LA DESAPARICIÓN DE UN "HISTÓRICO" TOTALMENTE EN ACTIVO

Jesús Ibarzo, un escalador hiperactivo y discreto

Su figura histórica, unida durante 50 años a Ursi Abajo en una cordada mítica, escondía a un hombre discreto a la vez que hiperactivo que a sus 67 años se encontraba en plena forma. El propio Ursi Abajo y ángel Sonseca nos hablan de Jesús Ibarzo.

Ursi Abajo (izda) y Jesús Ibarzo en Riglos (2004).  ()
Ursi Abajo (izda) y Jesús Ibarzo en Riglos (2004).
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La noticia del fallecimiento de Jesús Ibarzo a los 67 años el pasado martes en Riglos, al sufrir una caída mientras escalaba la Pany-Haus al Mallo Pisón, ha conmocionado el mundo de la escalada de nuestro país, que ve cómo se marcha una figura clave en la historia de este deporte. Formó una cordada mítica con Ursi Abajo con una prolífica actividad aperturista durante los años sesenta, setenta y ochenta. De hecho, todavía hoy en día continuaban escalando juntos al menos una vez por semana, 50 años después de haberse conocido.

Su relación iba mucho más allá de la que tiene una cordada habitualmente. No sólo eran compañeros de escalada y amigos, sino que además eran cuñados: Jesús Ibarzo conoció a su mujer en la boda de su amigo Ursi Abajo… era la hermana de la novia. Un afectado Ursi comentaba que, con la muerte de Ibarzo, “se ha perdido una cordada; una cordada de amigos, de cuñados y de todo”.

Quienes lo conocían bien coinciden en calificarlo como una persona especial. Tenía un carácter activo y emprendedor, a la vez que discreto y reservado. Dos características que le llevaban, por un lado, a realizar grandes actividades en montaña que después explicaba apenas a su círculo de amistades más íntimas. “¿Para qué lo quieres publicar, si no merece la pena? Si te gusta la montaña, va a enterarse el que se tiene que enterar”, recordaba Ursi Abajo que le decía Jesús Ibarzo cuando él le sugería hablar de alguna de sus realizaciones, como las numerosas invernales que llevaron a cabo en Pirineos a lo largo de los años y que todavía repetían actualmente.

Uno de esos amigos íntimos era el también escalador Ángel Sonseca. De hecho, el sábado anterior (29 junio), habían escalado juntos la Gran Diagonal de Peña Telera. Algunas de las fotos que Ángel realizó durante la ascensión ilustran esta noticia.

Ángel Sonseca lo describe así: “Jesús era todo un manojo de nervios, todo ganas, todo ilusión, muy inquieto, muy hiperactivo… El año pasado, junto con Ursi y con Ibarzo, estuvimos los tres en Marruecos y nos reíamos mucho con ese tema, porque Jesús, antes de que nos diesen los desayunos en el trekking, siempre lo tenía todo recogido y estaba preparado”.

Una cordada decisiva

Cuando conversamos con Sonseca nos transmitía la trascendencia histórica de la cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo. “Fue el eslabón que continuó tras la generación de Rabadá y Navarro y los escaladores de esa época… Por ley de vida y por circunstancias, vinieron estos dos jovenzuelos haciendo una transición hacia las nuevas generaciones. Porque si no, con la muerte de Rabadá y Navarro se hubiera cortado; ellos fueros lo que, de alguna manera, mantuvieron ese enlace entre aquella generación de escaladores aragoneses y las posteriores”.

De hecho, Ursi Abajo, seis años mayor que Jesús Ibarzo, había escalado con Rabadá, Navarro y otros compañeros antes de conocerlo y convertirse en compañeros de cordada inseparable. Ursi Abajo recuerda que, en aquella época se mataron varios escaladores fuertes (Rabadá, Navarro, Renovales y otros) y que le resultaba muy difícil encontrar compañeros para escalar: “Encontrabas a un tío, escalabas un día una tirada y ya no escalabas más. Hasta que encontré a Jesús, ese navarrico que no decía nada. Empecé a escalar con él y ya siempre fuimos los dos”.

Juntos abrieron la Carnavalada, el Espolón del Adamelo al Mallo Pisón en 1965 y muchos más itinerarios, algunos al cabo de muchos años de escalada en cordada, como el Diedro norte a la Pala de Ip (Pirineos) en 1983. Tan importante fué su actividad que el nombre de Ursi y el apellido de Ibarzo quedaron indisolublemente unidos en la mente de los escaladores de varias generaciones, hasta que este trágico accidente a puesto fin a cincuenta años de cordada. Una escalada con la firma «Ursi Ibarzo» significaba dificultad, aventura y compromiso.

También realizaron repeticiones históricas y muy importantes en la época, como las segundas ascensiones de la Rabadá-Navarro al Firé, de la Norte del Puro y de la Serón-Millán al Pisón (todas en Riglos), así como la celebrada tercera absoluta de la Rabadá-Navarro a la cara oeste del Naranjo de Bulnes en 1966. En su currículum figuran también numerosas invernales, algunas de ellas primeras, que contribuyeron de forma sensible al desarrollo del pirineísmo. Fuera de las fronteras españolas, estuvieron numerosas veces en Alpes, en varios países de Sudamérica y en África.

“Estaba muy fuerte”, recalca Ursi Abajo, quien apunta que Jesús Ibarzo planeaba irse dos meses de expedición al Himalaya este otoño para intentar el Cho Oyu por segunda vez.

Accidente en lo más fácil

Ursi Abajo se lamentaba cuando hablamos con el, al día siguiente del accidente, que este se había producido en un itinerario muy conocido por ambos. “La Pany-Haus la hemos hecho todos los años cinco o seis veces, y mira que llevamos años escalando juntos…”, explicaba, sin dar crédito a que “después de escalar por todos lados, ha tenido que suceder en esta vía y en la parte final, el terreno más fácil”. “Estábamos escalando muy bien, muy a gusto”, añade.

Por las circunstancias del accidente, casi parece que Jesús Ibarzo hubiera llevado su discreción hasta la máxima expresión. “Yo ni me enteré de que se había caído”, dice Ursi, que no notó ni tan siquiera un tirón en la cuerda. “Me quedaban cuatro metros de cuerda” apunta; cuando vio que ya llevaba un rato sin correr la cuerda y que no caían piedras ni Jesús decía nada, subió él mismo por la chimenea (autoasegurado a la cuerda) para encontrarlo, todavía consciente. El casco, un modelo moderno y actual, estaba absolutamente destrozado por la fuerza del impacto. Una cordada del GREIM que escalaba una vía cercana se encontraba ya junto a  Jesús. No había espacio y Ursi volvió a descender a la reunión a esperar un rescate, que a pesar de su rapidez, se le hizo interminable.


 

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