EXPLORANDO

Nueva Anderson-House al Monte Alberta

Viento, nieve, pasos de mixto de hasta M8, de hielo WI5 y mil metros de recorrido son el saldo de la nueva ruta establecida por Steve House y Vince Anderson en la poco transitada cara Norte del Monte Alberta.

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La ruta de Anderson y House al Mt. Alberta.- Foto: Vince AndersonLa ruta de Anderson y House al Mt. Alberta.- Foto: Vince Anderson

El Monte Alberta (3. 619 metros) es uno de esos picos glaciales, de líneas que invitan al alpinista, de las Montañas Rocosas, versión canadiense. Hasta allí, buscando, puede que tanto la soledad como la oportunidad de añadir un nuevo reto a su comprometida carrera, llegaban Vince Anderson y Steve House. Su intención, a la postre exitosa, era abrir una nueva ruta en condiciones plenamente invernales en su cara Norte, una vertiente poco transitada que tan solo cuenta, ahora, con tres rutas y un puñado de repeticiones en los últimos 15 años. La nueva Anderson-House se cota como WI5+, M8, R/X (poco grosor del hielo) y recorre 1.000 metros desde un primer tramo de mixto hasta el final de un pilar de hielo.

Aunque la cumbre todavía no ha sido alcanzada en la estación fría, ciertamente Anderson y House la ascendieron en condiciones invernales, incluyénose temperaturas inferores a los 20º bajo cero durante su ascensión entre el 26 y el 28 de marzo. En 1981 ya se dominaba la cima con este tipo de condiciones cuando Steve Swenson y Kit Lewis escalaban el Monte Alberta a finales de septiembre, protagonizando la segunda ascensión de la cara  Norte.

«El primer día comenzó y terminó en el todoterreno de Steve, en el que tuvimos que hacer noche. Nuestra intención era coger los esquís para superar el Hombro Wooley desde los campos de hielo de Parkway y hasta el McKay Hut. Intenciones que se vieron frustradas cuando después de casi cinco horas tuvimos que regresar al todoterreno y esperar a que con el nuevo amanecer se nos diera una nueva oportunidad».

Y llegó la oportunidad. Al salir el sol se lanzaron a completar la travesía planeada, lográndolo siete horas después y llegando a los pies de la Norte del Alberta, que estudiaron ciudadosamente antes de emcaramarse a ella.El intento empezó a la mañana siguiente, fría, de las que muerden, aunque compensada con una hermosa aurora que cubría el horizonte. Sol arriba y viento suave. «Empezábamos con suerte. Escalamos tres largos fáciles de mixto, aunque expuestos, que superaban el M5 por el centro del muro de roca, para llegar al campo de hielo desde el que comenzaba la escalada sobre un hielo gris, duro de asumir, resolviendo algún paso en solo integral».

Llegó el invierno

Steve House posa en la casa del también alpinista e himalayista canadiense Barry Blanchard.- Foto: grivelnorthamerica.comSteve House posa en la casa del también alpinista e himalayista canadiense Barry Blanchard.- Foto: grivelnorthamerica.com

Poco antes del atardecer la situación empezó a cambiar. El mixto era más técnico a traves del corredor Yellow Band hasta la base del muro principal. Ya no solo hacía frio, nevaba fuertemente y el viento empezaba a asustar. «Comenzamos a pensar en abandonar, pero nos convencimos a nosotros mismos de que podía ser peor. Podíamos ver el inicio de la Lowe-Glidden. Dos tiradas más, muy largas y difíciles (M7 y M8 sobre hielo precario), nos hicieron disfrutar de buenas secciones de drytooling». Llegaban a establecer una intersección con la Lowe-Glidden, en una nevada repisa. Ésta asciende por la derecha, pero ellos escogieron un pilar directo que partía de la repisa. Ya era de noche. Dos largos (WI5+ y M7), exhaustos, frios, sobre hielo negro y sufriendo las agujas penetrantes del viento, se detenían sobre un hongo de nieve, donde pasarían la noche, escuchando de vez en cuando avalanchas barrer la vertiente. «Deseamos no tener que pasar otra noche en la montaña».

Comenzaron el día siguiente con un largo que ascendía por una arista helada, desde la que emanaba la columna de hielo del día anterior (emanaba más concretamente de una cueva que hubiese supuesto un vivac mucho más apacible). Animados por la ironía de la montaña, superaban nuevas dificultades sobre hielo y roca (M6/7) hasta volver a encontar la línea de la Lowe-Glidden, justo en su largo final. Ellos improvisaron su propia salida sobre terreno mixto poco conveniente. «Probablemente esta parte hubiése sido más dura en verano, creo que es más razonable escalarla cubierta de nieve». El último largo, de 150 metros, les dejaba en la arista cimera y un largo después se detenían para compartir la vista desde la cumbre. «Luego tratamos de descender por la ruta Japonesa, pero nos encontramos con que iba a suponer un trabajo muy duro». Descenso por la cara Este, varias horas y otra vez la oscuridad se les vino encima. «Fue una noche miserable».

«El día 28 nos recibió mucho más acogedor. Un sol brillante nos daba la bienvenida en la base de la montaña».

Fuente: alpinist.com, ukclimbing.com

 


 
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