DESDE EL EVEREST

El polémico descenso de Juanito Oiarzábal

El alpinista vitoriano desmintió el pasado viernes desde el campo base que sufriera más de la cuenta bajando del Everest.

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Juanito Oiarzábal durante la videoconferenciaJuanito Oiarzábal durante la videoconferencia

No fue un descenso tan precario. JuanitoOiarzábal no estuvo tan cerca del peligro como se había dicho en algunosmedios. La videoconferencia que el pasado viernes ofreció el equipo de Alfilo de lo imposible desde el campamento base del Everest(8.848 m), después de que Juan Vallejo y Juanito coronaran por la cara norte ysin oxígeno, sirvió para aclarar la realidad de un descenso que por momentosse calificó de peligroso y alarmante. Incluso se dijo que Juanito se estabamuriendo…

Confusión informativa

La precipitación de algunas informaciones dadas desde el campamento base elpasado 23 de mayo, el día de la cumbre, provocaron toda esta confusión. Lasmismas que afirmaban que Josu Bereciartua se dio la vuelta a 8.400 metros,cuando en realidad alcanzó los 8.700 con la antena a cuestas. Por eso, JuanitoOiarzábal quiso ante todo aclarar qué pasó durante el descenso al Campo 3 delEverest. En una videoconferencia que comenzó instantes después de que elvitoriano llegara al campamento base, detalló cómo discurrió realmente undescenso que ha dado tanto que hablar.

«Hubo alguna confusión por parte de gente del campamento base. Sepensaba que yo bajaba bastante mal, y en realidad ocurría todo lo contrario.Bajaba perfectamente bien, pero en el Segundo Escalón hice una comunicacióndiciendo que me estaba pasando lo mismo del año pasado, es decir, que me estabaquedando ciego. Una ascensión sin oxígeno al Everest siempre deja secuelas, ycuando bajaba recordaba que los Iñurrateguisufrieron un edema de fondo de ojo cuando subieron sin oxígeno el Everest. Yoveía todo nublado, comencé a preocuparme, y llamé diciendo que estaba porllegar al Campo 3 y estaba allí solo. Eso y la llamada de un alpinistaportugués diciendo que tenía problemas, hizo que la gente comenzara a pensarque tenía principio de edema cerebral. El único problema es que no veíabien».

A esto se unió su espera en el Segundo Escalón, que desde el teleobjetivodel campamento base, acabó por convencer a la mayoría de que Juanitoatravesaba por dificultades. El gasteizarra explicó la razón de esta espera.»Me encontré con una expedición comercial francesa de siete clientes, yel guía no me cedió el turno, a pesar de que le dije que tenía problemas devisión. Por eso estuve esperando allí tanto tiempo».

«Sólo quiero dormir»

Durante la videoconferencia desde el Campamento base del Everest.Durante la videoconferencia desde el Campamento base del Everest.

Juanito también aclaró que cuando llegó al C3 vio que sus compañeros yahabían bajado, «pero no voy a entrar a discutir eso, porque sonsituaciones que se dan en la montaña y yo habría hecho lo mismo». Locurioso fue que «los alpinistas de la expedición valenciana comenzaron atratarme como a un niño, tomándome las constantes vitales, dándome masajes enlos pies y en la cara, y sólo ahora comprendo por qué lo hacían. Ellos habían oído por la radio que yo me estaba muriendo, algo que no se cómoha podido ocurrir, porque bajaba muy bien y en ningún momento, como alguien hadicho, puse en peligro la expedición. Al final,tuve que decirles que me dejaran en paz, que lo único que quería era dormir».

Además, Juanito aclarar que entendió y asumió perfectamente que suscompañeros no interrumpieran su descenso hacia el campo base avanzado. «Alllegar al base me enteré que un columnista preguntaba por qué no había nadieen el C3. Quiero dejar claro que Juan Vallejo no tiene nada que ver con esto.Allí no tenía por qué haber nadie, porque yo bajaba bien. Lo importante esque todo ha terminado bien, hemos conseguido la cumbre sin oxígeno y se haretransmitido.

Sentimiento agridulce

Ferrán Latorre durante la videoconferenciaFerrán Latorre durante la videoconferencia

La videoconferencia de Al filo permitió también que el resto del equipo dealpinistas ofreciera su visión y valoración de la expedición. Por un lado,todos mostraron su alegría por las ascensiones de Juan Vallejo -una de las másrápidas sin oxígeno en la historia del Everest- y Juanito, pero algunos, como FerránLatorre, no pudieron ocultar su tristeza por no haber conseguido la cima.»Fue una gran desilusión. Lo peor es que nunca sabré qué me pasó,luché durante la noche pero me di cuenta de que no era mi día. Me adelantaronmuchos alpinistas que llevaban botellas. eso me hizo pensar que el éxito fácilno justifica que me rebaje éticamente, y que si vuelvo al Everest, será sinoxígeno».

De la misma forma, sin botellas, Juan Vallejo consiguió uno de los descensosmás rápidos sin oxígeno en la historia del Everest. Partió del C3 (8.350metros) a las 2:15 de la madrugada del 23 de mayo, y en ocho horas y 46 minutosalcanzó la cima del Everest (11:02, horario tibetano). Tras disfrutar mediahora de la cima, Vallejo empleó otras ocho horas en alcanzar las tiendas delcampo base avanzado, situado a 6.400 metros. 

Entre los más rápidos en el Everest, se encuentra el suizo ErhardLoretan, tercer hombre en coronar los catorce ochomiles, que en 1986 juntoal francés Troillet asciende el Everest en 31 horas por el Corredor Horbein,empleando cinco horas en un directo descenso por la misma vía, sobre la querealizaron una nueva variante. Diez años más tarde, en 1996, Hans Kammerlanderrealizaba un descenso prácticamente completo de la cara norte con esquís, en 6horas y 45 minutos. Tan sólo en un tramo, Kammerlander tuvo que sustituir lastablas por los crampones. La última hazaña en descensos extremos sobre lasladeras del Everest la protagonizó el esloveno Davor Karnicar, que el año pasado completabael descenso completo desde la misma cumbre del Everest, aunque esta vez por laruta normal de la cara sur.    

Al final, el polémico descenso no resultó ni tan trágico ni tan costoso.Lo peor es que las pequeñas congelaciones que Juanito ha sufrido en los pies,le han hecho suspender su carrera de 10 meses por las Siete Cumbres. En sóloveinte días tenía que partir hacia el McKinley,una de las montañas más frías del planeta. Más costosa ha sido la cima anivel económico. Según nos confesó Juanito, tuvo que contratar en la mismacima del Everest a dos sherpas de la expedición de Russell Brice para quebajaran la mochila que Juan Vallejo había dejado en la cima con el equipo defilmación. «Algo que, por cierto, me ha costado un dinero».

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