VUELVE A ROZAR LOS NOVENOS

Pablo Barbero encadena ‘La copa del güey’ 8c+/9a: “Tanto metes, tanto sacas”

Vuelve a un grado que encadenó ya en 2003 y se acerca a los novenos por primera vez desde hace seis años. Hablamos con él para que nos cuente los detalles del encadenamiento de esta vía de Cuenca y cómo vive hoy en día la escalada.

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Pablo Barbero en ‘La copa del güey’ 8c+/9a, Cuenca
Pablo Barbero en ‘La copa del güey’ 8c+/9a, Cuenca   @javipec

Pablo Barbero figura entre la primera docena de escaladores españoles que rozó el noveno grado. A los 22 años, encadenó Tas Tas 8c+/9a en Baltzola. Corría 2003 y en su palmarés ya contaba con dos títulos del Campeonato de España de Dificultad (2000 y 2002). Durante los años siguientes, consiguió otras victorias de mérito en competición: ganó el Campeonato de España de Bloque en 2005 aunque fue descalificado por un tema administrativo (irregularidades en su inscripción) y luego se llevó su tercer Campeonato de España de Dificultad en 2007.

Puso su primer pie en el 9a en 2008, con la primera ascensión de El celíaco y la atacá (Patones), aunque nuevos métodos decotaron esta vía a 8c+. Antes ya había repetido El intento 8c+/9a. De cualquier modo, en octubre de ese mismo año, realizó la también primera ascensión de Leire, una de las vías duras más icónicas de Cuenca y esta sí 9a sólido.

La relación de Pablo Barbero con la roca siempre ha sido un poco sui generis, con épocas fanáticas alternadas con otras de menor dedicación. Tras anotarse Era Vella 9a en Margalef (2012), tuvo un año fantástico en 2014, cuando amasó hasta cinco novenos (Seta total en Cuenca, Celedon y Harroputza en Ilarduia y Clandestino en Teverga), coronados por la primera ascensión de Following the leader 9a+, la vía más dura que ha escalado jamás.

Desde entonces, “los picos de forma eran inversamente proporcionales a las horas que he echado a diversos deportes. Y es que aquí, no hay misterio. Tanto metes, tanto sacas”, reflexiona Pablo Barbero en sus redes sociales. Seis años después de aquel momento, la pandemia le ha traído un nuevo pico de forma y el ahora papá escalador de 39 años (tiene un hijo de 7 años y una hija a punto de cumplir los 2) ha vuelto a “coquetear con el noveno grado, aunque sea detrás de una barra”, con la repetición de La copa del güey 8c+/9a. Esta es una de las más recientes vías de Cuenca, con primera ascensión de Álex Garriga en mayo de 2019.

Aprovechamos para hablar con Pablo Barbero:

“Voy por motivación y según sople el viento”

¿Cómo es la vía?
La vía es una de esas vías de Cuenca, muy física, muy de resistencia y como muy intensa. Tiene un ritmo brutal. Decíamos el otro día haciendo bromas con Dani Andrada que es como correr un 1.500 m. No es como un maratón pero hay que ir a toda hostia… pues esto, igual, súper intensidad.

¿Cómo ha sido el proceso?
Es una vía que comencé a escalar hace cinco años. En esa época estaba fuerte y la dejé con una caída. Luego ha pasado que estos años he escalado bastante poco. Hubo algún año que hice temporada en Chamonix en invierno y luego me puse el arnés en junio el primer día… me veía fuerte de estar foqueando a 4.000 metros y flojo escalando, así que esos años hacía más bici, más carreras… Los dos últimos años parece que me he puesto a escalar un poquito más otra vez, porque me ha apetecido. Sin más.

Este año, con el tema de que se cerró todo por el Covid, he esquiado menos en primavera y el tiempo que estuvimos encerrados, estuve entrenando. Así que volví a ponerme con los dedos medio en condiciones.

El año pasado la volví a probar un poco y la dejé con una caída nuevamente, pero volvió a nevar y cuando nieva ya solo pienso en los esquís. Este año la he podido hacer antes de que empezara a nevar.

¿Cuál es tu dedicación a la escalada en estos tiempos?
La dedicación es intermitente, porque voy por motivación y según sople el viento. Y, si nieva, solo pienso en esquís. Y si me sale plan de bici, me gusta mucho la bici de carretera y ha habido años que me he ido a Alpes y a Dolomitas a hacer puertos.

¿Cómo vives la escalada con tus hijos?
Cuando estoy con mi niño sí que suelo ir a escalar. Aparte de que me lleve la bici o corra con ellos, que también me voy con ellos a correr: a la niña la empujo en el carrito y el niño con la bici y hacemos tiradas de 10 kilómetros o los que sean. La escalada, y en general la montaña, con ellos la vivo como un estilo de vida: que se disfrute, sin presión, que sea para uno mismo y sobre todo que sea un sitio donde se respete a la montaña, se aprenda de la montaña y se disfrute de la montaña. Eso es lo que les intento transmitir a los niños. Algunas veces los llevo al rocódromo para que jueguen un poco, pero más que nada porque vaya yo a entrenar, pero no les apunto a ninguna clase de escalada ni nada; si quieren escalar que escalen y si no quieren escalar que no escalen.

Y ahora, ¿tienes otros proyectos? ¿Alguna otra vía dura cerca?
Bueno, ando probando algunas en Cuenca, pero ahora ya va a empezar a nevar y creo que este año de ese tamaño ya no hago ninguna más.


 
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