AÑOS 80

Paco Aguado, la revolución

Junto al Musgaño, Fraga o Cobo, Aguado inició el alpinismo de dificultad en España y una nueva etapa en el Ciclo de Escaladores Madrileños.  

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Revolucionaria, así tildó CésarPérez de Tudela a la generación de los Aguado, Musgaño,Cobo,Lupión, etcétera, al presentar el pasado miércoles 6 de noviembre, laproyección del quizá estandarte del grupo, PacoAguado, dentro del Ciclode Escaladores Madrileños, que cada semana acoge y organiza la LibreríaDesnivel con la colaboración de Deporte y Montaña. Aparecieron entonces,según Paco, «los de barrio».

Una generación que elevó (y cómo) el listón del alpinismo madrileño ynacional, y que Paco repasó, en parte, con ilustrativas imágenes. Roca, hieloy mixto de dificultad fruto de una nueva visión y mentalidad, que explica loque intentaron y lograron a principios de los ochenta. «La cumbre esimportante, gratificante, pero lo es más el estilo». De ahí surgen susascensiones ligeras y solitarias en Alpes (que ha inmortalizado como fabricantede vestimenta, Solo Climb), a veces forzadas por la falta de compañero.

Inicios clásicos

Al principio, en los setenta, Paco y compañía aprendieron del alpinismoclásico, el de estribo. Pero con el cambio de década, protagonizaron un cambioradical que desemboca en la concepción actual, el alpinismo de piolet-tracción.Primera consecuencia, una colección de retiradas. con irónico guió includo: «me ha bajado de muchossitios, incluso de la cima, pero la cumbre no era lo más importante, sino elenfoque, la forma de llegar a la montaña». El miedo, el mal tiempo, o lasduras exigencias de un estilo alpino que siempre reduce las posibilidades deéxito, le han hecho abandonar (sin dejar nada en la montaña) bastantes veces.

«Gordo, viejo y calvo». Así se autodefinió Paco en la actualidadcon la primera foto de su proyección. Salto en el tiempo con la siguiente diapo,cuando era «joven, delgado, con pelo… y negro». Aguado comenzó en1971, dentro de la «escalada antigua de estribos, camisa de cuadros ybávaros». Y ya entonces lo hizo sin atarse. En su grupo habitual»sólo tenía cuerda un tal José Antonio, pero a nosotros no nos tocabanunca». ¿Solución? Dos estribos y unas drizas, y así comenzó a calmarsus tremendas ganas de escalar. Ya en estos años no faltó dificultad. En 1974,demostraron al Loquillo, Rafael González Durán (primera sin vivac en laoeste del Naranjo con José Ángel Lucas), que sí «tenían visagra»escalándola también en el día.

1979, llega la revolución

Con los setenta agonizando llegó el verdadero bombazo de Paco y compañía,que demostraron la validez de la nueva mentalidad destapando el alpinismo dedificultad en nuestro país. 1979, con Juan Lupión, primera repetición de la Charlet-Bettembourg-Ghillinia la Verte tirando de piolet-tracción. 1980, con Musgaño, aperturainvernal al couloir norte del Col de Les Droites y primera nacional einvernal de la Chèré al Tacul. Antes, en primavera, se empaparon de laescalada libre en el Verdón (Paco, Musgaño, Marisa Montes…), y se latrajeron a la Península (Riglos, Cahorros, Patones, Los Alcores) pero ya comofilosofía: dejaron de tirar de clavos cuando se ponía difícil, y comenzaron aensayar.

Pero fue el verano del 80 el que marcó la trayectoria de Paco: once días,sietes caras norte, cuatro en solitario. La culpa la tuvo el buen tiempo y, enparte, el regreso de su compañero Antonio Herrera tras la Gabarrou-Albinonial Tacul: «le venció el recuerdo de su novia». En pocos días Aguadosalía en solitario y por arriba de la norte de las Droites, con un muro finalde roca que exigió empotramientos de piolet y crampones en una fisura.

Sobredosis de caras norte

Seguía el buen tiempo y también cayeron sin compañía la norte de lasCourtes, la norte de la Triolet y el Pilar d’Angle. La meteo seguíaportándose, y de nuevo solo se fue a la norte de las Jorasses, aunque esta vezengrosara su elenco de abandonos. El tiempo aguantaba, y le propuso albritánico Damian Carroll el couloir norte del Dru…»la cien dellibro de Rebuffat, el colmo».

Acordaron repartirse lo duro en roca (para Paco) y hielo (para Carrol), peroal final Aguado tuvo que bregar con lo más difícil en ambos terrenos, y con elbritánico al top rope en casi toda la vía. Sigue el buen tiempo, másescalada. Esta vez en cordada de tres, intento en el día a la Walker, sinéxito. No llevaban equipo de vivac, y se les hizo tarde al no poder adelantar a unacordada navarra que iba por encima. Por fin llega el mal tiempo, pero dura poco.Conclusión, con Juan López, el Pelos, escala en el día el Pilar delFrêney.

Gálvez y Nirvana

«JesúsGálvez era un escalador con una maestría excepcional. Abría 6c desdeabajo, a vista y con reposos naturales». Paco lo pudo comprobar en la Paredde Cataluña, durante la apertura de Nirvana. En invierno del 81,Gavarnie se vino a bajo. Cuandose dirigía hacia el pies de la Overdose con MáximoMurcia y Guillerno, vio como se derrumbaba buena parte del muro de Gavarnie.Ese verano llegó su primera expedición a la Cordillera Blanca de Perú,completamente solo. Cayó sin compañía la sur del Pisco (primera ascensiónsegún la guía de Juanjo Tomé), y tres intentos al Chacraraju. Primero solo,después con un alpinista peruano a la Jaeger , y de nuevo en solitario aeste misma ruta, retirándose a poco de la cima, al encontrar un hielo negro quese fragmentaba sólo con mirarlo.

En la cara noreste del Huascarán también se quedó a poco de la cima (30 m)con Juan López y Juan L. Somoano (primera nacional), después de tres díasescalando en hielo más el de cumbre, sobre bloques rocosos muy cortantes quemordían peligrosamente las cuerdas. Tanto que decidieron bajarse.

Expulsado de la federación

¿Os acordais? La portada del tercer Desnivel salió de este viaje a Chamonix, cuando abrieron ruta en la Aiguille Sans Nom- Foto: Col. Paco Aguado¿Os acordais? La portada del tercer Desnivel salió de este viaje a Chamonix, cuando abrieron ruta en la Aiguille Sans Nom- Foto: Col. Paco Aguado

Sin descanso fue a Chamonix. Y como profesor de la Escuela Nacional de AltaMontaña, dejó una nueva vía (Hielo Submarine) en la Aiguille Sans Nom,junto a sus alumnos Bixen Itxaso, Félix de Pablos y Koldo Tapia. De allítambién salió la foto de portada del Nº 3 de Desnivel. Y llegó el «movidónfederativo», por el que acabó siendo expulsado de la Federación. Todoporque durante una invitación de la ENSA, dejó que un amigo disfrutara de lascomodidades de su habitación del hotel mientras él escalaba.

Aquello pasó de la ENSA a la Federación en una reunión UIAA, y en unaposterior encuentro entre las Escuelas nacionales, se le expulsó. Él seenteró un día mientras escalaba en el Yelmo, y aunque la cosa se arregló, ya tenía «laetiqueta». De hecho, se le dejó fuera de un stage en Escocia por invitaciónde la Federación británica (que llegó gracias a su ascensión al Dru conCarroll). Tuvo que acudir aflojando todo de su bolsillo, y curiosamente,acabóescalando más y mejor que los enviados por la Federación.

Pionero en La Esfinge

Navidades del 82, intentando encadenar el Cerro Adela y Cerro Torre, al fondo - Foto: Col. Paco AguadoNavidades del 82, intentando encadenar el Cerro Adela y Cerro Torre, al fondo – Foto: Col. Paco Aguado

Al año siguiente volvió a lo Andes, y de nuevo en solitario intentóenderezar una ruta de los hermanos Lowe en la norte del Huandoy, dejando una variante de 800 metros de la que se bajó sin coronar»porque me encontré mal». Desde allí descubrió una pared de rocasin nombre, que intentó sin apenas material (y de nuevo sin salir por arriba)con un peruano, y que bautizaron Torre Aguja. En realidad, ese muro se conocehoy como La Esfinge, porque tras darle «el soplo» a AntonioBohórquez Sevi y Jesús Gálvez, éstos la rebautizaron al año siguiente trashacer la primera ascensión.

Navidades en Patagonia con LuisFraga, Bixen Itxaso, Jesús Gutierrez, y un proyecto ambicioso: ascender laoeste del Torre por la Ferrari entrando por la sureste del CerroAdela, y bajando después por la Maestri. Sería una primera en el Adela,la segunda de la Ferrari y la primera travesía del Torre. Se quedó enotro abandono a 100 m de la cima del Adela, tras 24 horas de escalada, un vivac,tormentón patagónico y para abajo. El ansiado buen tiempo les pilló»explorando» el Hielo Continental. Mientras el resto de expedicionessubían al Torre, Fitz Roy, etcétera, ellos corrían como posesos intentandollegar a tiempo.

1984, Thalay Sagar

Norte del Thalay Sagar, 1984. Un último y brillante abandono para su excelente colección - Foto: Col. Paco AguadoNorte del Thalay Sagar, 1984. Un último y brillante abandono para su excelente colección – Foto: Col. Paco Aguado

El verano del 83 no cruzó el charco. Se quedó en Chamonix con Pedro PabloGonzález, para «escalar en libre vías largas», como la Directaamericana del Dru, que forzaron con éxito. Buscaron mantener la racha en laPunta Margarita de las Jorasses, pero tuvieron que improvisar en la parte final. Elúltimo muro no les convenció, salieron hacia la izquierda, y consiguierontrazar la nueva ruta que pretendían, pero a la vecina Punta Elena.

Y llegó el Thalay Sagar al año siguiente, 1984. El objetivo, ambicioso,abrir vía en estilo alpino en su cara norte. Sus compañeros, Pedro Pablo González, Paco y Máximo Murcia, y Guillermo Mateo.En el primerintento fueron los cinco, bajo pesadas mochilas de treinta kilos. Lo dejaron trasel primer vivac. En elsegundo ataque, Pedro no participó, y la primera noche en pared fue brutalmenteselectiva: sólo Máxi y Paco aguantaron las congelaciones que sufrieron los cuatro por dejarfuera las carcasas de las botas.

El segundo vivac fue todavía más decisivo. Descubrieron por la mañana quehabían perdido el mechero mientras cocinaban por la noche. Sin posibilidad de fundir nieve para conseguiragua y poder cocinar, supieron al instante que aquello había terminado. Ese día escalaron todo lo que pudieron y acabaron retirándose.Fue la última pieza de su distinguido elenco de retiradas…a causa de un dichoso mechero.

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