El pasado mes de diciembre, Charles Dubouloz fue noticia por haber escalado en solitario y condiciones invernales la vía Divine providence al Grand Pilier d’Angle, en el macizo del Mont Blanc. Ya entonces advirtió que no iba a ser la última de la temporada y que había “otros macizos por explorar”.
Días después, del 28 al 31 de diciembre, se encordó con el también francés Antoine Bouqueret en la Barre des Écrins (4.102 m) para realizar la repetición invernal de Gamma (ED, 1.100 m, 6b+, V, X4, P4). Una ascensión que podría ser la primera realizada en invierno de una línea con tintes míticos, abierta por los italianos Michele Frigerio, Eugenio Manni, Riccardo Milani y Manuele Panzeri en 1992.
Cambio de planes
En principio, el plan de Charles Dubouloz consistía en escalar en solitario, pero todas las opciones que tenía se fueron cerrando debido a las condiciones desfavorables de nieve.
Mientras tanto, él mismo cuenta que “el nombre de la vía Gamma había llegado varias veces a mis oídos en las últimas semanas; gracias a Baptiste Obino, Joseph Hallepee y Symon Welfringer por la foto”. A pesar de todo, “no tenía realmente información sobre la vía, salvo una imagen aproximada del topo de Cambon… ¡que aconsejaba no ir! Aun así, cuanto más observaba la cara, más se dibujaba la línea. Entendí el recorrido y me sentí atraído de inmediato por este plan imprevisto”.
Fue entonces cuando le propuso a Antoine Bouqueret, que lo había acompañado y ayudado a portear material, a lanzarse a por esta aventura juntos. Inicialmente, pensaron completar la ascensión en dos jornadas, aunque las dificultades les obligaron a dedicar el doble de tiempo: cuatro días y tres vivacs para los que tuvieron que alargar las provisiones mucho más de lo deseado.
“Al pie de estas grandes montañas, crear la oportunidad, adaptarse y compartir esta aventura con uno de mis amigos más queridos le dio una nueva dimensión a la experiencia”, concluía Charles Dubouloz sobre la aventura.
A por la trilogía invernal en Pirineos
El alpinista francés está viviendo un invierno voluntariamente exigente, pero todavía quiere más. De hecho, en Gamma ha superado la que considera la segunda etapa de su particular trilogía invernal que comenzó en el Grand Pilier d’Angle. “Es mi octavo vivac en una pared en tres semanas; mi cuerpo está castigado y mi mente hecha jirones, justo cuando empiezan las cosas serias: ¡los Pirineos!”. Así pues, tiene previsto completar la trilogía en la cordillera pirenaica.











