Coincidiendo con su regreso de Flatanger, Seb Bouin ha compartido la información sobre la actividad que llevó a cabo el verano pasado en Saint Auban. Se trata de una escuela cerca del Verdon, en pleno desarrollo desde hace unos años y que él todavía no había tenido la ocasión de visitar.
Quizás no tuvo éxito con su asedio al megaproyecto Move integral en Noruega (compartió fanatismo allí con Jorge Díaz-Rullo, Alex Megos, Stefano Ghisolfi, Domen Skofic…), pero sí se llevó dos encadenamientos remarcables en el sur de Francia, donde firmó las primeras ascensiones de Jamming destruction 9a+/b y de Baise moi 8c+, esta última al flash.
Jamming destruction, una vía peculiar
Tal como cuenta él mismo: “escuché hablar de Saint Auban hace unos años, pero nunca encontré el momento de visitarla. Este verano fue la oportunidad perfecta, ya que la zona es ideal para el tiempo caluroso. Quedé alucinado por sus cuevas y su potencial para proyectos duros”.
Empezó escalando vías preexistentes, pero pronto se puso a equipar él mismo sus propios proyectos. El que más le inspiró fue Jamming destruction, una línea tan bonita como compleja que contiene un paso muy especial. Empieza con una proa de romos en un techo que Seb Bouin estima en un grado de 8B.
En el siguiente reposo, hay que ponerse un guante para fisuras, pues a continuación hay que empotrar el puño izquierdo en una fisura para impulsarse con la mano derecha a un romo. “Este crux es bastante complicado y un poco aleatorio cuando vienes encadenando y también es algo bastante único”, reconoce el escalador francés. A continuación, un auténtico test de resistencia conduce hasta la cadena.
Baise moi 8c+, su flash más duro
Además de la dura Jamming destruction, Seb Bouin logró otro encadenamiento muy destacado en Saint Auban. Se trata, en realidad, del flash más duro que ha realizado en toda su carrera. Baise moi es una vía que llama la atención. “Es la línea principal del sector, que cruza casi toda la pared de derecha a izquierda”, describe.
Fue equipada por Adrien Boulon, quien insistió a Seb Bouin para que la intentara al flash, a pesar de que varios fuertes escaladores no habían conseguido encadenarla y que estuviera valorada alrededor del 9a en aquel momento. Un grado que consideraba muy por encima de su nivel. Así lo narra:
Para mi sorpresa, me sentí muy bien en ella. Es mi estilo de escalada al 100%. Crux tras crux, movimiento tras movimiento, no cometí errores y fui capaz de recuperarme en los reposos. Me sentí bastante relajado mentalmente, lo que me permitió tomar riesgos solo en los momentos correctos.
Se suponía que la última sección era más fácil, pero estaba ligeramente sucia y me puso un poco nervioso. La presión creció a la vez que me daba cuenta de que podía encadenarla. Me quedé sorprendido y feliz de hacer al flash algo que esto en una primera ascensión.
Una vez completada la primera ascensión de la vía, Seb Bouin optó por lanzar una propuesta de grado de 8c+, que se ajusta mejor a la dificultad en su opinión.










