Se acerca el invierno y Charles Dubouloz empieza a poner en práctica su predilección por las ascensiones en solitario invernal. El alpinista francés ha pasado seis días en el Grand Pilier d’Angle, en el macizo del Mont Blanc, ascendiendo en condiciones invernales la histórica vía Divine Providence. El mismo número de jornadas que invirtió en enero de 2022 para hacer la Rolling Stones de las Grandes Jorasses, también en solitario.
Días muy cortos
La aventura comenzó en la puerta de su casa, en Annecy, el domingo 7 de diciembre. Bajo una lluvia torrencial y con el remolque bien cargado, puso rumbo a Chamonix, a casi 100 kilómetros de distancia. El lunes 8 remontó con esquís la Mar de Glace hasta el refugio Torino, con la ayuda de Antoine Bouqueret.
Desde el refugio inició la ascensión propiamente dicha el martes 9. “Así que llegué tranquilamente el 10 de diciembre al pie de uno de los muros más exigentes del macizo, con una sensación de pequeñez que me revuelve el estómago”, admite él mismo en sus redes sociales.
La intención de Charles Dubouloz era progresar en la pared con mayor velocidad, “pero en diciembre las horas de luz son tan cortas” y al final necesitó seis “días diminutos” para poder escalar la línea. “Solo, en pleno invierno, tuve tiempo de encontrar lo que había venido a buscar: el cansancio extremo, el que no engaña, el que reduce al ser humano a lo esencial”, resume.
Alcanzó la cima del Mont Blanc el 14 de diciembre. Allí tuvo que renunciar a su idea de un descenso en parapente debido a las condiciones meteorológicas.
Su irónica conclusión final: “He perdido 8 kg en 8 días… ¡eficaz como dieta! Así que a todas las boulangeries que me cruce por el camino: no sabéis lo que se os viene encima”.
Tras los pasos de Lafaille
Divine Providence fue escalada por primera vez por Patrick Gabarrou y François Marsigny en 1984, y su primera repetición llegó cinco años más tarde, en julio de 1989, a cargo de Michel Fauquet, Pierre-André Rhem, David Ravanel y Jérôme Ruby. La tercera ascensión marcó un hito importante cuando Alain Ghersen y Thierry Renault completaron la primera ascensión en libre en julio de 1990. Poco después, Jean-Christophe Lafaille realizó la primera ascensión en solitario, una de las más icónicas de los años noventa.
Las ascensiones invernales no tardaron en llegar: en 1992 Roberto Bressan, Saverio Occhi y Paolo Tamagnini alcanzaron la cima del Grand Pilier d’Angle, pero se vieron obligados a retirarse por las duras condiciones meteorológicas, antes de que Brendan Murphy y Dave Wills lograran la primera ascensión invernal completa a finales de diciembre de 1992. Alain Ghersen completó posteriormente la primera ascensión invernal en solitario en febrero de 1993. Más recientemente, la vía vivió su primera ascensión femenina en julio de 2016, cuando Nina Caprez la escaló junto a Merlin Benoit. El verano de 2024, François Cazzanelli y Bepi Vidoni escalaron la vía en el día.
“Otros macizos por explorar”
Charles Dubouloz ha avanzado que esta es solo la primera ascensión de una temporada que espera que se provechosa: “Mi camino no termina aquí; este proyecto va mucho más allá de esta ascensión. Mañana vuelvo a subirme a la bici: el camino aún es largo… Al parecer, hay otros macizos por explorar”.









