8 DE MARZO: DÍA DE LA MUJER

Tamara Lunger: “Cuando pasas tantos días en el campo base te ven como un escalador más, no como una mujer”

No hace tanto: en 1907 se fundó en Londres el Ladies Alpine Club porque las chicas no eran bienvenidas en las asociaciones montañeras. En el día internacional de la mujer queremos compartir esta entrevista a Tamara Lunger, quien hace unos días rozó la primera cumbre invernal en el Nanga Parbat.

Autor: Darío Rodríguez | 11 comentarios | Compartir:

Tamara Lunger se dio la vuelta en el Nanga Parbat en la cota de los 8.025 metros y empezó a descender mientras sus compañeros Simone Moro, Alex Txikon y Ali Sadpara avanzaban hasta la cumbre, a 8.126m. Si la expectación por saber si alguien conseguía la cima de esta montaña en invierno era grande, en su caso había esperanzas dobles porque hubiera sido la primera mujer en pisar una cumbre invernal virgen en un ochomil.

Las fotos que han publicado sus compañeros muestran que se dio la vuelta muy arriba; pero continuar, a esa altura, no es un simple empujón más. Los 101 metros de desnivel que le faltaron hasta la cumbre eran un esprint con la reserva de energía demasiado al límite, por eso su compañero Alex Txikon ha elogiado su trabajo y la decisión que tomó en esta entrevista:

«Todos los días ha ido trabajando igual que el resto, y en el día de cumbre vomitó antes de la salida y eso hizo que le mermaran las fuerzas. Estando a 7.650m o 7.700m fue diciendo que igual se daba la vuelta, pero aguantó y superó la cota de 8.000 metros, e incluso Ali Sadpara me decía que fue una decisión sabia. Darse la vuelta en lugar de seguir con las fuerzas totalmente extenuadas por llegar a la cumbre y luego no poder descender hasta el campo base. Fue algo excepcional, superando los 8.000 metros en una montaña que tiene 8.126 m. Chapeau por ella y por todo el trabajo».

Hablamos con ella hace unos meses, antes de empezar la expedición invernal, y nos contó qué hay detrás de la deportista que se ha medido con el Nanga este invierno.

El alpinismo sigue siendo mayoritariamente masculino. ¿Cómo es la convivencia en el campo base con tantos hombres?
Cuando pasas tantos días en el campo base te ven como un escalador más, no como una mujer. Te cuentas sus historias con otras mujeres…te conviertes en uno de ellos, no hay diferencia.

¿Qué piensas de la maternidad?
No pienso en ser madre, lo veo muy lejos. Me gusta mi vida, la disfruto y quiero continuar para hacer más cosas. De momento la montaña es la actividad que más felicidad y satisfacciones me da y lo que más me llena, sé que es una afirmación difícil porque los padres, por ejemplo, siempre están detrás de ti, pero la montaña es lo que me hace sentir viva.

«Simone Moro me ha abierto muchas puertas»

¿Cómo llevas la relación con los medios de comunicación y los patrocinadores?
Si lo que estoy haciendo ahora lo hubiera tenido que hacer hace un año estoy segura de que hubiera sido demasiado para mí. Hablo de los viajes y las entrevista, aunque al final aprendes a vivir este estilo de vida. Si quieres ser un profesional de la montaña tienes que hacer este tipo de cosas para ganar dinero, no solo escalar.

¿Qué ha supuesto para ti escalar junto a Simone Moro?
Siempre digo que es mi ángel. Soy muy afortunada de tenerlo en mi vida porque me ha abierto muchas puertas. Nos parecemos mucho en nuestras aficiones y en la manera de pensar, es perfecto. También me ha salvado la vida con los helicópteros. Tuve una lesión en la rodilla y no podía hacer ninguna actividad, así que él me acompañó a hacer horas de vuelo y ahora me he sacado la licencia. Fue un momento complicado para mí y encontré algo a lo que dedicar mi energía, esfuerzo, amor y pasión.

¿Qué hacías antes de ser alpinista?
Competí en esquí de montaña, trabajé en un refugio… Fueron etapas divertidas pero siempre llega un momento en que necesitas hacer otras cosa y, ahora mismo, siento que es mi momento de escalar. Lo peor es trabajar en la montaña y no poder disfrutar de ella porque siempre hay mucha gente y tienes que estar pendiente, es decir, no puedes pensar en los paisajes y en la tranquilidad. Cuando trabajaba en el refugio nunca tenía el tiempo de estar conmigo misma o de entrenar y era un poco estresante. Lo mejor era cuando me sentaba fuera cuando no había nadie y miraba las estrellas. Cuando era pequeña le decía a mi madre que una vez iba a tener el mejor trabajo del mundo y creo que ahora lo he encontrado. Soy feliz y no puedo imaginar nada mejor.

«En las montañas estoy cerca de la religión»

Eres una persona religiosa…
Digamos que tengo mi propia religión. Para mí Dios es un hombre muy guapo con el que hablo. Lo que dice el cura en la Iglesia a veces me gusta más y otras me gusta menos, no necesito ir a misa cada domingo aunque mi abuelo no deje de repetírmelo, si estoy en las montañas ya estoy cerca de la religión.

¿Qué piensas sobre el riesgo en la montaña?
Un día nos iremos del mundo y eso está ya escrito en algún lugar, no puedes evitarlo aunque quieras. Estés en la calle o el el Nanga Parbat será lo mismo, creo que es una buena filosofía, me permite ir a las montañas sin pensar que en casa están preocupados y hacer un mejor alpinismo.


 
Comentarios
11 comentarios
  1. Te ven como un escalador más, no como una mujer. Que problema hay en que te vean como una mujer?

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