El Chacraraju Oeste (6.108 m) no es una montaña que regale sus cumbres. Sus paredes de hielo y mixto, la exposición y las enormes cornisas de las zonas superiores le dieron ya en los años cincuenta una reputación de montaña casi imposible. Una expedición franco-suiza dirigida por Lionel Terray consiguió la primera ascensión por la cara y cresta nordeste en 1956.
Setenta años después de aquello, Josue Sánchez, Raymond Eckland y Jon Zerain han añadido una nueva línea a su historia: Shumaq Warmi, una ruta de 850 metros abierta en la cara sur y graduada ED, WI4+, M5, 90º, VI.
La ascensión se completó el pasado 11 de septiembre, después de seis días de actividad. Los dos primeros estuvieron marcados por un tiempo especialmente adverso, que obligó a los tres alpinistas a permanecer refugiados. Cuando finalmente pudieron avanzar, las condiciones no mejoraron demasiado: fuertes nevadas, nieve reciente, puentes de hielo precarios y grandes grietas complicaron la aproximación.
Necesitaron unas ocho horas para alcanzar la base de la pared. Allí instalaron su primer vivac junto a una pequeña cueva, con el espacio justo para colocar la tienda. La verdadera escalada comenzaría al día siguiente, a las cuatro de la madrugada.
De la rimaya al hielo vertical
La primera dificultad importante apareció nada más entrar en la pared. La cordada tuvo que superar una rimaya de unos 80 grados sobre nieve húmeda antes de afrontar un largo de mixto (M5) muy expuesto y con pasos delicados que conducían hacia un corredor.
El terreno mantuvo el carácter comprometido durante los siguientes largos. En uno de los tramos tuvieron que atravesar rápidamente una zona especialmente peligrosa por la caída de piedras. “Las rocas caían como balas”, explicó Josue Sánchez al relatar la ascensión. Superado ese sector encontraron el que acabaría siendo uno de los puntos clave de la nueva ruta: una sección de 70 metros de hielo (WI4+).
La escalada no terminó con la llegada de la noche. Al contrario, fue entonces cuando apareció uno de los mayores problemas de la jornada. Los tres alpinistas necesitaron aproximadamente dos horas para encontrar un lugar donde montar el segundo vivac. El refugio estaba lejos de ser confortable: tuvieron que pasar la noche sentados, con las botas mojadas dentro de los sacos de dormir también húmedos y protegidos únicamente por mantas térmicas.
Josue Sánchez describió aquella noche como una de las peores de sus vidas. Pero a las cuatro de la mañana estaban de nuevo en movimiento, esta vez con la cima como objetivo.

Un rostro en la nieve
Durante las últimas horas de ascensión ocurrió el episodio que terminaría dando nombre a la vía. Al amanecer, Raymond Eckland vio en la nieve una forma que le recordó al rostro de una mujer. La imagen apareció precisamente cuando, después de varios días de mal tiempo, la montaña comenzaba finalmente a abrirse bajo las primeras luces del día.
De ahí surgió Shumaq Warmi, una expresión quechua que significa aproximadamente “bella mujer”. Para Josue Sánchez, aquel momento simbolizaba también el cambio de las condiciones: después de jornadas de tormenta, el Chacraraju les regalaba un amanecer despejado y la posibilidad de completar la ascensión.
Todavía quedaba un último paso de M5 antes de alcanzar la parte superior de la montaña. A las 10:15 de la mañana, la cordada salió a la arista u hombro somital. Una hora y media después, hacia las 11:45, Josue Sánchez, Raymond Eckland y Jon Zerain pisaban la cumbre principal del Chacraraju Oeste.
La línea había resultado sostenida durante toda la ascensión, con numerosos tramos de 60 y 70 grados, además de secciones de mixto muy expuestas. Dos de los largos de hielo destacaron especialmente, con pendientes que alcanzaban los 90 grados, completando una ruta en la que el hielo y el mixto se suceden sobre 850 metros de pared.

Trece rápeles hasta Laguna 69
La cima no era todavía el final de la actividad. Para regresar, los tres alpinistas realizaron 13 rápeles desde la cumbre, combinados con algunos tramos de desescalada. Después de abandonar el glaciar tuvieron que continuar por terreno rocoso de mala calidad hasta iniciar el descenso hacia la Laguna 69.
Allí les esperaba su amigo André, que llegó aproximadamente a medianoche. Después de seis días de expedición, la nueva vía estaba abierta y los tres miembros de la cordada habían regresado juntos.

- Etiquetas: Chacraraju Oeste, Jon Zerain, Josue Sánchez, Raymond Eckland, Shumaq Warmi










Comentarios