Algo de historia y usos

Gafas de sol para montaña y outdoor. Historia, usos y cuidado

En verano son recomendables, pero en las actividades invernales se vuelven imprescindibles, sobre todo si hay nieve. Analizamos aquí los requisitos que han de tener las gafas de montaña para garantizarnos una buena visión y la correcta protección de nuestros ojos.

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Gafas de sol para montaña
Gafas de sol para montaña

Son muchos los orígenes que se les han atribuido a las gafas de sol. Ya en el siglo I queda constancia de que el emperador Nerón utilizaba una gran esmeralda para ver los combates de gladiadores, según nos cuenta la Historia Natural del procurador romano Plinio el Viejo.

También en China, como recogió el explorador Marco Polo ya en 1275, los jueces se colocaban unos cristales oscuros en los ojos con los que no buscaban protegerse de la luz, sino esconder su expresión antes de anunciar el veredicto.

El modelo de gafas de sol más antiguo que se conserva es de esas mismas fechas, pero apareció en latitudes mucho más septentrionales, en el norte de Canadá.

Su particularidad es que no tenía cristales, sino que era más bien una máscara de hueso con la que los esquimales intentaban protegerse de la irritante nieve del Ártico.

Posteriormente, ya en el siglo XVI se encuentran las primeras referencias de la utilización de “gafas ahumadas” para protegerse en la montaña, como recoge el suizo Josias Simler en su Tratado sobre las cosas alpinas: “Mucha gente pierde la visión cuando se ve forzada a recorrer, a menudo, campos de nieve. Hay diferentes medios para protegerse de los males: por ejemplo, colocar delante de los ojos una visera negra, o bien eso que llaman gafas”.

La nieve podía ser un problema para los ojos, pero no el único, como recogió el médico y viajero italiano Guillaume Grataroli en una guía publicada en 1533: “Estos órganos son tan delicados y débiles que sufren mucho cuando se exponen a un frío intenso y continuado. Es necesario, pues, proveerse de gafas de vidrio o de cristal que los cubran”.

En los siguientes siglos se produjo un importante desarrollo científico en el campo de la óptica, del que se beneficiaron ya en los albores del alpinismo desde finales de s. XIX. Las gafas de sol a gran escala no llegarían, sin embargo, hasta ya entrado siglo XX, en el que se popularizó su uso para todo tipo de situaciones.

¿Qué le pedimos a una gafa de montaña?

En la actualidad, cuando pensamos en gafas de sol para montaña, a los más románticos se les vienen a la cabeza esos modelos de cristales redondos y parches de cuero.

Tal vez ese fuera el comienzo, pero en la actualidad los diseños planos han evolucionado, salvo contadas excepciones, a formas más envolventes.

El objetivo es claro: proteger sin necesidad de un blindaje extra en los laterales. Y es que no solamente se trata de cuidar nuestros ojos, sino también los anejos oculares que lo rodean.

Pero, obviamente, es mucho más lo que les pedimos hoy en día a nuestras gafas de montaña, compañeras de aventuras. A nivel de protección frente a la luz solar, es fundamental el bloqueo total de los rayos ultravioleta. Este espectro de luz no visible puede producir quemaduras en los diferentes tejidos, temporales o permanentes, por lo que es recomendable no solo en montaña, sino en nuestro día a día.

En general, todas los modelos de gafas de sol para montaña de fabricantes especializados cuentan con este escudo UV, pero no todas los productos e imitaciones que se mueven en el mercado.

El segundo aspecto a tener en cuenta es la conocida como transmitancia, es decir, la cantidad de luz que reciben nuestros ojos. En este sentido es importante saber que en la montaña la exposición a la radiación solar aumenta a razón media de un 10% cada 1000 m de altitud, sin tener en cuenta los posibles reflejos del agua, nieve o hielo.

La radiación solar aumenta a razón media de un 10% cada 1000 m de altitud

Para adaptarnos a las diferentes condiciones, las lentes de las gafas de sol cuentan con cinco niveles de protección contra la luz visible. La recomendación para la mayor parte de los usos en deportes de montaña son las lentes de categoría 3, aunque puede resultar insuficiente para actividades en alta montaña o rodeados de nieve. En estos casos deberíamos pasar a la categoría 4 que bloquea más la entrada de luz gracias a su tintado más oscuro. Sin embargo, y por este mismo motivo, no se puede utilizar para otras acciones como conducir.

Cuadro de Categorías de filtros solares
Cuadro de Categorías de filtros solares

CATEGORÍAS DE FILTROS SOLARES Existen 5 tipos diferentes de filtros solares clasificados del 0 al 4 según la norma ISO 8980-3, en función de la menor o mayor capacidad de absorción lumínica que posean.


 

Materiales y tratamientos

Aunque todavía se sigue utilizando el vidrio templado, su mayor resistencia ha colocado al policarbonato como el material fundamental de nuestros gafas de sol para montaña.

Se trata de un polímero mucho más ligero, mucho más difícil de romper (algo muy importante al estar tan cerca de los ojos) y más difícil de rayar.

Si bien la protección a los rayos UV viene dada por el propio policarbonato, es en la segunda fase de producción, en la que se realiza el baño de color a la lente ya cortada, cuando se le añade el filtro de la luz visible.

¿CÓMO LIMPIAR BIEN LAS GAFAS?
Uno de los principales aspectos para el mantenimiento de las gafas (tanto de sol como graduadas) es cómo limpiarlas correctamente, sin que se rayen.
La mejor manera de limpiar tus gafas es poniéndolas debajo del grifo y limpiándolas con las yemas de los dedos. Frota con precaución, ni muy fuerte ni muy suave, con apenas unas gotas de jabón neutro, y utiliza agua templada (el agua caliente podría afectar negativamente al recubrimiento de las lentes).
Uno de los errores más habituales es dejar que las gafas se sequen por sí solas. El exceso de agua nunca es bueno, ni para los cristales ni para las pequeñas piezas como los tornillos, que podrían llegar a oxidarse si el proceso de limpieza es inadecuado durante años.
Lo mejor para secar es un paño de microfibras. Para la limpieza de la montura, se recomienda utilizar un paño para eliminar las impurezas acumuladas, de forma que las gafas estarán limpias por completo, listas para tu siguiente cumbre.

Otro factor a tener en cuenta para valorar la lente está en la aplicación de los diferentes tratamientos que mejorarán la calidad de visión. En nuestro caso, los más interesantes son: el espejado, que refleja la luz que llega a los lentes añadiendo un extra de protección; el polarizado, que mitifica el reflejo de la luz sobre el agua, el hielo y, en menor medida, la nieve; y los estabilizadores de contraste y los lentes luminales, que intensifican los contrastes en condiciones de poca luz o niebla intensa.

Mención aparte merecen los tratamientos anti-empañamiento, que se añaden al sistema de ventilación de la propia gafa. Aunque pueden venir de serie, también se comercializan por separado, en formato líquido o sobre una gamuza con la solución hidrófuga impregnada, para su posterior aplicación sobre las lentes.

Con ello conseguiremos una película de protección que impide la condensación, algo muy útil si estamos haciendo actividad intensa o, en estos tiempos, si llevamos la mascarilla puesta.

También existen tratatamientos oleófobos, para no dejar huella con los dedos y facilitar la limpieza.

Gafas de sol para montaña
Gafas de sol para montaña

Comodidad, ajuste y ventilación

Si de los cristales depende, en gran medida, el grado de protección sobre nuestros ojos, de la montura dependerá la sensación de confortabilidad que nos invita (o no) a seguir con la sana costumbre de llevar las gafas de sol puestas.

Además de las formas envolventes, la tendencia en la actualidad en gafas para montaña es a buscar la ergonomía, la ligereza y la durabilidad.

En este sentido, vemos modelos que han reducido, e incluso eliminado, las piezas metálicas, ofreciendo soluciones modulares que en caso de un fuerte golpe se desensamblan antes de romperse, pudiendo sustituir las piezas por separado y por un coste mucho menor que el de la gafa de sol para montaña.

Respecto a las varillas, deben ser de un material antideslizante y contar con cierta amortiguación para que no aparezca la incomodidad tras las horas de uso. Algunos modelos cuentan también con regulación en varias posiciones, para adaptarse a las diferentes formas de la cabeza.

Lo mismo ocurre con el puente nasal y las plaquetas, cuyo movimiento no solo facilita la personalización, sino que además permite separar el frontal de la cara, dejando más espacio entre los apoyos de la montura y el pómulo y, por tanto, ofreciendo más ventilación.

Un efecto parecido se da en los modelos que cuentan con ajuste del ángulo pantoscópico, es decir, de la inclinación de los cristales en la cara, algo que se realiza con un sencillo gesto y que nos puede ser útil en los momentos de mayor sudoración.

Gafas de sol para montaña
Gafas de sol para montaña

Polivalencia

Las condiciones de luz cambian a lo largo del día y también nuestras necesidades de protección, por lo que la versatilidad es uno de los ejes de trabajo comunes de los fabricantes de gafas outdoor.

Una de las soluciones es cambiar los cristales en los diferentes ambientes, algo que ofrecen diferentes marcas, ya sea por su diferente nivel de protección o por los tratamientos específicos.

Otra, que resulta mucho más cómoda, son los cristales fotocromáticos, que reaccionan a la luz solar oscureciéndose y se aclaran cuando la radiación baja.

En estos casos, y especialmente en deportes rápidos como el trail running o la BTT, es importante que cuenten con desarrollos tecnológicos para que la velocidad de activación y desactivación sea alta y, además, para que su rendimiento se vea influido lo menos posible por la temperatura, es decir, se oscurezcan a pesar del calor y se aclaren a pesar del frío, algo que no siempre ocurre.

A nivel de la montura, existen otros valiosos complementos que aportan ese plus necesario en situaciones concretas. Uno de ellos es la sudadera o espuma que rodea el frontal (parcial o totalmente) y que aporta estanqueidad al conjunto para condiciones de viento fuerte. Otro, la cinta que sustituye a las varillas para actividades con mucho rebote.

Con esto hemos repasado el universo de las gafas de sol para montaña. Un mundo que no está reñido con el de las gafas graduadas, ya que en la mayor parte de fabricantes pueden graduar la propia lente o incluir un accesorio para enganchar una lente graduada, una opción muy interesante para aquellos que utilicen también lentillas.

Jorge MILLARUELO (con la colaboración de Carmela Núñez , óptico optometrista y propietaria de la Audio Óptica Sobrarbe en Aínsa (Huesca), especializada en gafas deportivas para montaña. https://www.opticasobrarbe.com/blog)


 
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