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Gerlinde Kaltenbrunner: “Estoy muy contenta de que una mujer haya conseguido los catorce ochomiles”

Siempre se ha mantenido ajena a la carrera por ser la primera mujer en conseguir los catorce ochomiles.

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Gerlinde Kaltenbrunner  (Darío Rodríguez)
Gerlinde Kaltenbrunner

Este verano volverá al K2, el ochomil que le falta para completar los catorce, una montaña que ya ha intentado en tres ocasiones. Gerlinde ha realizado todos sus ochomiles sin oxígeno.
Las últimas semanas ha estado relajándose escalando en roca en Tailandia. La tragedia que vivió en el Cuello de Botella del K2 la ha marcado profundamente. Intentaban la cima, en un día de mal tiempo (poca visibilidad y fuerte viento) cuando, en el Cuello de Botella, su compañero Fredrik Ericsson cayó ante sus ojos. Fue una experiencia muy dura, traumática.
Tan dura, que antes de decidir que quería regresar a las montañas más altas de la tierra, ha necesitado reflexionar profundamente. Coincidimos con ella y con su marido Ralf Dujmovits hace unos días en la Ispo. Allí Gerlinde y Edurne Pasaban, que son buenas amigas, tuvieron un encuentro entrañable: confidencias, abrazos, miradas tristes en la despedida. Una despedida larga, llena de más miradas plagadas de confidencias… y mucha tristeza al darse el adios definitivo. ¿Cuándo se volverán a ver? ¿Qué habrá ocurrido durante este tiempo? Las dos saben que el “juego” que practican es peligroso. Cargado de esterotipos que tienen que romper. De ideas preconcebidas, en una sociedad masculina, que pocos saben lo que cuesta traspasar. De renuncias.
Son dos mujeres cargadas de vitalidad, proyectos y energía. Dos mujeres que han decidido llevar las riendas de su vida. Y esto las hace romper prejuicios. Y pagan un precio alto por ello, que solo ellas conocen. Saben que están solas en este juego masculino. Cuando vuelvan a encontrarse habrán ocurrido muchas cosas. Habrán sufrido, víctimas de esta pasión por subir las montañas más altas de la tierra y seguro que habrán sido criticadas por quienes son incapaces de comprender que estamos hablando de algo mas que de alpinismo. Hablamos de mujeres que tienen que renunciar a demasiadas cosas para vivir su gran pasión. Mujeres que se enfrentan a una sociedad que no es tan abierta, ni moderna, como pretende.
Por suerte para Gerlinde, en su cordada tiene a Ralf, su marido, su compañero. Un personaje cercano, entrañable, amable, sencillo, muy humano. Gerlinde está bien arropada.
Edurne lo tiene más difícil. Está sola. Muchos pensarán que la fama lo es todo. Para Edurne representa lo peor: la imposibilidad de tener tiempo para sí misma. Quizás solo en las expediciones encuentra esa tranquilidad que necesita, alejada de los multiples compromisos que la persiguen. 
Aprovechamos para hablar con Gerlinde sobre su visión del ochomilismo femenino y próximos proyectos. Discreta, amable, siempre sonriente, contesta nuestras preguntas, mientras su marido Ralf, la aprieta suavemente la mano cuando habla de los difíciles momentos vividos en el K2. La cicatriz aún no ha está cerrada.
La sensación que transmite el rostro de ambos: buena gente que vive intensamente su pasión.

¿Qué opinas de los catorce ochomiles femeninos y de la “carrera” entre Miss Oh y Edurne Pasaban por ser las primeras?
No quiero hablar mucho de este tema. Estoy muy contenta de que una mujer haya conseguido completar los catorce ochomiles, porque en los últimos años había muchos comentarios, se hablaba demasiado de ello. Siempre he intentado distanciarme de este tema, mantenerme al margen, porque creo que la competición en la montaña es un error. Mentalmente siempre me he mantenido alejada de ella. Tampoco sé que es lo que pudo pasar en el Kangchenjunga. Sólo Miss Oh sabe lo que ocurrió allí arriba, si alcanzó la cima o no. La verdad es que se trata de un tema del que no me gusta hablar.

¿Crees que es importante aclarar qué ocurrió en el  Kangchenjunga y así saber quien es la primera mujer en haber completado los catorce ochomiles?
Para mi no es importante. Sí lo es para Miss Oh y puedo imaginar que también para Edurne. Lo más importante es mantener el espíritu del montañismo. Es mi gran pasión y no quiero entrar en estos debates acerca de lo que pudo ocurrir en el Kangchenjunga.

¿Nunca quisiste ser la primera en completar los catorce?
Nunca, nunca… siempre intenté convencer a todo el mundo de que para mi no era una competición. Pero me di cuenta de que la gente lo veía así. Por eso le dije a mi marido, Ralf: “Lo más importante es lo que siento en mi corazón, dentro de mi. Es mi gran pasión. No es una competición.» Y esto me ha permitido sentirme bien conmigo mismo todo el tiempo. 

Con Edurne te llevas muy bien ¿verdad?
Somos muy buenas amigas y me cae muy bien

¿Qué opinas de su logro de completar los catorce ochomiles?
Estoy feliz de que lo haya conseguido. Lo ha hecho muy bien. Tampoco quiero decir más. Estoy muy contenta de que los haya hecho.

Hay quien la critica porque los ha ascendido por rutas normales y con otros alpinistas.
Es la forma en que ella ha resuelto este problema. Hacerlo así ha sido bueno para ella. Cada uno tiene que tener claro lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer. Yo hago lo que quiero hacer, lo que es bueno para mi y para Ralf. Edurne hace lo que quiere hacer. También Miss Oh… Esto es lo que importa: que cada uno siga su camino y sea feliz con lo que haga.

En mi país hay mucha gente que dice Gerlinde lo está haciendo de la forma correcta y Edurne no…
¿Qué es lo correcto y lo incorrecto? Cada cual tiene que saber por sí mismo lo que tiene que hacer.

Para ti la competición no es importante
No, nunca lo ha sido. He intentado convencer a la gente de que esto para mí no es una carrera, pero mucha gente quiere ver competición. Lo más importante en mi corazón es la pasión que siento por lo que hago. Es lo que me mantiene feliz.

¿Siempre has elegido seguir tu camino?
Por supuesto. Sé lo que quiero y cómo lo quiero hacer. Quiero seguir mi camino ahora y en el futuro. El alpinismo es mi gran pasión y me siento feliz ahora que se ha acabado la carrera por los catorce ochomiles femeninos, porque ya no me preguntan tanto por este tema.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?
Ha sido la primera primavera en muchos años que he permanecido en casa. Hemos entrenado mucho, mi marido Ralf y yo. Quiero volver al K2 este verano. Quizá por otra ruta. Necesitaba tiempo para recuperar las buenas sensaciones. No estaba muy segura de si deseaba regresar al K2 o no, pero las últimas semanas he estado escalando en roca en Tailandia y he vuelto a tener el firme sentimiento de que quiero volver al K2. Sentí que la montaña estaba ahí. Y quiero volverla a intentar.

Después de los malos momentos en el K2 ¿por qué esta necesidad de marchar a Tailandía a escalar en roca?
Fue importante verlo todo con un poquito de distancia, porque lo tenía muy vivo en mi mente. No ha sido un periodo fácil para mí. Ahora siento que quiero volver al K2.

Aquella tragedia que viviste en el K2 te ha marcado profundamente.
El periodo tras el K2 fue muy duro. Estábamos seguros de alcanzar la cima, porque la previsión era buena. Luego hubo un  cambio de tiempo. La meteo en la cima resultó muy cambiante aquel 6 de agosto. En el descenso fue cuando empezaron los problemas, el accidente tuvo lugar en el Cuello de Botella. Fue muy duro, muy difícil. Todos los que vamos a los ochomiles sabemos que siempre puede pasar cualquier cosa, que hay un riesgo evidente. A pesar de ello para mi fue una experiencia tremendamente dura. Ahora siento que he puesto distancia de lo que viví aquel día y sólo miro hacia delante

¿Qué piensas acerca del riesgo que implica el himalayismo, sobre todo cuando se va a estas montañas tan altas?
Lo conozco perfectamente. Siempre intentamos minimizar los riesgos, escalar lo más seguros posible, pero en la montaña siempre hay riesgos, aunque sean pequeños. En este caso, podíamos ver el riesgo claramente. Tuvimos cuidado pero sentimos que algo podía pasar. En las montañas de Europa, en Suiza, en Austria, también existen estos riesgos, pero hay que vivir con ello.

Definitivamente has tomado la decisión de regresar al K2…
Lo voy a intentar. Pero si encuentro dificultades excesivas me retiraré y volveré a intentarla otra vez. Es difícil de explicar: no afrontaré riesgos excesivos, si tengo que retirarme y regresar otra vez, lo haré


 

.¿Cómo fue tu ascensión al Everest?
Muy buena, pero difícil. Nuestro sueño era escalar la cara norte del Everest  pero vimos –cuando nos adentramos en el corredor- que estaba en unas condiciones difíciles y peligrosas. El riesgo era demasiado alto. No fue fácil olvidarnos de ese gran proyecto e irnos a la ruta normal.

¿Cómo ha cambiado el Himalaya estos años, desde que fuiste a tu primera expedición en 1994?
Ha cambiado mucho. Tiene sus cosas buenas. Gracias a la precisión que se ha alcanzado con las previsiones meteorológicas se puede ascender con mucha más seguridad que hace veinte años. También he visto en el Everest a mucha gente que no es capaz de ascender por sus propios medios y necesita ayuda. Por ello intentamos ir por otras rutas, quizás al K2 vayamos por la norte, donde es seguro habrá menos gente.

¿Qué opinas de la ascensión invernal al Gasherbrum 2?
Ha sido increíble. Estoy muy contenta de que Simone, Denis y Cory lo hayan logrado, incluso con esas temperaturas de -40º. Es increíble. Desde hace tiempo Ralf y yo hablamos de intentar alguna ascensión invernal, porque es algo que nunca hemos probado. Sería muy bonito vivir esa experiencia.

Sueles escalar con tu marido Ralf ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene?
Lo que más veo son las buenas cosas. Ralf es mi mejor compañero, nos conocemos muy bien, y sabemos perfectamente cuales son nuestros puntos fuertes y los débiles. Esto es muy importante en la montaña. A veces las decisiones que se toman son difíciles, como nos pasó en el K2 y en el Everest, porque uno de los dos quiere seguir ascendiendo y el otro no puede y separarnos es algo que nos duele un poco. Me encanta escalar con Ralf.

¿Eres mas ambiciosa que él en la montaña?
No creo; creo que Ralf también es muy ambicioso. La diferencia es que el prefiere montañas más pequeñas pero que tengan una mayor dificultad.

No habéis tenido hijos ¿Es difícil tener que elegir entre tener hijos o escalar montañas?
Para gente que lo ve desde fuera puede parecer duro, pero para mí y para Ralf estuvo muy claro desde el principio. Tengo seis hermanas y todas tienen hijos, así que no me voy a quedar sola. Tengo muy claro que prefiero no tener hijos. Lo ideal sería poder tener las dos cosas, pero no es posible.

 


 
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