CONFERENCIA EN LA LIBRERÍA DESNIVEL SOBRE SU ASCENSIÓN AL KANGCHENJUNGA

Carlos Soria: «A veces se me olvida la edad que tengo».

El alpinista de 75 años compartió los detalles de su reciente ascensión al Kangchenjunga en la Librería Desnivel. El númeroso público le hizo muchas preguntas sobre los mas diferentes aspectos de su vida dedicada al alpinismo. Carlos sigue tan lleno de energia como siempre. Tras una larga temporada de fracasos, siente que «estamos tocados ahora por la varita mágica, vamos a tener suerte en los tres ochomiles que me faltan para completar los catorce».

Carlos Soria en la Librería Desnivel (23 junio 2014)  (Darío Rodríguez)
Carlos Soria en la Librería Desnivel.
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“Señoras y señores, éste es nuestro abuelo y viene de escalar el Kangchenjunga”.

Así presentaban sus nietos al veterano alpinista Carlos Soria, que acaba de escalar su último ochomil en el reto que persigue de convertirse en la persona de mas edad que completará la célebre lista de las catorce montañas mas altas de la tierra. Enérgico y locuaz, Carlos quiso compartir los pormenores de la expedición con un auditorio curioso que tras la conferencia mantuvo con el un interesante coloquio, que os transcribimos a continuación. En su conferencia Carlos subrayó la idea de que el siempre cuenta la verdad sobre sus ascensiones  «algo imprescindible para que la gente te respete».

Estas son las preguntas que le hizo el público en la Librería Desnivel… y las respuestas de Carlos Soria, siempre interesantes….

«Lo que nunca haré es el ridículo. Empeñarme en hacer lo que no puedo».

¿Cuándo dejarás de escalar?
Lo dejaré cuando se me quiten las ganas, cuando no tenga fuerza. De momento estoy en las condiciones perfectas para hacer lo que estoy haciendo, si no, nunca lo haría. No quiero hacer el ridículo y empeñarme en intentar lo que no puede ser. Cuando me preguntan qué haré cuando termine los catorce ochomiles, siempre digo lo mismo: hay montañas para ascender mucho más bonitas. Me gustaría volver a subir algún seismil en el Valle de Hunza, en Pakistán, y volver a escalar en las Dolomitas, las echo de menos. Si me da tiempo, claro, que  muchas veces se me olvida la edad que tengo… 

«Nunca duermo muy alto para aclimatar. Creo que lo único que consigues es deteriorarte…»

Hay una tendencia en los ochomiles a saltarse pasos en la aclimatación, es decir, a estar menos en altura e intentar la cima sin haber aclimatado muy alto ¿Qué opinas?
Estoy de acuerdo, yo nunca he dormido por encima de 6.400 metros, ni siquiera en el Everest. He llegado mas arriba antes del intento a cima, pero sin dormir, porque en estos campos tan altos ya estás aclimatando solo con estar allí, y también te deterioras. Juanito Oiarzabal tiene un planteamiento distinto y siempre hace lo posible por dormir muy alto para aclimatar, antes del intento a cima.

Denis Urubko, en una entrevista reciente en Desnivel, explicaba que el bebe muy poco en altura… ¿qué opinas de esta práctica, que es casi ir a contracorriente?
Yo siempre he bebido muy poco porque soy un cagaprisas. Esa vez llevaba un litro de agua en el pecho y la primera vez que quise beber se me heló la cremallera y no pude. Los compañero me dijeron que parásemos y, la verdad, confieso que no les hice ningún caso. Lo lógico es beber, eso sí, no sólo en la cumbre. Denis, que es un crack , creo que correría aún más si hidratara mejor.

«El día de cumbre nuestra mochila pesaba unos ocho kilos aproximadamente».

¿Cuánto peso llevabais en las mochilas el día de cima?
Llevábamos poco peso: el oxígeno, la botella de agua, el regulador… procuramos que fuera el mínimo, unos ocho kilos. Tuvimos problemas gordos con el oxígeno y estuvimos a punto de que dos del grupo no pudieran subir. Es verdad que llevábamos sherpas que nos ayudaron, pero por poco que lleves siempre cargas y yo tengo la espalda fastidiada.

«Estamos tocados ahora por la varita mágica, vamos a tener suerte…»

Para ir ligero no se debe llevar mucha comida, pero es importante que no falte. ¿Cómo se hace el cálculo para acertar?
Al campo base hay que llevar de todo. No puede faltar nada porque entonces se crea un ambiente malo. El cálculo lo hace el cocinero que va contigo, y debo decir que ahora se come maravillosamente en los campos base. Aún así, siempre hay que llevar algún capricho y nosotros solemos llevar jamón, cecina, latas de berberechos y aceitunas, que se comen muy bien arriba. Hay que llevar de más porque no sabes lo que va a durar la expedición.

«Marchamos al Shisha Pangma el 31 de agosto… luego, en primavera, el Annapurna y Dhaulagiri».

¿Cuál es tu próximo reto?
Lo tengo pensado hace mucho tiempo. Cuando bajábamos de la cumbre Sito Carcavilla y yo hablábamos del Shisha Pangma y el 31 de agosto vamos a ir allí. Me quedan tres montañas: ya he subido una de las dos cumbres del Shisha Pangma, la más baja y fácil, y me falta la principal, que tiene 20 metros más. Los otros dos ochomiles (Annapurna y Dhaulagiri) los intentaremos hacer la próxima primavera. Ahora estamos tocados por la varita mágica, vamos a tener suerte.

¿Cómo te planteas la ascensión al Shisha Pangma?
Por la vía de Iñaki Ochoa pero con un planteamiento distinto: pondremos el campo 1 donde está y el campo 2 lo llevaremos hasta el pie de donde está el 3. Queremos hacer el tercero empezando la travesía porque si sales de ahí de noche te puedes perder. 

«Aunque no haya hecho cumbre, siempre vuelvo encantado».

¿Cuál ha sido la expedición más amarga que has tenido?
La peor fue cuando murió mi amigo Pepe Garcés en el Dhaulagiri. Lo del año pasado en el Kangchenjunga fue duro, pero era gente desconocida y es distinto. Esa ha sido la única mala experiencia, porque en el resto lo he pasado fantástico. Aunque no haya hecho cumbre, siempre vuelvo encantado de la vida.  

«La familia es muy importante, no te puedes ir por ahí y dejar a los de tu casa con malas caras».

¿Qué te dice la familia cuando te vas tanto tiempo?
Mi familia me comprende muy bien porque yo nunca les he engañado. Conocí a mi mujer en La Pedriza y cuando fueron naciendo mis hijas seguimos saliendo al monte. Mi hija Sonsoles fue por primera vez al Pirineo con cuatro meses. La familia es muy importante, no te puedes ir por ahí y dejar a los de tu casa con malas caras, te tienes que ir tranquilo. Mi mujer es una insensata y siempre me ha animado, incluso cuando andaba mal de dinero… ella me decía «no te preocupes, a tu regreso ya lo solucionarás».

«Soy un abuelo un poco raro que no va a buscarlos al colegio porque tengo que entrenar».

¿Y tus nietos?
Soy un abuelo un poco raro que no va a buscarlos al colegio más que cuando es absolutamente necesario, porque tengo que entrenar. Nos queremos mucho y nos llevamos bien. Jugamos al futbol y escalamos.

Ueli Steck ha subido al Annapurna muy rápido y sin fotos y el caso ha desatado mucha polémica. ¿Qué opinas?
Ahí hay un problema gordo. En esto, copio lo que dijo Messner: «si alguien puede haber hecho eso, es él, ¿por qué no vamos a confiar?» Es una pena, hay que traer fotos. Parece ser que a él se le cayó la máquina. Yo pienso que subió, ¿por qué va a mentir? También es cierto que estos profesionales llegan a un punto muy complicado…Yo quiero pensar que sí ha subido, pero hay que hacer fotos, se deben hacer. Yo tengo una de cada cumbre, a pesar de que siempre tengo prisa.

 

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