El pasado 7 de septiembre, poco antes de las diez de la noche, Colin Haley se arrodillaba en la cumbre del Cerro Torre. Estaba allí solo, en pleno invierno patagónico, y acaba de completar algo que nadie había hecho antes y que él llevaba más de una década soñando: la primera ascensión en solitario invernal del Cerro Torre.
“En ese momento, lo que más sentía era una enorme ansiedad por bajar de la montaña de forma segura”, reconoce el alpinista estadounidense, que lo había intentado otras veces sin éxito. “Decir que las estrellas se alinearon es figurativo, pero decir que el Sol, la Tierra y la Luna se alinearon es en este caso literal, y el magnífico terreno del macizo del Chaltén estaba iluminado por una brillante luna llena”, describe.
Requirió habilidades de toda una vida
Colin Haley llevaba ya unas semanas en El Chaltén, con el objetivo de escalar el Cerro Torre en solitario invernal entre ceja y ceja. Tuvo la paciencia de esperar a que las condiciones meteorológicas fueran lo suficientemente decentes como para ir a por ello y, en cuanto llegó el momento, no dudó y escaló hasta arriba la ruta Ragni, una vía que ya conocía a la perfección de otras experiencias en este pico.
“Este ascenso fue mi décimo en el Cerro Torre”, rememora. Y también es consciente de que “aunque algunas de mis ascensiones previas al Cerro Torre ya estaban entre las más significativas de mi vida (Tiempos Perdidos con Kelly Cordes, la Travesía del Torre con Rolo Garibotti y la Travesía del Torre en el día con Alex Honnold), quizá esta sea la más especial”.
Para conseguirlo, Colin Haley tuvo que hacer gala de las habilidades que ha acumulado a lo largo de toda una vida en las montañas: “Tener éxito en esta escalada requirió habilidades de escalada en hielo, escalada mixta, escalada en roca, escalada en nieve, escalada en pared, un alto nivel de resistencia física, habilidades para desenvolverse día tras día en un entorno frío y hostil, habilidades de esquí de montaña, esquí de fondo e incluso de ciclismo de montaña, que resultaron útiles; todas son actividades que he practicado desde muy joven”.
Después de varias aproximaciones para llevar material a los pies del Cerro Torre, Colin Haley inició su intento el 6 de septiembre a las cinco de la madrugada desde Filo Rosso. Usó técnicas de solo integral y autoaseguramiento en diferentes secciones, durmió cinco horas en un gélido vivac en una plataforma que talló en pleno headwall y se levantó a las once de la mañana del 7 de septiembre para escalar otras once horas y alcanzar la cima a las diez de la noche.
Reconocimiento a Markus Pucher
En un alarde de elegancia, Colin Haley ha querido recordar los buenos intentos de Markus Pucher, que a punto estuvo de realizar la primera invernal en solitario del Cerro Torre hace unos años. Si en 2015 el austríaco se dio la vuelta a 300 metros de la cima, en 2016 se quedó apenas a 40 metros, cuando solo le quedaba escalar un hongo que acumulaba demasiada escarcha y que le obligó a retirarse.









El mejor.
¡Alucinante!