Benjamin Védrines y Nicolas Jean tienen una espina clavada tras su expedición del año pasado al Jannu Este (7.468 metros). Ambos viajaron al Himalaya de Nepal junto con Léo Billon para intentar la ascensión de esta cumbre virgen en estilo alpino y, pese a sus buenas sensaciones, la tarea quedó pendiente. Este otoño volverán para intentar terminar el trabajo.
El trágico precedente de 2024
La expedición de 2024 a la cara norte del Jannu Este comenzó de forma muy prometedora. En su primer día, el terceto francés escaló media pared y superó sin problemas su primer vivac. Las cosas iban bien. Sin embargo, el segundo día fue extraordinariamente duro y Léo Billon pagó las consecuencias. Empezó a sentirse mal, con fuertes dolores de cabeza y sin fuerzas para seguir adelante. No hubo dudas y, tras alcanzar los 6.700 m, los tres emprendieron una urgente retirada para evitar males mayores.
El Jannu Este es una cima muy codiciada y el año pasado había otra cordada intentando la cara norte justo en el mismo momento que ellos: los estadounidenses Sam Hennessey y Mike Gardner. Coincidiendo con el descenso de los franceses, Mike Gardner sufrió una caída que le provocó la muerte. Sam Hennessey salió ileso, pero se había quedado solo en la pared, así que la llegada de Benjamin Védrines, Nicolas Jean y Léo Billon significó para él un descenso cómodo en lugar de una bajada épica en solitario.
El trabajo para 2025
Benjamin Védrines y Nicolas Jean tienen ganas de volver a la cara norte del Jannu Este. Creen que pueden conseguirlo y además están enamorados de la pared. “Este pico nos fascina”, reconoce Védrines en sus redes sociales, y añade que “es precioso, remoto y difícil de escalar”.
Saben, de todos modos, que se tienen que preparar a conciencia si quieren tener opciones de alcanzar el éxito allá donde otras varias cordadas han fracasado antes que ellos. “Para entrenar, utilizaré el K2 como referencia”, explica Benjamin Védrines.
Él conoce bien el pico más alto de Pakistán. El año pasado ya programó la ascensión del K2 en verano seguida del intento al Jannu Este en otoño. Y no solo hizo cumbre en la “montaña salvaje”, sino que además lo logró en 11 horas desde el campo base avanzado, sin usar oxígeno suplementario. No suficiente con aquella gesta, desplegó el parapente y descendió volando hasta el campo base.
Ante los dos se presentan dos meses intensos de viaje para enlazar ambas expediciones: desde finales de agosto hasta finales de octubre.








