“Si ayer mandaba ánimos y apoyo a la familia y a los amigos de Tolo, agarrándome a la posibilidad de que resistiera, de que sucediera un milagro, hoy no me queda otra que dar mi más sentido pésame. Bien temprano, en la mañana, hemos sabido que todos los intentos de rescate tanto por aire, con el helicóptero, como por tierra (uno de los sherpas de Tolo, Sonam, había subido a por él y anduvo 11 horas buscándole) han sido en vano. Era una persona fantástica. Un compañero fantástico.
Hemos vivido muchas experiencias en el Himalaya, experiencias que pesan mucho ahora, hemos compartido ni más ni menos que tres expediciones a montañas de ocho mil metros, al Cho Oyu, al Everest y al Lhotse. Comenzamos juntos en esto de las grandes montañas; siempre organizando los viajes, compartiendo campo base… aunque luego en la montaña cada uno llevara su grupo y su estrategia, los viajes y los proyectos a los ochomiles siempre nacían juntos, con los Tolos, (Tolo Calafat y Tolo Quetglas), Oli..(Juan Antonio Olivieri) parecíamos de su grupo, del de “los Mallorquines. Son vivencias muy intensas que no hacen sino reforzar los vínculos entre compañeros de expedición, por eso se me hace muy duro aceptar una cosa así. Es una pérdida enorme. Poco me queda por decir, más que brindar todo mi apoyo y dar mi más sincero y sentido pésame a la familia de Tolo.”









