Entre los días 3 y 11 de marzo, Fay Manners, Marco Malcangi y Max Kilcoyne abrieron Nostalgie Alpine (M8 A0, 325 m), una nueva ruta de nueve largos en el Roc Noir, sobre el valle de Arolla. La línea recorre de forma directa la parte central del espolón, hasta ahora sin escalar, entre dos itinerarios más fáciles situados a izquierda y derecha.
Un intento previo, hace cinco años, terminó en retirada por la mala calidad de la roca y la dificultad para proteger el terreno. En esta ocasión, aprovechando una ventana de buen tiempo, el equipo pudo trabajar la línea en varias jornadas.
Apertura en estilo alpino
Tras una jornada de observación el 3 de marzo, la cordada equipó los cinco primeros largos durante los días 4 y 5. Las condiciones, más secas de lo esperado, obligaron a una escalada mayoritariamente sobre terreno mixto, con poca presencia de hielo.
Después de un descanso para reorganizar material, regresaron el 9 de marzo y completaron la vía los días 10 y 11. La apertura se realizó desde abajo, transportando todo el equipo, taladro y chapas incluidos, y evitando el uso de cargas izadas por el riesgo de caída de piedras.
La ruta presenta roca a menudo cubierta de musgo, con secciones delicadas cuando está helado. Las fisuras útiles son escasas, lo que obligó a los aperturistas a equipar con parabolts los tramos donde la protección natural no era fiable.
Aun así, intentaron mantener el carácter alpino de la línea, utilizando protección tradicional siempre que fue posible. También instalaron reuniones equipadas que permiten descender en rápel desde cualquier punto.


Dificultad sostenida
Con una dificultad evaluada en M8 A0, la vía incluye dos tramos en artificial todavía por liberar. El primero, en el L6 (crux), presenta presas romas y ubicaciones precarias para los piolets. El segundo, en el largo final L9, protege un inicio expuesto bajo un techo.
La escalada es técnica y exige precisión, con protagonismo del trabajo de pies con crampones frente a movimientos de fuerza.
El nombre Nostalgie Alpine refleja el ambiente del valle de Arolla, un enclave con poca infraestructura que conserva un marcado carácter alpino. Lejos de los grandes centros equipados, la zona sigue ofreciendo terreno para la exploración.
La cordada destaca que, pese a su historial en alpinismo y esquí, hoy recibe menos actividad técnica, lo que refuerza su atractivo para este tipo de proyectos.
Durante el tiempo que pasaron trabajando en la ruta, el equipo se alojó en el histórico Grand Hotel Kurhaus, el cual apoyó la expedición alojando y alimentando a los escaladores.











