La cara menos visible del alpinismo comercial en Nepal, sobre la que DESNIVEL viene informando regularmente desde 2018, ha salido a la luz con fuerza en los últimos meses y se ha vuelto viral en los últimos días con titulares muy llamativos de la prensa generalista.
La investigación policial comandada por el CIB que en enero ya provocó la detención de seis responsables de empresas de rescate y evacuación aérea ha destapado una compleja red de rescates falsos en el Himalaya. Un sistema que habría desviado millones de dólares a costa de montañeros y aseguradoras internacionales, poniendo en cuestión la integridad de uno de los destinos más emblemáticos del planeta.
Esta trama ya había sido denunciada hace ocho años, e incluso llevó a las aseguradoras a plantearse dejar de operar en Nepal, como ellas mismas hicieron público en 2019. Ya entonces se descubrió el modus operandi fraudulento, aunque la corrupción sistémica en Nepal evitó que las investigaciones fueran a más.
Lejos de desaparecer, la trama ha evolucionado y crecido aprovechando la falta de control en entornos remotos y la dificultad de verificar lo ocurrido a miles de metros de altitud.
Un sistema sofisticado
Según revela una investigación publicada por The Kathmandu Post, el fraude se basa en un mecanismo tan simple como difícil de controlar en altura: simular una emergencia médica para activar un rescate en helicóptero, hospitalizar al cliente y emitir facturas infladas a compañías de seguros extranjeras.
Las investigaciones apuntan a una estructura organizada en la que participan agencias de trekking, compañías de helicópteros, hospitales y agentes intermediarios. Cada eslabón obtiene beneficios del rescate fraudulento, generando un sistema difícil de desmantelar.
El informe policial, de más de mil páginas, documenta prácticas como la falsificación de manifiestos de vuelo, ingresos hospitalarios innecesarios o la multiplicación de facturas por un mismo rescate. En algunos casos, vuelos que deberían costar unos 2.500 dólares se facturaban por encima de los 30.000.
Se han llegado a dar casos incluso en que los propios guías son los causantes de los síntomas de sus clientes, añadiendo bicarbonato de sodio a las comidas y provocando así efectos como náuseas o diarreas… y ganándose la correspondiente comisión.
Millones en juego y decenas de imputados
Las autoridades nepalíes han solicitado acciones judiciales contra al menos 33 implicados en una trama que habría generado más de 6,4 millones de dólares en fraude documentado, además de otras reclamaciones adicionales.
Otras investigaciones elevan el impacto económico a cifras cercanas a los 20 millones de dólares en los últimos años, lo que evidencia la magnitud del problema y su carácter estructural.









En todos lados cuecen habas, que decía mi madre.
Estooo, estafar a un banco o a un seguro, ¿tiene pena?
Al final quienes van a pagar van a ser lo montañeros. Y van a mirar los rescates con lupa.
Lo malo no es tener que leer noticias como ésta. Lo peor de todo es que en estos tiempos ya nada te sorprende.