EXPLORANDO

Ueli Steck relata su intento al Everest

Ueli Steck relata su intento al Everest por la ruta normal de la cara norte sin oxígeno. Se dio la vuelta a 100 metros por el frío. Si hubiera respirado 10 minutos habría sido otra montaña, dice.

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Después de cuatro días en Zangmu salimos hacia el campo base del Everest. Desde Tingri primero tomamos la misma ruta que para el Cho Oyu. A los 15 minutos el conductor giró a la izquierda. Ahora ya estábamos de camino hacia el Everest.??

El campo base es algo surrelista. Lo primero que me choca es la tienda de Kari Kobler. Una cúpula amarilla en mitad de un campo de piedras. Nuestra tienda comedor no es tan impresionante; sin embargo, cenamos bien. Al día siguiente Don y yo partimos hacia el base avanzado. Hacemos los 25 kilómetros de distancia en dos etapas. Para los yaks sería duro hacerlo en un solo día. Pasamos la noche en un campamento instalado de forma permanente. El 17 de mayo finalmente llegamos. Otra ciudad de tiendas.?

?El tiempo parece bueno. Sentimos el nerviosismo de los demás alpinistas. La mayoría lleva semanas a 6.400 m esperando el buen tiempo. Nosotros acabamos de llegar y nos lo tomamos con tranquilidad. No me estreso, de hecho no sé cómo se habrá recuperado mi cuerpo después de los dos ochomiles que acabo de ascender. Puede ser que esté demasiado exhausto, pero voy a darle un intento. Eso seguro. ?

?El 21 de mayo pronostican buenas condiciones meteorológicas. ¡Necesitamos un plan! Como vamos sin oxígeno realmente vamos a ascender otra montaña diferente que los demás. Decidimos realizar el ataque desde el campo 2, a 7.700m. Kari Kobler nos deja usar su material: partimos un día más tarde que sus clientes y podemos dormir en sus tiendas. El día de cima estaremos un campo por debajo de ellos (nosotros en el dos, ellos en el 3).

Miro hacia la montaña, es algo nuevo para mí. Nunca he visto tanta actividad. Los sherpas instalan campamentos confortables, cargan el equipo y el oxígeno. Muchos alpinistas comienzan a usar el oxígeno desde el collado norte, a 7.000m. En el Shisha Pangma estaba completamente solo, en el Cho Oyu ya había algo de gente, y sherpas, pero aquí en el Everest… esto es un mundo totalmente diferente.

Kari nos aconseja. Ha ascendido cinco veces el Everest, y conoce las claves. Hablamos con él sobre el horario para el intento de cima. Para evitar los atasco, queremos salir a las 11 de la noche del campo 2. No necesitamos piolets en esta montaña: las cuerdas fijas están instaladas sin interrupción desde el principio hasta la cima. Así que cojo los crampones y dos bastones.??

El día 19 Don y yo llegamos hasta el collado norte a 7.000 m. Al día siguiente alcanzamos el campo 2 en 2 horas y media. Norbu ha marcado también aquí la tienda en donde podemos descansar y dormir. El tiempo empeora durante el día, y comienza la tormenta. Los partes meteorológicos no habían anunciado nada de esto. Tenemos encima una tormenta local, que es casi imposible de pronosticar. Los riesgos son enormes, especialmente aquellos derivados de los fuertes vientos en la arista. ¡Por eso las reglas dicen que hay que estar en la cima antes de mediodía!

El mal tiempo continúa. Nos sentamos en la tienda y comemos queso, salami y galletitas. Bebemos té con menta. De vez en cuando abrimos la cremallera para ver si el tiempo se ha calmado. La cerramos lo más rápido posible para que no entre mucha nieve. Se pone todo oscuro. Nos relajamos metidos en los sacos de dormir. Con este viento no podemos comenzar. Imposible. Nos congelaríamos en seguida. A las 9 pm conectamos nuestro walkie-talkie. El grupo de Kari arranca. Están en el campo 3, a 8300m.

Le digo a Don que al menos lo deberíamos intentar. Es escéptico, pero acepta. Un poco después de las 11pm salimos de la tienda. Me pongo las botas fuera, Don se prepara dentro. Arrancamos. Apenas nieva. La luz de nuestras frontales ilumina nuestros pasos. Estamos bien aclimatados. Llegar a los 8.000 m no nos supone ningún problema, tan solo el frío y el viento son incómodos. Don va 100 m por detrás de mí, así que cuando me dice algo, sólo entiendo trozos, parece que tiene sensaciones raras sobre el tiempo. Hacia el sur vemos rayos, y le comento que si el tiempo empeora daremos pronto la vuelta, y sigo.

A 8000m Don se da la vuelta, sus pies están demasiado fríos. Ésta es la clave de ir sin oxígeno…¡el frío! Continúo. Veo luces delante de mí por todas partes. Una cadena de luces por toda la arista. Ahora puedo ver las tiendas del campo 3, así que debo de estar a unos 8.300 m. Me queda la mitad del desnivel hasta la cima.

En principio queríamos hacer un descanso largo aquí, pero me siento bastante bien y no necesito descansar. Me sorprendo de lo bien que me encuentro aquí arriba. Algunas veces me molesta el estómago, pero lo soluciono con Coca-Cola y se calma inmediatamente. Llevo dos botellas de 0.6l conmigo. Comer y beber aquí arriba es muy difícil. Intento beber a sorbitos. El frío hace que me duelan los dientes.??

A pesar del mono de plumas y sin parar de moverme no entro en calor. Me gusta la escalada, aunque no tiene mucho que ver con la escalada. Mejor diría que es andar. En la arista paso unas bandas y llego al Primer Escalón. Aquí tengo que escalar un poco. No subo por las cuerdas fijas, no sé si están bien fijadas, prefiero escalar y elegir dónde agarrarme.?

Ahora el famoso Segundo Escalón. 30 metros de roca vertical asegurados con una escalera. Una vez que llego arriba veo gente delante de mí. Son bastante lentos y les adelanto. Finalmente amanece. Espero que el sol me caliente un poquito. Todavía no puedo sentir diferencia. Tengo los pies entumecidos desde hace un rato. Noto como mis talones se congelan, sin sensibilidad. No es una buena señal.

Continúo hasta el Tercer Escalón. Un sherpa me dice que me queda como máximo una hora para llegar a cima. ¿Debo seguir? ¿Debo dar la vuelta?. No está lejos. Pero mis pies… Estoy en una montaña distinta a los demás… sin oxígeno. Tengo que aceptarlo: debo dar la vuelta y bajar tan rápido como pueda. No quiero sacrificar ninguno de mis dedos por el Everest.

Me encuentro totalmente en forma, así que voy rápido, y a las 9am estoy de vuelta en el campo 2. El mismo día Don y yo bajamos hasta el campo base avanzado. ?La aventura del Everest se ha terminado. Una pena. Lo estaba haciendo bien. Pensaba que allá arriba sólo iba a sufrir. Para nada. Pero estoy feliz por mis buenas sensaciones, tiré, es lo que buscaba, aunque me di la vuelta a 100 metros de la cima. Por supuesto habría sido bonito alcanzar la cumbre. Por un momento pensé en pedir a un sherpa si podía respirar 10 minutos de oxígeno. Entonces habría tenido otra vez los pies calientes. Pero entonces hablaríamos de otro pico. Así que mejor, para abajo. ¡El Everest seguirá ahí y puedo volver!


 

 


 

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