El alpinismo francés despide hoy a Thierry Renault, fallecido accidentalmente ayer domingo 6 de septiembre a los 68 años. Su cuerpo fue encontrado al pie de la cara sur del Brévent, en Chamonix, después de que unos escaladores alertaran de su presencia. Las circunstancias exactas del accidente todavía están siendo investigadas, aunque las primeras informaciones apuntan a que Renault se encontraba trabajando en el mantenimiento y reequipamiento de una vía que él mismo había abierto en una pared que conocía especialmente bien.
Miembro del prestigioso Groupe de Haute Montagne (GHM) y guía de alta montaña en Chamonix durante décadas, Thierry Renault representó una generación que trasladó la escalada en libre de alto nivel a las grandes paredes y las grandes altitudes del macizo del Mont Blanc. Su trayectoria se desarrolló principalmente durante las décadas de 1980 y 1990, aunque continuó abriendo y equipando vías prácticamente hasta el mismo día de su fallecimiento.
La primera en libre de Divine Providence
Uno de los grandes hitos de su carrera llegó en 1990, cuando, junto a Alain Ghersen, realizó la primera ascensión en libre de Divine Providence, en el Grand Pilier d’Angle del Mont Blanc. La ruta, abierta en 1984 por Patrick Gabarrou y François Marsigny, se había convertido rápidamente en uno de los grandes desafíos del macizo.
La liberación de sus aproximadamente 900 metros supuso un salto adelante para la escalada alpina. La cordada Renault-Ghersen resolvió en libre las dificultades de una pared situada a más de 4.000 metros, en una época en la que la idea de aplicar los niveles de dificultad de la escalada deportiva a una gran ruta alpina todavía estaba en plena evolución. La ascensión quedó como una referencia por la combinación de dificultad técnica, altitud y compromiso.
Digital Crack, un 8a a 3.800 metros
Ese mismo periodo dejó otro de los nombres indisociables de Thierry Renault: Digital Crack. Junto a Alain Ghersen, realizó en 1990 la primera ascensión en libre de esta célebre línea del Grande Gendarme de la arista de Cosmiques, en el macizo del Mont Blanc.
La vía, de dificultad 8a, se encuentra a unos 3.800 metros de altitud y se convirtió inmediatamente en un símbolo de la escalada de dificultad en alta montaña. Tres décadas después, Thierry Renault y Alain Ghersen seguían siendo recordados como los responsables de una ascensión pionera que abrió el camino a posteriores generaciones de escaladores interesados en trasladar el alto nivel deportivo a escenarios alpinos.
De la competición a las grandes paredes
Nacido en Bretaña, Thierry Renault pasó por París y encontró en los bloques de Fontainebleau una de sus primeras escuelas de escalada antes de establecerse definitivamente en Chamonix. Durante los años ochenta fue también uno de los escaladores franceses destacados en competición y llegó a ocupar la tercera posición en Bardonecchia en 1985.
Su actividad, sin embargo, pronto se orientó hacia la montaña. Además de Divine Providence y Digital crack su trayectoria incluye la liberación de grandes itinerarios del macizo del Mont Blanc, entre ellos la Directísima Americana de los Drus, que el propio Thierry Renault consideraba una de sus obras maestras. Según recordó recientemente en una entrevista, consiguió ascenderla en el día, sin añadir nuevos pitones y escalando todos los largos de primero en libre. También participó en la primera ascensión en libre de la vía Americana de la Aiguille du Fou.
Un pionero de las cascadas de grado 7
La escalada en hielo fue otra de las disciplinas en las que Thierry Renault dejó una huella profunda. Su nombre está ligado a la época de exploración y desarrollo de las grandes cascadas de hielo francesas y, especialmente, al salto hacia el entonces novedoso grado 7.
El 6 de enero de 1992, Thierry Renault y François Damilano abrieron La Lyre y La Massue, en el circo de Sixt-Fer-à-Cheval. Aquellas líneas fueron consideradas las primeras cascadas de hielo de grado 7, un momento decisivo en la evolución de esta disciplina en los Alpes. La dificultad extrema, en estructuras efímeras y dependientes de las condiciones, convirtió aquellas ascensiones en referencias inmediatas.











Una trayectoria tan impresionante como discreta. Una pena.