82 objetivos en 3 países

Liv Sansoz intenta los cuatromiles de los Alpes en memoria de Ueli Steck

Escalar los 82 picos de los Alpes en doce meses y bajarlos con esquís o en parapente. Ese era el reto que se propuso la francesa Liv Sansoz hace un año y que no ha podido completar, aunque ese no es el dato más relevante. Lo importante es cómo ha gestionado los reveses con los que no contaba.

Autor: Ana Torres | 4 comentarios | Compartir:
Liv Sansoz después de recorrer la arista Arbengrat en su proyecto de escalar los 82 cuatromiles de los Alpes en 12 meses. 2018   Liv Sansoz

En marzo de 2017, la francesa Liv Sansoz se propuso escalar todos los cuatromiles de los Alpes inspirada por un buen amigo: “Después de que Ueli Steck hiciese ese proyecto increíblemente rápido, sin coche ni teleféricos, pensé que esa era la buena forma de hacerlo. Y decidí que yo también lo iba aprobar a mi manera”.

En el año 2015, la Máquina Suiza escaló los 82 picos en un tiempo marciano de 62 días. Liv, por su parte, se propuso hacerlo en 12 meses en los que recorrería Italia, Francia y Suiza para alcanzar todas las cumbres sin la ayuda de teleféricos ni ascensores. En su lugar, se valdría de los esquís y de un parapente para los descensos.

Se puso en marcha en marzo de 2017 en el Gran Paradiso, en Italia, y empezó la suma de picos: Barre des Écrins, Dôme des Écrins, Roccia Nera… Doce meses después no lo ha conseguido, pero eso no es lo más importante de la historia. Ni tampoco acaba aquí.

Cuando intentaba la cima número 38, el Aletschhorn, se lesionó la rodilla

Liv Sansoz fue dos veces campeona del mundo de escalada (1997 y 1999) y tres veces ganadora de la Copa del Mundo (1996, 1998 y 2000). También fue una de las pocas mujeres que consiguieron llegar al 8c+ allá por el cambio de milenio. En el año 2001, cuando calentaba para una vía que estaba a punto de encadenar, sufrió un accidente en el que se fracturó una vértebra, lo que la obligó a aparcar la escalada durante una temporada larga. “Después del percance ya no pude escalar como solía”, cuenta en el documental que resume su proyecto de los Alpes.

Volvió a la montaña ya recuperada de las lesiones y se interesó por el salto base, una disciplina que le volvió a dar un susto al cabo de un tiempo. Esto fue en 2009. Luego lo dejó. No obstante, empezó una larga temporada de fracturas infinitas: “Me quedé muy frágil y era casi gracioso, todo el rato me estaba rompiendo huesos: tobillo, calcáneo, vértebra, muñeca, menisco, hombro…”.

Este historial médico tan abultado acabó colándose en el proyecto de las 82 cumbres de los Alpes y, cuando intentaba la cima número 38, el Aletschhorn, en Suiza, se cayó en una grieta y se lesionó la rodilla a pocos metros de la cumbre. Consiguió llegar hasta arriba, aunque en el descenso se dio cuenta de que el asunto era más grave de lo que había imaginado y pidió un helicóptero de rescate.

En el hospital le dijeron que la lesión de la pierna no era grave, que lo preocupante eran las congelaciones en su dedo gordo del pie. “Cuando lo descubrí pensé «Oh, no, una nueva lesión»”, explica en el vídeo. “Aún me quedaban 45 cimas para terminar, mis dedos están dañados, ahora son más sensibles al frío y no sé si me van a responder cuando vuelva a las montañas. El resto del proyecto es incierto”, decía.

Entonces llegó otra noticia todavía peor. Ueli Steck, quien le había inspirado para embarcarse en el reto, murió en Nepal. “Ueli era un amigo, y cuando pierdes a alguien cercano en las montañas te haces muchas preguntas”. Hizo un parón en su objetivo de los Alpes para descansar, para reponerse, para pensar, y al cabo de siete semanas volvió al punto exacto donde lo había dejado: el Aletschhorn, que subió de nuevo para después bajarlo por sus propios medios.

Siguió entonces la cuenta hasta alcanzar 76 picos. Esa fue la cifra al llegar marzo de 2018, el plazo límite que se había marcado para terminar. “A veces, para los alpinistas, es complicado dejar correr las cosas, aunque es lo que se debe hacer. Lo hice cuando me lesioné, cuando el tiempo no era el adecuado y debo hacerlo ahora que sé que no voy a acabar en un año”.

Y seguía: “He perdido amigos en las montañas y no quiero que eso me pase a mí. Haré las seis cimas que me faltan cuando se den las condiciones. Sea como sea, he escalado y he aprendido mucho este año. Ha sido increíble… y estoy contenta”. Si todo sale bien, acabará el proyecto este verano.


 
Comentarios
4 comentarios
  1. Muy bueno lo de Liv a pesar de los muchos obstáculos! @ Andreu, el Dome du Gouter sí se considera como un 4000. De hecho, si haces el Mont Blanc por la Voie Royale, pasas por el MB de Courmayeur y bajas por los 3 Monts (subiendo a las cumbres obviamente), puedes hacer 6 en el día

  2. Puff !! Pues no me faltan cuatromiles de los Alpes a mí !! De hecho solo he escalado el Mont Blanc (2 veces), Matterhorn (1 vez por la Hornliratt), Gran Paradiso (1 vez) y Monte Rosa (1 vez a la Duffourspitze)….¿La Dome de Gouter y Les Bosses, que hice cuando subí la primera vez al Mont Blanc, cuentan como cuatromiles?

  3. Está bien hablar de los «fracasos», y no solo de los exitos, en el mundo tan terriblemente exigente y competitivo que nos rodea.

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