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Doping en el himalayismo, dexametasona y mucho más

Nuevos y preocupantes testimonios avalan las tesis de la utilización de fármacos para favorecer el rendimiento en altura en las ascensiones a las grandes montañas del planeta. Un problema que parece afectar más a los alpinistas aficionados que a los profesionales.

Everest
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Es peliagudo tratar el tema del doping en una actividad deportiva que no regula, controla y ni tan siquiera define este concepto, como es el alpinismo en general y el himalayismo en particular. Se ha hablado mucho acerca de catalogar la utilización de oxígeno artificial como doping, por lo que esta práctica aporta de ayuda externa para superar al sensación de frío extremo y minimizar los riesgos de las congelaciones y del mal de altura a grandes altitudes. Aunque la Agencia Mundial Antidopaje lo eliminó de la lista de sustancias prohibidas en 2010 después de un período en que sí estuvo incluido.

Pero, ¿existen otras sustancias dopantes en el mundo del himalayismo? Y, ¿qué grado de generalización registran? Reinhold Messner lo adelantaba crípticamente a Desnivel.com en una entrevista en la que afirmaba que “si un doctor especializado fuera al campo base del Everest, descubriría que, si no todos, el 90% de los alpinistas van dopados”, aunque sin dar más detalles ni datos al respecto. Dos nuevos testimonios aportan interesantes informaciones a esta cuestión.

Dexametasona usada preventivamente

La dexametasona es un medicamento prácticamente ubicuo en las grandes cumbres y forma parte del botiquín de casi todos los alpinistas. Desde hace un par de décadas se ha ido generalizando como el método más eficaz de tratar los síntomas de edema, con unos resultados prácticamente milagrosos que sin duda han contribuido a salvar vidas. Un ejemplo de este uso beneficioso como tratamiento lo protagonizaba la primavera pasada Ferran Latorre en la cara norte del Everest, cuando administró una dosis de dexametasona de emergencia al sherpa Dawa que prácticamente lo devolvió a la vida y le permitió descender desde 8.300 metros.

Paralelamente a su utilización como remedio en casos de emergencia, ha ido surgiendo cierta tendencia a usar este cortico-esteroide de forma preventiva como ayuda para realizar ascensiones más rápidas. Esta medicación es utilizada habitualmente para tratar numerosas afecciones desde tumores hasta asma y está completamente prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje. Según una investigación realizada por la publicación americana Outside, se ha descubierto que hay algunos médicos no especialistas en montaña e incluso guías de montaña profesionales que animan a sus clientes a consumir dexametasona para facilitar sus ascensiones.

Sin embargo, este uso preventivo para mejorar el rendimiento se ha revelado peligroso e incluso mortal en más de un caso. El alpinista amateur estadounidense Jesse Easterling ha concedido una entrevista a Outside Magazine en la que ha explicado los detalles de su grave afectación por el consumo de dexametasona cuando intentaba el Everest en 2009. Agente de seguros y gran deportistade 27 años, su médico recetó a Easterling grandes dosis de la sustancia que le terminaron provocando un choque adrenal y ataques psicóticos que le pusieron al borde de la vida y la muerte durante tres semanas en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Katmandú. Todavía hoy padece secuelas físicas derivadas de ese episodio.

Otras sustancias

Aunque son pocas las voces que hablan abiertamente del doping en las grandes montañas, además de la dexametasona es también conocida la utilización de otros fármacos como el Diamox, que ayuda en el período de aclimatación a la altura. Tampoco es un secreto el uso en los albores del ochomilismo de las anfetaminas. Hay quien apunta que otras sustancias son también utilizadas, como los célebres Viagra o Cialis –reducen la presión arterio-pulmonar- o incluso la infausta EPO, tan conocida por el mundo del ciclismo.

En este sentido, Eric Johnson, médico americano con una dilatada experiencia trabajando en el campo base del Everest, se refiere a la afirmación de Messner para decir, en una entrevista concedida a Montagna.tv, que “creo que el 90% es exagerado, pero tal vez el 50% sí”. Él mismo apunta estos nombres: “Son varios tipos de drogas los que lamentablemente se cree que ayudan a la aclimatación, dexametasona, Viagra, esteroides, anfetaminas…”.

 


 

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