La noticia salía publicada recientemente en el prestigioso diario británico Financial Times. Un grupo de cuatro ciudadanos del Reino Unido llevará a cabo la próxima primavera una expedición novedosa al Everest. Pretenden que dure menos de una semana, desde que salgan de casa hasta que estén de vuelta, habiendo pisado la cima del techo del mundo.
El secreto de su ambicioso plan se encuentra en la preaclimatación y lleva por nombre gas xenón. Según describe el rotativo, esas cuatro personas se prepararán durante ocho semanas en cámaras de hipoxia.
Recibirán una llamada en cuanto se anuncie una ventana de buen tiempo en la montaña. Nada más descender del avión en Katmandú serán trasladadas a una clínica para ser sometidas a un tratamiento con gas xenón de media hora.
Un helicóptero las llevará directamente al campo base del Everest y en menos de tres horas partirán en su ataque a cima con oxígeno y el apoyo de sherpas personales. Calculan necesitar tres días para alcanzar la cumbre y uno para descender. Al día siguiente, podrían estar de nuevo en casa. En total, menos de siete días.
¿Qué es el gas xenón?
Esta modalidad de expedición al Everest ha sido desarrollada por Furtenbach Adventures. La agencia austríaca lleva trabajando en ello desde 2019, a partir de la iniciativa de un médico anestesiólogo de un hospital alemán.
El gas xenón suele utilizarse como anestesia y el doctor observó que en dosis bajas producía el efecto secundario de elevar la eritropyetina (EPO) y, por ende, el número de glóbulos rojos en sangre. Con esta teoría bajo el brazo, Lukas Furtenbach ha probado él mismo el gas xenón en varias expediciones y entre ellas al Everest, con buenos resultados.
El xenón es un gas noble que está presente en la atmósfera terrestre solo en trazas. Su uso más extendido es en la fabricación de lámparas, faros de coches y flashes brillantes; también se halla como componente en impresoras y fotocopiadoras, así como en propulsores iónicos para satélites.
Su uso médico y su efecto sobre la EPO condujo a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) a incluirlo en su lista de sustancias prohibidas en 2014, después de los informes que indicaban que se llevaba usando en Rusia al menos desde 2004.
Aumento de la seguridad
Los condicionantes éticos del uso de gas xenón no han sido una barrera para Lukas Furtenbach a la hora de desarrollar esta nueva modalidad de expedición. Argumenta que una menor exposición a la altura redundará en la seguridad de sus clientes y que, además, técnicamente no se puede hablar de doping en el himalayismo, habida cuenta que no es un deporte organizado.
De hecho, también el oxígeno estaría considerado como doping y casi todo el mundo lo usa en el Everest.
Adicionalmente, Furtenbach argumenta que una expedición más corta abrirá las posibilidades de ir al Everest a personas que actualmente no se lo pueden permitir por falta de tiempo. Eso sí, deberán ser clientes con una buena economía, puesto que se calcula que la modalidad de expedición con gas xenón costará unos 150.000 euros por cliente. Solamente el gas ya sale por 5.000 euros la media hora.
Por ahora, la expedición británica anunciada es una prueba, que Furtenbach Adventures pretende implantar en su oferta posteriormente.










Cada uno se gasta la pasta en lo que le apetece. Si su deseo es estar ahí arriba y se lo puede pagar pues no veo dónde está el problema siempre y cuando no perjudique al resto
Deprimente panorama. La comercialización de las grandes cumbres en todo el mundo está aniquilando la libertad personal y la aventura.
Como bien dijo Julio, no pararán hasta poner un teleférico con calefacción. Y mientras abunden ególatras con plata, las empresas demolerán las montañas con tal de facturar.
Asco total.
Ignacio, no centres el tema en una cuestión de plata, porque es una cuestión de falta de ética.
¿Para cuándo unas escaleras mecánicas desde el campo base a la cima?
Me consuela saber que por lo menos el xenón es un gas "noble".
El que tiene plata hace lo que quiere.
He tenido que pensar qué fecha es hoy porque parecía una inocentada.
No pararán hasta poner un teleférico, con calefacción, por supuesto.
Lamentable.
Entiendo que los helicópteros pueden subir hasta el campo 2. ¿No es más seguro para los clientes de esta "agencia" llevar a sus clientes hasta ahí para que sea una escalada con menos riesgos? Conste, es sarcasmo pero eso de evitar el trekking desde Lukla y llevar pseudo deportistas en helicoptero hasta el campo base…