Sílvia Vidal, montañas de soledad

La escaladora catalana acaba de abrir, en la Shitpon Spire (Karakorum), Life is lilac (870 m, A4+/6a) en solitario, un tipo de actividad con la que se ha ganado un gran hueco en el universo del artificial extremo.

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Sílvia Vidal en la cima de la pared NO del Castle Peak.- Foto: Sílvia VidalSílvia Vidal en la cima de la pared NO del Castle Peak.- Foto: Sílvia Vidal

No se amilanó en el Iris Peak (5.170 m), donde se hizo con la primera en solitario a la 7 Espases (480 m, A3/A4/VI+,  11 vivacs). Soledad en la India para resolver la pared Noroeste del Castle Peak en 12 días de septiembre de 2005. Tampoco lo hizo en El silenci (185 m,  A5/6B), una pared cuya línea arranca, eso, silencios. Aquel A5 de la Pared de Ecos (Salt de la Nina), en la NE de Montserrat, abierto por Miquel Puigdomenech en el 98 no había conocido repetición hasta la llegada de la catalana. Sílvia Vidal, junto a Eloi Callado, aguantó las duras temperaturas estivales del 2003.

Se ha enfrentado a retos como la Sol Solet (1.650 m, 6c+, A5), primera ascensión completa del Amin Brakk, junto a Pep Masip y Miquel Puigdomenech en el 99 y a la soledad en numerosas actividades bigwalleras en Yosemite. Allí hiló Sea of dreams, Reticent Wall, The Shield y Wyoming sheep ranch. En 2001 se pegó una aventura inuit en la Isla de Baffin, en Canadá, para saciar su inquietud en la Cara Norte del Turnweather, abriendo, en su Pilar Este, los 1.155 metros de frío granito de Strangtaït (A4/6B+). Por una de sus vivencias en solitario, y han sido muchas, se llevo el Piolet de Oro de la FEDME. Se lo ganó con la segunda repetición de Principado de Asturias (A4), en la Oeste del Naranjo, donde, por cierto, también se embolsó las quince tiradas de Sueños de invierno (A4/6a).

Como todos los que han conocido la montaña con el ánimo de conquistarla, ha pasado malos momentos. Y momentos geniales. Los últimos han sido este verano, en la Shipton Spire, donde Sílvia ha pasado encapsulada 21 días de trabajo aperturista en aquella pared del Karakorum. El resultado es Life is lilac (870 m, 20 vivacs, A4+/6a), otra correría de artificial extremo a la altura del talento y la psicología de la de la Ciudad Condal.

¿Cuánto te pesa la soledad? 
No pesa porque es una soledad escogida y buscada.

¿Por qué esa afición a ir a grandes paredes en solitario? 
Porque de vez en cuando necesito intensidad y en solitario es mucho mas intenso que el escalar en cordada. Porque el solitario implica silencio y el silencio lo considero importante para poder escucharse.

La Shipton ha debido ser muy dura, ¿cómo superas los malos momentos, la incertidumbre? 
Con paciencia y sobre todo con ganas de querer superarlos. Siendo consciente que los males momentos, son eso; momentos. Y como tal, pasaran y vendrán buenos.

¿Pasas mucho miedo? 
A veces, pero no pánico. Sino, no escalaría.

Life is lilac es una gran apertura, ¿hasta donde te gustaría llegar, y hasta cuando seguirás intentándolo? 
No tengo metas futuras concretas, pues me muevo por motivaciones del momento. Porque sólo soy capaz de valorar mis necesidades presentes, ¡y no siempre!

¿Qué buscas en tus escaladas? 
Seguir buscando.

¿Qué sigues aprendiendo en la montaña? 
Mucho. Es mi medio. En la montaña, en un medio natural sin distracciones, y haciendo actividad, se vive el instante. No hay factores distorsionantes en el día a día, pues toda tu atención está puesta en tus todos tus sentidos. Sigo sorprendiendo de sensaciones.

«En la montaña se vive el instante».

Eres una de las mejores escaladores de nuestro país en grandes paredes, ¿ese reconocimiento te ha abierto nuevas puertas o la cosa sigue difícil para una mujer que trata de escalar en solitario?
El ser mujer te puede abrir puertas en algunas circunstancias y ámbitos. Incluso más de las que según mi punto de vista, serían razonables. Pero cuando una mujer está haciendo actividad al mismo nivel que el hombre, entonces se cierran.

Por ejemplo, que alguien me felicite por ser la primera mujer que abre una vía en la Shipton en solitario, me parece que se está infravalorando la actividad. Deberían considerarse las ascensiones, en función de otros motivos,  no por los de pertenencia a uno u otro sexo. Considerarse en función de qué se ha hecho y sobre todo de cómo se ha hecho, independientemente de si se es hombre o mujer.

Y me parece tan mal el que una actividad no se considere en su justa medida, por el hecho de ser mujer, como el hecho de explotar la actividad usando como título el ser mujer.

¿Con que escaladora te gustaría escalar?
Con las que escalo; mis amigas.

Un libro para pasar 22 días en la pared
Uno que tenga estos 3 ingredientes: Que sea gordo, que tenga muchas páginas para leer en las horas de mal tiempo, que no lo haya leído, por eso no tengo título que contarte y que sea para evadirse, porque para pensar ya tienes el resto del día.

Una gran pared que te reste por escalar…
Muchas, por suerte.

Planes futuros…
Presentes: descansar.

 


 

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