“Acabo de regresar de una de las experiencias más intensas que he vivido hasta la fecha”. De este modo encabezaba Benjamin Védrines el relato de su última actividad alpina en sus redes sociales. El alpinista francés había realizado la ascensión en solitario invernal de BASE (1.000 m, M8+, 7a) en la cara oeste del Dru, en cinco jornadas.
Según cuenta él mismo, la idea de “intentar en solitario la ascensión de una de las vías más exigentes de los Alpes” le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo e incluso el año pasado la descartó, “demasiado impresionado”. “Era realmente un proyecto que llevaba en el corazón desde que leí los relatos de las escaladas invernales y en solitario de mis mentores, Christophe Moulin y Arnaud Guillaume, en el macizo de los Écrins”, desvela.
Eso sí, reconoce que “en aquel entonces, me parecía una locura, a la vez aterrador y fascinante; nunca hubiera imaginado que, 16 años después, viviría a mi vez una escalada en solitario como esta, una experiencia que marca hasta lo más profundo de uno mismo”.
Cuatro vivacs
Benjamin Védrines detalla que “los largos tan exigentes me obligaron a ser eficaz, pero sobre todo a aceptar la lentitud, a sumergirme por completo en la escalada”. Ese ritmo, nada habitual en alguien acostumbrado a las ascensiones exprés, lo llevó a pasar cuatro vivacs en la pared, “el primero de ellos en una pequeña repisa de nieve dura suspendida, atado con anillos de cinta para no deslizarme al vacío”.
En definitiva, el fuerte alpinista francés dice: “Creo que encontré lo que venía buscando: frío, dificultades por liberar, mal tiempo. Cinco días en los que la pasión vibró tanto como la roca”.
El quinto día de su aventura, Benjamin Védrines pisó la cima. “Sentí una emoción muy especial, como si hubiera pasado una página llena de significado, en una encrucijada de caminos”.


Pasión por el invierno
No es la primera vez que Benjamin Védrines destaca en una ascensión invernal, ni mucho menos. Quizás no había hecho ninguna tan exigente en solitario, pero en los últimos años ha sido noticia frecuentemente por experiencias en invierno como la trilogía Drus-Droites-Jorasses con Léo Billon, con quien también hizo la invernal exprés a la Gousseault-Desmaison de las Grandes Jorasses.
Ellos dos y Seb Ratel completaron en invierno de 2022 la Súper Trilogía Alpina invernal con la John Harlin direct a la cara norte del Eiger, la Directe de l’amitié a la cara norte de Las Grandes Jorasses y la Gogna-Cerruti a la cara norte del Cervino.
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