HACE ‘CHUPACABRA’ Y ‘CHICAMA’

Caroline Ciavaldini gana su batalla mental frente al E9 en Pembroke

La escaladora francesa encadena Chupacabra E8/9 en Pembroke después de un gran esfuerzo en lo psicológico. Posteriormente, se anota Chicama E9 sin problemas.

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Caroline Ciavaldini en Chupacabra E8/9 de Pembroke  (Adrien Samarra)
Caroline Ciavaldini en Chupacabra E8/9 de Pembroke

Caroline Ciavaldini y James Pearson regresaron de su gran aventura en la isla Reunión, donde abrieron Zembrocal (130 m, 8c+) junto a Sam Elias, Jacopo Larcher y Yuji Hirayama, con la idea de pasar una semana en el Reino Unido. La escaladora francesa buscaba desconectar un poco de la escalada y descansar de los esfuerzos mentales realizados en la isla del Índico: “Todo lo que deseaba durante el vuelo de vuelta a Europa era la semana que habíamos prometido a los padres de James, en el íntimo refugio que ahora considero mi casa favorita”.

Sin embargo, los planes de James Pearson eran otros y pasaban por algunas picantes sesiones de escalada tradicional en la roca británica. Unos planes que se vieron alterados por una lesión en un dedo que se produjo durante una parada intermedia en Zillertal y que lo dejaban fuera de combate para tres semanas. Tres semanas en las que él se propuso actuar como entrenador de Caroline y que ella consideró como que “¡estaba obligado a ser mi chico-grigri! Como resultado, terminé con dos semanas para hacer lo que quisiera en Pembroke, con un esclavo rubito para limpiarme las vías, asegurarme, animarme… Dirías que la situación perfecta, pero to tenía un pequeño problema: mi cabeza no estaba realmente segura de estar lista para seguirlo”.

Chupacabra E8/9 en 4 días

Las dudas y la falta de motivación la llevaron a comenzar despacio, escalando Wall of newts E3 y después Mother goose E5, que ya le pareció que “era dura y daba miedo”. Al día siguiente, decidió echar una cuerda por arriba a Chupacabra, para explorar por encima los movimientos en top rope de una vía bastante conocida que abrió Ben Bransby con propuesta de E9 y que repetieron Steve McClure, Neil Mawson (él sugirió E8 y de ahí lo de E8/9) y Nick Sellars.

“Un E8 duro, me dije a mí misma, no sería quizás demasiado duro en top rope, y al menos por ese día podría evitar el miedo de la escalada a vista… bueno… me equivoqué un poco. Al fin y al cabo soy sólo una escaladora deportiva e, incluso en top rope, tenía bastante miedo. No me gusta nada trabajar los movimientos en estática. Es estúpido, pero siempre temo que la cuerda se va a cortar, que el equipo de aseguramiento no va a cerrar…”.

Durante tres días, estuvo Caroline Ciavaldini intentando sacar los movimientos, e incluso tuvo que recurrir a realizar una llamada a Ben Bransby para que le ayudara con la secuencia del paso clave inferior. Un paso clave que “está muy bien protegido… pero hay cinco buenos metros por debajo, y el último movimiento de la sección es el más duro”. “Después de varias noches reuniendo valor y convenciéndome de que la mejor manera de hacer escalada clásica es centrarme en los movimientos, ya que tener miedo no te ayuda para nada, me preparé para un intento”, explica la escaladora francesa.


 

En ese primer pegue, se sorprendió “de ver el muro tan liso por encima de mí y la protección tan pequeña por debajo de mí”, aunque no tuvo otra opción que superar el paso clave y seguir, “sólo para caer en el paso clave de arriba que de forma arrogante había despachado con un ‘ok’”. En la caída se llevó un susto al arrancar un friend. “Lo primero que pensé es que no volvería otra vez… y me llevó sólo cinco minutos saber que sí volvería.

Tras un día de descanso, regresó al lugar y se hizo con el encadenamiento en su primer pegue de la jornada: “Sin duda escalé mejor, estuve más metida en mis movimientos; de todos modos, pasé con apuros por el paso clave de abajo y tuve que echar mano de un pequeño truco que utilizamos James y yo para el paso clave de arriba: me convencí de que me había caído y que simplemente estaba intentando enlazar la sección de arriba. Eso quita la presión e hice el camino hasta lo más alto”. “Chupacabra ha sido una dura batalla mental, he pasado por ella y he ganado”, se felicita Caroline Ciavaldini, quien apunta que “de algún modo, me recuerda mucho a mis táticas mentales en competición”.

Más grado pero más fácil

Con Chupacabra en el bolsillo, y cuando Caroline Ciavaldini vislumbraba ya su descanso, de nuevo James Pearson la persuadió para ir a echar un vistazo a Chicama, una vía de E9 abierta por Tim Emmett hace diez años y repetida recientemente por Hazel Findlay. La línea se encuentra en un acantilado, cuatro horas al norte de Pembroke. En este caso, Caroline no tuvo ninguna dificultad ni miedo a la hora de realizar la vía, que encadenó en una tarde. “Están locos estos británicos”, pensaba la francesa al valorar la diferencia en los grados, aunque señala que “con todos los nuevos clavos que el novio de Hazel reemplazó/añadió (según entiendo de su blog), este muro tan desplomado no es muy problemático”.


 

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