Después de unas semanas para hacer balance, el himalayista eslovaco ha compartido el relato de aquella expedición así como los detalles de su línea, que han bautizado como Himalayan trad (D!, 50-60º).
El estilo por delante
El nombre de la ruta hace referencia al estilo utilizado en la primera ascensión. Peter Hámor lo describe como “un estilo ligero y por nuestros propios medios, sin usar cuerdas fijas, ni oxígeno artificial, ni campamentos de altura, ni helicópteros, y sin dejar nada en la pared salvo unas pocas varas de bambú”.
Para él, Himalayan trad es “una línea bonita y lógica, aunque para escalarla se necesita también algo de suerte, ya que en condiciones de nieve desfavorables puede ser muy peligrosa”.


Dos intentos
Peter Hámor, Nives Meroi y Romano Benet instalaron su campo base el 11 de abril a una altitud de 5.100 metros, en una terraza rocosa del glaciar Yalung, justo debajo de la cara oeste del Kabru. Las condiciones meteorológicas no les acompañaron: “Las nevadas y el viento se alternaban en intervalos irregulares”, puntualiza.
Así las cosas, se vieron obligados a interrumpir su primer intento de cima el 19 de abril, cuando se encontraban a unos 6.000 metros de altitud, para descender hasta el campo base y aguardar una mejor oportunidad.
Dejaron pasar un periodo de mal tiempo y el 2 de mayo se presentó la ventana deseada que les permitía lanzarse de nuevo hacia la parte alta de la montaña.

Un terreno con picante
La narración de Peter Hámor pone de manifiesto que el terreno que transitaron no estaba para nada exento de peligros, ya desde el primer día: “Logramos sortear una sección complicada llena de grietas ocultas y seracs peligrosos hasta llegar a unos 6.300 metros, donde encontramos un lugar relativamente seguro para nuestra tienda”.
El 4 de mayo se levantaron a la 1:30 de la madrugada y hacia las 3:00 partieron con dirección a la cumbre. “El pronóstico de Vitor Baia (su meteorólogo de referencia) era optimista y la noche fue realmente tranquila, aunque muy fría. La nieve caída en los últimos diez días resultaba molesta y peligrosa”.


El amanecer los alcanzó justo debajo de la arista que conecta el Talung con el Kabru, en un terreno algo más suave, aunque “por la nieve inestable y enormes cornisas, seguía siendo muy peligroso”. De todos modos, consiguieron cruzar con seguridad la arista y las últimas secciones empinadas de roca y hielo justo bajo la cumbre. “A las 17:00 h los tres estábamos finalmente en la cima del Kabru, a 7.412 metros. Hicimos algunas fotos en la cumbre y casi de inmediato comenzamos el descenso”.
La bajada no les presentó problemas especiales hasta última hora, ya de noche, cuando tuvieron dificultades para dar con su tienda a 6.300 metros. Tras unos minutos de tensión, finalmente consiguieron encontrarla y refugiarse en ella. “Todo salió bien y a las 23:00 h por fin pudimos relajarnos, entrar en calor y beber bien en la comodidad de nuestra tienda”, explica aliviado. Al día siguiente prosiguieron hasta el campo base.


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