ENTREVISTA

Ferran Latorre: “Estamos obligados a demostrar que hacemos cumbre”

El alpinista catalán es uno de los ochomilistas más preocupados por documentar de la mejor manera sus cimas. Nunca hay dudas sobre sus ascensiones, algo que él considera imprescindible cuando uno decide hacer de dominio público su actividad, especialmente cuando recibe dinero ya sea público o privado. Viaja la semana que viene a Pakistán para intentar hacerse con su noveno ochomil principal: el Gasherbrum 1.

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Ferran Latorre
Ferran Latorre

Ferran Latorre es uno de los alpinistas de nuestro país que anda detrás del objetivo de hacerse con los catorce ochomiles. De hecho, su anhelo inicial era convertirse en el primer catalán con los Catorce, aunque Òscar Cadiach le lleva cierta ventaja. De todos modos, el de Vic se mantiene firme en su apuesta, que comenzó en el momento en que terminó su trabajo como cámara de altura de Al filo de lo imposible y protagonista secundario de las ascensiones de Edurne Pasaban y Juanito Oiarzabal.

Quizás su poco disimulada pasión tecnológica unida a una ética montañera inquebrantable lo convierten en uno de los ochomilistas más preocupados por documentar de la mejor manera sus cimas. Nunca hay dudas sobre sus ascensiones, algo que él considera imprescindible cuando uno decide hacer de dominio público su actividad, especialmente cuando recibe dinero ya sea público o privado.

La semana que viene parte hacia Pakistán para intentar hacerse con el décimo ochomil de su currículum (el noveno ochomil principal, de los que cuentan para los 14×8000) en el Gasherbrum 1 (8.080 m). Hemos querido hablar con él sobre sus planes en esta expedición y que, de paso, nos diera más detalles acerca de las tecnologías que utiliza para demostrar sus cumbres.

¿Cuáles son tus planes de viaje?
Salgo de Barcelona el 26 de junio con Álex Txikon. Vamos un poco tarde, porque hemos tenido problemas con el cargo, que va con retraso. Calculo que llegaremos al campo base hacia el 6 de julio.

¿Realizaréis la aclimatación por el camino o en la montaña?
Esperemos mantener todavía un poco de la aclimatación lograda en el Himalaya en primavera [hizo cumbre en el Lhotse], aunque seguro que hemos perdido y vamos justos de tiempo. La completaremos en la misma montaña y espereremos que nos quede algo y que todo vaya más rápido de lo normal. Espero que en quince o veinte días de campo base podamos hacer el G1. Si hace buen tiempo, finales de julio todavía es buena época para hacerlo.

En un primer momento, te planteabas quizás ir también al K2 aprovechando que allí estará Álex Txikon, ¿lo mantienes?
Mi objetivo es el Gasherbrum 1, así que cuando lleguemos al Baltoro, yo me iré al campo base de los Gasherbrums y Álex se irá al del K2. Continúo teniéndolo en la cabeza, pero tengo que ser realista y pensar en el G1. Si todo fuera increíblemente bien, ya veríamos.

Me planteo una ascensión lo más rápida y ligera posible, manteniendo siempre los márgenes de seguridad.

¿Cómo te organizarás en el G1?
Comparto expedición con otros once alpinistas españoles de varios orígenes (Valle de Arán, Burgos, Euskadi…). Ellos llegan una semana antes que yo y trataré de atraparlos para poder ir con ellos a cumbre. De entre ellos conozco a David López, con quien coincidí haciendo los cursos de guía.

¿Has estado anteriormente en esta montaña?
Estuve en 1999, cuando casi llegamos al último campamento de altura. Fue un año en que nos hizo muy mal tiempo y no tuvimos opción. Me planteo una ascensión lo más rápida y ligera posible, manteniendo siempre los márgenes de seguridad.

¿Qué te esperas de ella a nivel técnico?
El año pasado nevó mucho y el riesgo de aludes era elevado; eso es lo que más me preocupa. Por otro lado, pienso que es una montaña franca, bonita y directa. Creo que es más fácil que el Gasherbrum 2, aunque la mayoría de la gente lo ve al revés. El G2, que hicimos el año pasado, tiene un ataque a cumbre largo y el sector de la Banana que es difícil y espectacular. El G1 es más pendiente en general, pero más directo. Y además es muy bonito, con unas vistas preciosas desde el campo base.

«Tiene que haber una demostración, sobre todo si recibes dinero público o de un patrocinador y también por respeto a los demás».

Siempre te has destacado por ser muy claro y transparente con tus cimas, echando mano de la tecnología, ¿crees que los ochomilistas que buscáis entrar en las listas oficiales estáis obligados a ello?
Por supuesto. Tiene que haber una demostración, sobre todo si recibes dinero público o de un patrocinador y también por respeto a los demás. Si te dedicas a ello, es porque lo vendes y entonces tienes que demostrar. Para mí, vender significa hacerlo de dominio público. Otra cosa es que lo hagas para ti mismo, y entonces si te quieres engañar es problema tuyo. Pero si hay repercusión pública, hay que ser claros, sobre todo sabiendo que en la historia del alpinismo ha habido tantos fraudes.

¿Qué sistemas y dispositivos utilizas tú para demostrar tus cimas?
El mejor dispositivo es un testigo, una o varias personas que estén allí cuando hagas cumbre. El segundo es una cámara de fotos y las fotos de la cima, en la que tienes que capturar algún detalle representativo de la cumbre. Eso debería ser definitivo.

Además, tú llevas un aparato llamado Spot…
Este dispositivo emite una señal de GPS y, con la aplicación Racetracker, la gente te puede seguir en tiempo real. Yo no lo llevo para demostrar la cima, sino para que la gente me pueda seguir. Además, puede servir como elemento de seguridad, ya que tiene un botón que emite una señal de SOS mandando automáticamente la posición.

¿Existen otros sistemas?
No muchos más. Actualmente, también hay cámaras fotográficas con gps incorporado, pero no he visto todavía a nadie con ellas. Una cámara compacta con gps sería una solución bastante definitiva, ya que lo integra todo. Un aparato de GPS normal con tracking también puede valer, siempre que se pueda asegurar que el tracking ha sido generado por ese GPS y no bajado de internet, que supongo que se debe poder hacer a través de los metadatos, igual que con las fotografías.

«Las fotografías de cumbre deben incorporar los metadatos, que es la información digital sobre la exposición, el diafragma, el modelo de cámara, la fecha, la hora…»

Los metadatos son vitales en este sentido. ¿Por qué?
Por supuesto, las fotografías  de cumbre deben incorporar los metadatos, que es la información digital sobre la exposición, el diafragma, el modelo de cámara, la fecha, la hora, etc. en las que se ha hecho la fotografía… así puedes ver si la foto es tuya. Es una información adicional a la de los píxeles.

¿Qué tipo de foto de cumbre habría que hacer? Se ven muchas fotos de caras en las que es difícil reconocer el paisaje…
Si fuera solo, yo haría una foto de la propia cima. Por ejemplo, clavaría uno de mis piolets en la cima y lo fotografiaría. Si te hace ilusión puedes hacerte foto de la cara, pero para demostrar la cima necesitas algo más. Y si no, siempre queda la solución clásica de dejar algo tuyo en la cumbre: un piolet, un bastón, un pañuelo, lo que sea… Como los chinos del Everest, que dejaron un trípode.


 


 

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