitan en la comuna de Cochamó. Y esa es la base sobre la que se construirá la etapa que comienza ahora”, comentó Andrés Diez, director ejecutivo de Puelo Patagonia.
Además de Puelo Patagonia, Conserva Puchegüín está conformada por The Nature Conservancy, Freyja Foundation, The Wyss Foundation y la marca outdoor Patagonia. La alianza se ha destacado por unir la recaudación de fondos con un trabajo técnico y territorial continuo. En paralelo a la movilización de recursos, el equipo desarrolló monitoreos de fauna y bosques, aportó medidas de regulación del turismo y procesos de consulta temprana con las comunidades locales, que serán parte fundamental del futuro modelo de manejo del área.

Una nueva etapa
En agosto de este año la alianza constituyó la Fundación Conserva Puchegüín, una entidad chilena sin fines de lucro que se ha convertido en la propietaria del Fundo Puchegüín y ha asumido la tarea de garantizar su protección a largo plazo. La fundación cuenta con un directorio independiente cuya misión es velar por el cumplimiento de sus principios fundacionales: custodiar el objetivo de conservación y asegurar la participación de la comunidad local en el modelo de gestión.
El proyecto de conservación propuesto contempla un área protegida mixta, con hasta un 20% destinado a usos sostenibles como actividades agrícolas, turismo de bajo impacto, entre otras; y desde un 80% para conservación estricta. Gracias a la nueva ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), se podrá establecer, por ejemplo, un Área de Conservación de Múltiples Usos en las zonas que actualmente utilizan las comunidades locales y los miles de visitantes que recibe anualmente el Valle Cochamó; mientras que las zonas de alto valor ecológico, además de aquellas que son altas e inaccesibles, se proyectan como parque nacional. Con esto se asegura la protección integral y la continuidad de las actividades tradicionales del lugar.
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