Matilda Söderlund ha completado la primera femenina de Spomin (350 m, 8c), en la zona croata de Paklenica. La escaladora sueca necesitó una jornada de 14 horas en compañía de la noruega Tina Johnsen Hafsaas para encadenar todos y cada uno de los diez largos de una línea con solera que se le resistió en un intento anterior, en 2023.
“Esta vía significa mucho para mí. Qué día tan épico de escalada; creo que nunca me había esforzado tanto”, afirma en sus redes sociales Matilda Söderlund, en cuyo historial figuran vías de deportiva de hasta 9a como The elder statesman en Frankenjura o Niemisis en Niemisel (Suecia) y otras vías multilargos tan relevantes como la primera repetición de Rayu (610 m, 8c) en Picos de Europa con Sasha DiGiulian y Brette Harrington.
En Spomin, Matilda Söderlund fue de primera durante toda la ascensión y, uno tras otro, fue superando las tiradas de una vía muy sostenida que acumula las mayores dificultades en la parte intermedia: L1 6c, L2 6c, L3 8a+, L4 8c, L5 8b+, L6 8a+, L7 7a, L8 7b+, L9 6a, L10 5. “Escalar los últimos largos en la oscuridad y sin viento fue una mezcla muy guay de calma y épica”, apunta la sueca, quien añade que “estar juntas en la cima de Anica Kuk, completamente agotadas, es un recuerdo que voy a guardar para siempre, y Spomin de hecho significa «recuerdo»”.
Entre sus recuerdos de Spomin se encuentra también un intento anterior, en 2023. “Volver a este proyecto ha sido un proceso y una experiencia increíbles, sintiendo cuánto he progresado en mi escalada desde que estuve aquí en 2023”, valora. Considera que “la escalada que antes se sentía incómoda y un poco intimidante, ahora me parecía interesante y divertida; me sentí muy bien en la pared y sentí muchísima alegría escalando”.
Una vía de Silvo Karo
Spomin nació como una vía de escalada artificial, obra del histórico alpinista esloveno Silvo Karo. Otro alpinista esloveno como Luka Krajnc fue el autor de la primera en libre, y el también esloveno Jernej Kruder la repitió en 2021. Entre un esloveno y otro, Adam Ondra se la anotó a vista en 2018.
En el nombre del padre
El encadenamiento ha cobrado un tinte especialmente emotivo para Matilda Söderlund por la enfermedad de su padre, con quien está muy unida y que ha tenido un papel fundamental en su carrera como escaladora:
En una nota más personal, este fue un día muy emocional. Mi padre –con quien empecé a escalar cuando tenía 11 años y que siempre ha sido mi mayor apoyo– tiene cáncer y llevaba varios días en el hospital. Las cosas no pintaban bien. Cuando completé los largos de 8c y 8b+ me eché a llorar. Tuve una sensación muy fuerte de que estaba haciendo esta escalada por él. Eso fue lo que me llevó hacia arriba por la pared.










