La expedición de Matteo della Bordella, Symon Welfringer, Silvan Schüpbach y Alex Gammeter de este verano a Groenlandia ha terminado siendo una aventura de grandes proporciones que ha resultado en la apertura de Odissea Borealis (1.200 m, 7b). Más allá de esa ascensión, en la virgen cara noroeste del Droneren, han recorrido 450 kilómetros en kayak y han soportado el mal tiempo, grandes cantidades de hielo y nieve y la amenaza de un oso polar y de los mosquitos.
“Cada día nos ha traído una sorpresa, buenas y malas”, atestigua Symon Welfringer en sus redes sociales, donde concluye que ha sido “una auténtica odisea que nos ha hecho pensar en aquella de Ulises”. “Allí, los cuatro vivimos una de las mayores experiencias de nuestra vida: comprometida, física, técnica y exitosa”, añade.
Más hielo de lo previsto
Planear una expedición al Círculo Polar Ártico implica hielo, pero este año Matteo della Bordella, Symon Welfringer, Silvan Schüpbach y Alex Gammeter han encontrado mucho más hielo del previsto. El océano que querían recorrer en kayak era un mar de hielo y muchos fiordos estaban impracticables.
La navegación en kayak con la que empezaron la expedición fue ya un desafío en toda regla. Decidieron aplazarlo todo una semana y, ya en el punto de partida, demoraron el inicio otros cinco días, para dar tiempo al deshielo. Las jornadas de remo fueron difíciles, moviéndose a través de un laberinto de bloques del que a duras penas hallaron la salida.

Una pared colosal
Cuando finalmente consiguieron adentrarse en el fiordo correcto y llegaron a los pies del Droneren, se toparon una pared enorme, que se elevaba 1.200 metros desde la base y nunca había sido escalada anteriormente. Se fijaron enseguida en el espolón perfecto que separaba el sol de la sombra y que parecía su mejor opción para escalarla.
Sin embargo, los obstáculos fueron en aumento. La lluvia frustró sus dos primeros intentos, la nieve evitó que ni tan siquiera empezaran el tercer pegue y a la cuarta les sorprendió el viento local Piteraq con ráfagas de 100 km/h. Una racha provocó la caída de unas rocas que segaron una de las cuerdas fijas, por la que estaba escalando Symon Welfringer en ese momento, aunque por suerte estaba anclado a la pared y salió indemne.

Cuando ya pensaban en abandonar, la suerte les sonrió al quinto intento. Fueron escalando alternándose los cuatro como primero de cordada. “El largo clave es claramente más duro que el resto: un 7b de placa protegido por peckers precarios”, describe Matteo della Bordella. La apertura de esa tirada correspondió a Silvan Schüpbach, con Della Bordella escalando también en libre de segundo y Symon Welfringer repitiéndolo de primero al flash, con Alex Gammeter asegurándole.
“El resto de la vía presenta muchos largos de hasta 7a/+ de fisura, preciosos y que abrimos a vista”, narra Matteo della Bordella.
Matteo della Bordella, Silvan Schüpbach y Symon Welfringer ya habían llevado a cabo una aventura parecida en 2021. Entonces su objetivo fue la Siren Tower, en el mismo sector de Groenlandia, donde abrieron Forum (840 m, 7c)









