En apenas tres semanas desde su publicación, el documental supera ya las 600.000 visualizaciones en YouTube. Muestra la escalada en libre de Eternal Flame, en la Nameless Tower (Torres del Trango, Pakistán), realizada por Edu Marín junto a su padre, “Novato” Marín, y su hermano Álex en el verano de 2022.
Fueron 28 días consecutivos en la pared, diez de ellos completamente solo a más de 5.600 metros de altitud, para lograr la segunda ascensión en libre de una de las vías más emblemáticas del Karakórum.
Eternal Flame, una vía mítica en el Karakórum
Eternal Flame recorre la Nameless Tower, en las Torres del Trango, una de las agujas más imponentes del Karakórum. Aunque la dificultad máxima de la vía no es extrema en términos técnicos, su largo clave de 7c+ se escala a unos 6.000 metros de altitud, en un entorno donde cada movimiento se ve condicionado por el frío, la altura y la exposición.
A ello se suma una logística compleja y un riesgo considerable ya desde el acceso al pie de vía. El objetivo de Edu Marín era claro: alcanzar la cima del tirón, sin regresar al campo base. Para lograrlo, y pese a la llegada del mal tiempo, llegó a permanecer diez días completamente solo en la pared, a unos 5.600 metros de altitud.
28 días en la pared y una cima histórica
Tras 28 días consecutivos en la pared, Edu Marín alcanzó la cima el 20 de julio de 2022, logrando la segunda ascensión en libre de Eternal Flame, trece años después de que los hermanos Huber la liberaran por primera vez y 33 años después de su apertura por Wolfgang Güllich y Kurt Albert.
La actividad reúne todos los ingredientes del alpinismo de alto nivel: largos de escalada clásica, tramos de escalada en roca de dificultad y varias secciones de terreno mixto para coronar una cima de 6.239 metros, en una de las montañas más exigentes del planeta.
La ascensión de Edu, Novato y Álex Marín fue una escalada de compromiso absoluto en una de las grandes paredes del Karakórum, realizada en familia y sin regresar al campo base (Edu Marín) hasta alcanzar la cima.
Un documental desde dentro de la pared
El documental Keep It Burning ha sido realizado con las imágenes grabadas durante la expedición por Álex Marín, “Novato” Marín y el propio Edu. Con este material, el cineasta Guillaume Broust ha construido un relato que permite comprender no solo la dimensión deportiva de la escalada, sino también su vertiente humana y familiar.
El éxito del vídeo, con cientos de miles de visualizaciones en pocas semanas, demuestra el interés que despierta esta actividad de compromiso con un trasfondo tan humano, realizada lejos del foco mediático en el momento de su ejecución.
Edu Marín, una trayectoria marcada por la polivalencia
El lanzamiento del documental es también una buena ocasión para repasar la trayectoria de Edu Marín, uno de los escaladores más completos de su generación.
Iniciado en la escalada clásica por su padre, “Novato” Marín, con apenas 12 años, pasó pronto a la escalada deportiva y, poco después, a la competición, de la mano de David Macià.
Su progresión en el circuito competitivo fue tan rápida como sólida. Con solo 15 años se proclamó subcampeón de España de dificultad en categoría absoluta, por detrás de Ramón Julián “Ramonet”. Un año más tarde, con 16 años, ya competía en finales de la Copa del Mundo en categoría absoluta; ese mismo año se proclamó campeón de Europa juvenil. Con 17 años alcanzó el título de campeón del mundo juvenil escalada de dificultad, confirmando su proyección internacional.
En 2006 firmó uno de los años más destacados de su carrera deportiva. Se proclamó campeón de España de dificultad y de búlder en categoría absoluta, logró la victoria en una prueba de la Copa del Mundo en Chamonix, subió a otros dos podios internacionales y finalizó sexto en la clasificación general de la Copa del Mundo, consolidándose entre los escaladores más fuertes del circuito internacional.
Paralelamente a su etapa en competición, Edu Marín fue desarrollando una intensa actividad en escalada deportiva. Con solo 17 años encadenó su primer 9a, Kinematix, en Gorges du Loup (Francia). En 2006 realizó la primera repetición de La Rambla (9a+), en Siurana, considerada entonces —junto a Realization en Céüse— la vía más dura del mundo, y que al día siguiente fue repetida por Chris Sharma. Ese mismo año encadenó a vista Penjament penjat (8c), en Sant Miquel del Fai.
A lo largo de su carrera ha encadenado más de veinte vías de noveno grado. En 2015, ya con más de treinta años, encadenó Chilam Balam (9a+/b), la ruta más dura de su trayectoria hasta la fecha.
Esta combinación de competición al más alto nivel y escalada deportiva de máxima dificultad y boulder fue sentando las bases de su posterior evolución hacia las grandes paredes y los proyectos de mayor compromiso, casi siempre acompañado por su padre y su hermano.
Entre sus logros destaca Walhalla, en China, considerada la propuesta de escalada de varios largos más dura del mundo: 380 metros de recorrido con un largo de 9a+.
En Montserrat realizó la primera ascensión en libre de Arco Iris (8c+), la ruta de varios largas más dura de España.
Presente y nuevos retos
A sus 40 años, Edu Marín sigue apostando por una escalada polivalente. Actualmente trabaja Stoking the Fire (9b), en Santa Linya, con la intención de seguir explorando la alta dificultad deportiva. Luego tiene como objetivo encadenar 8C en búlder y disfrutar de la escalada en hielo, con la idea de realizar rutas en Perú y la Patagonia.
Todo ello lo compagina con su proyecto empresarial, el rocódromo Fanatic Climbing Gym Lleida, que gestiona junto a Marco Jubes y su hermano Álex, y con su vida en Sant Llorenç de Montgai, uno de los grandes epicentros de la escalada en Cataluña.
Una aventura compartida en familia
Tres años después de aquella ascensión, Keep It Burning permite revivir una escalada que se construyó con tiempo, paciencia y convivencia en la pared. Lejos de la inmediatez, las imágenes muestran una aventura compartida en familia, marcada por la espera, la resistencia y el compromiso, y devuelven a primer plano una manera de entender la escalada en la que el proceso tiene tanto peso como la cima. Y una familia puede conseguir un reto único no solo por la historia deportiva, sino por la historia humana que supone afrontar así una escalada tan comprometida.
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