Siebe Vanhee no es demasiado amante de perder el tiempo. Y, para él, perder el tiempo significa dedicarlo a otros menesteres no relacionados con la escalada. Después de unas semanas apretando en Yosemite para intentar la repetición del Dawn Wall, enlazó con Nico Favresse y Sean Villanueva para poner rumbo a las Torres del Paine y lograr la primera en libre de Riders on the storm (1.200 m, 7c+).
Días más tarde, anuncia que ha liberado también una vía llamada Entre cristales y cóndores (415 m, 8a) en el Valle de Cochamó, también en Chile. Una vía cuya primera ascensión data de 2022 y corrió a cargo de Thomas Gilmore y Kevin Hammer.
Vacaciones en Cochamó
Tal como él mismo cuenta en sus redes sociales, Siebe Vanhee y María Mayor viajaron directamente desde Torres del Paine a Cochamó. “Sin grandes objetivos, sin preparación, sin planes… solo escalar y algunas bonitas vías”. Haciendo cordada, escalaron líneas como Todo cambia, Doña Devora Dedos y Alcentro y adentro. “Todas de cinco estrellas”, se felicita.
“No tener planes me sentó genial, pero…”, y Siebe Vanhee halló ese “pero” charlando con algunos escaladores locales, que le comentaron que existía una vía de once largos, con una fisura desplomada de unos 30 metros que estaba pendiente de liberación. No se pudo resistir y “¡el plan estuvo hecho rápidamente!”.
Fanatismo compartido
No le costó hallar quien le acompañara y formó cordada con Pau Valladares y Luan Gäumann, “dos jóvenes motivados, de ese tipo de gente que proponen poner la alarma a las 4:30 h de la mañana cuando tú proponías a las 5:00 h”. Y es que era clave empezar a escalar bien temprano, para llegar al largo clave (L10) y su fisura desplomada cuanto antes mejor.
Ese fanatismo compartido les llevó a escalar los primeros nueve largos con rapidez y se plantaron a los pies del L10 a las 10:45 h, con más de una hora de margen antes de que el sol le diera de lleno, a partir de mediodía.
Siebe Vanhee tuvo el primer turno para intentar la fisura: “Veía que era mi estilo: empotramientos extraños en una fisura desplomada en diagonal de tamaño desde el #2 hasta el #0.4 al final. Fue una lucha infernal para alcanzar los últimos cuatro metros de empotramientos del #0.4… ¡y caí! ¡Súper cerca!”.
Tras descansar mientras Pau Valladares le daba un pegue a su vez, Siebe Vanhee fue a por el segundo intento. “Estaba con la confianza de hacerlo, pero sucedió otro estúpido pedo mental y la fastidié al final”, se lamenta.
Para entonces, el sol ya daba directamente sobre los escaladores y la fisura, pero había una ligera brisa a la que el belga se agarró para convencerse de que un tercer intento era posible. Y a la tercera fue la vencida. “Esta vez pasé, encajando mis ensangrentados dedos de salchicha por tercera vez en la última sección”, concluye aliviado.










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