Hervé Barmasse ha completado una aventura interesante de kilómetro cero. No ha tenido que desplazarse hasta lejanos destinos en grandes cordilleras, sino que se ha centrado en el macizo Gran Sasso, en los Apeninos italianos, para recorrer todo su skyline en dos intensas jornadas de alpinismo. En total, 17 picos, 67 kilómetros de distancia y 7.200 metros de desnivel positivo en solitario y en completa autonomía.
Condiciones invernales
El reto se gestó hace dos años, cuando “escalando en solitario el espolón sur sureste del Gran Sasso, mi mirada y mi corazón se llenaron de belleza. Fue en ese momento cuando nació el deseo de imaginar un desafío deportivo que me llevase a abrazar estas montañas”. Lo de elegir el invierno y el formato solitario “forman parte de mi ADN”, reconoce el prestigioso alpinista italiano, quien refuerza la idea de que “si deseo una aventura, debo ponerme en las condiciones ideales para que esta ocurra”.
De hecho, explica que aplazó el intento un año por una cuestión de ética: “El año pasado no había nieve y, si lo hubiera intentado, todo habría sido más fácil, pero ¿habría podido hablar de una ascensión invernal? Hoy, el calendario ya no marca la diferencia… Nuestra ética y nuestros ideales, sí”.
Sin planificación previa
Hervé Barmasse reconoce que no dedicó demasiado tiempo a planear el recorrido. “En mi manera de vivir la montaña existe también otra regla: el «quitar para tener»”. Y explica que “hasta la noche anterior no me había informado y apenas sabía nada sobre lo que iba a hacer, pero tenía una idea y un sueño, y eso me bastaba. Mi alpinismo, ante todo, debe emocionarme y darme la oportunidad de vivir nuevas experiencias, y esta última tendrá para siempre un lugar especial”.
El desafío comenzó a primera hora de la mañana del jueves 6 de marzo desde Passo delle Capannelle en dirección este. En la primera jornada ascendió sucesivamente el Monte San Franco, Monte Jenca, Pizzo Camarda, Malecoste, Monte Corvo, Pizzo Intermesoli, Giovanni Paolo II, Pizzo Cefalone, Portella y Corno Grande. Con 2.912 metros, este es el pico más alto de los Apeninos.
Después de pasar la noche en el refugio Campo Imperatore, reanudó la marcha al día siguiente, siempre hacia el este. Fue coronando uno a uno el Monte Aquila, Brancastello, Torri di Casanova, Monte Infornace, Monte Prena, Monte Camicia y por fin el Monte Tremoggia, donde puso punto y final a la cabalgada.











