El mundo de los catorce ochomiles ha vivido un nuevo episodio vergonzoso este verano, protagonizado por Marco Confortola. El italiano descendió del Gasherbrum I (8.080 m), tras haber hecho cumbre el 20 de julio, anunciando que había completado los 14x8000s. Esa declaración desencadenó un huracán de críticas, que hablan de las mentiras y las falsedades que rodean sus supuestas ascensiones.
Superviviente del K2 2008
El episodio más sobresaliente del historial de Marco Confortola en los ochomiles fue su experiencia en el K2 en 2008. Aquel verano se produjo una de las tragedias históricas en la montaña más alta del Karakórum pakistaní, cuando una avalancha destrozó las cuerdas fijas del Cuello de Botella (a unos 8.000 metros) atrapando a 18 expedicionarios por encima.
Confortola figuraba entre ellos. Había hecho cumbre el 1 de agosto y consiguió llegar al campo base tras ser auxiliado por Pemba Gyalje Sherpa, y se declaraba “feliz de estar vivo” aunque con graves congelaciones por las que perdió varios dedos de los pies. Detrás de él, quedaron 11 cadáveres en la montaña.
Seis ascensiones controvertidas
Marco Confortola había iniciado su carrera en los ochomiles con la cima del Everest por la vertiente norte en la primavera de 2004, que logró a los 33 años de edad. En mayo de 2006 coronó el Shisha Pangma (8.027 m) y en otoño anunció haber logrado también el Annapurna (8.091 m). Su compañero en ambas ascensiones de aquel año, el histórico Silvio Mondinelli, alzó la voz negando que Confortola hubiera pisado la cumbre del Annapurna. Según su testimonio, se quedó en la arista y se dio la vuelta sin llegar a la cima verdadera.
Después de las cumbres al Cho Oyu, Broad Peak (ambas en 2007), la citada al K2 (2008) y Manaslu (2012), se empiezan a suceder una serie de ascensiones polémicas y llenas de críticas. Uno de los más duros con su compatriota ha sido el veterano de las invernales Simone Moro, que ha denunciado públicamente a Marco Confortola por haber falseado fotografías trucando las imágenes de otros himalayistas con su propia imagen, de haber faltado a la verdad y de haberse atribuido cimas sin prueba alguna.
Además del Annapurna, se le echa en cara falsedades en sus supuestas ascensiones al Lhotse (2013), Makalu (2016), Dhaulagiri (2017), Kangchenjunga (2022) y Nanga Parbat (2023). En el Kangchenjunga, su ascensión no fue ni tan siquiera confirmada por la agencia Seven Summit Treks.
Confortola aduce “envidias” y Messner lo sentencia
Marco Confortola se ha defendido de las críticas en una entrevista publicada por Lo Scarpone del Club Alpino Italiano, donde asegura que ha coronado todas las montañas que se le critican y que no siempre es posible aportar pruebas de las ascensiones. Además, apunta que la “envidia” de otros alpinistas es la razón de esta campaña para desprestigiarlo.
Sus explicaciones no han convencido en el seno de la comunidad himalayística. Su miembro más insigne, Reinhold Messner, ha intervenido en la polémica a través de una entrevista concedida a La Repubblica. En ella pronuncia afirmaciones como “yo estoy con Simone Moro, la carrera por los ochomiles hecha de este modo es cosa de turistas” y expresa directamente que “Marco Confortola no es un verdadero alpinista; si anuncia que ha alcanzado una cumbre después debe mostrar las pruebas”.









¿Hay algo más absurdo que decir que has llegado a la cumbre de una montaña cuando en realidad no ha sido así?
Aunque lo que más me ha gustado del artículo es esa distinción que hace Messner entre los turistas y los verdaderos alpinistas.
Y pensar que hubo un tiempo en que la gente iba a la montaña por puro gusto…