El Taulliraju (5.830 m), una de las montañas más elegantes y técnicas de la Cordillera Blanca peruana, ha sido escenario de una ascensión que conecta directamente con la historia del alpinismo.
Los estadounidenses Dane Steadman, Cody Winckler y Josh Wharton han realizado la primera repetición íntegramente en libre de la Fowler-Watts, la ruta abierta en 1982 por el británico Mick Fowler y Victor Watts en el espolón derecho de la cara suroeste.
La cordada empleó cinco días para recorrer sus 800 metros de pared, liberando los largos que hasta ahora se escalaban en artificial y elevando las dificultades máximas hasta AI5+, M8 y 5.10.
Más que un objetivo deportivo, la ascensión nació como un homenaje. Para Dane Steadman, lector confeso de los libros de Mick Fowler desde sus primeros años como escalador, la vía simboliza una forma de entender el alpinismo muy distinta de la cultura del “rápido y ligero” que tradicionalmente ha predominado en Norteamérica.
“Fowler buscaba líneas vírgenes, bellas, técnicamente difíciles y objetivamente seguras, llevando el material suficiente para permanecer muchos días en la pared y regresar solo cuando existiera un motivo realmente importante para hacerlo; esa filosofía siempre me ha parecido mucho más atractiva”, explica el escalador estadounidense.
La idea tomó forma cuando Josh Wharton le propuso intentar la liberación de la ruta durante el verano andino de 2026. Dane Steadman sugirió incorporar a Cody Winckler, compañero habitual en este tipo de escaladas, y el trío puso rumbo a Perú.


Cinco días sobre el granito del Taulliraju
Tras llegar al campo base el 21 de junio y reconocer la pared al día siguiente, los tres alpinistas comprobaron que las condiciones eran muy diferentes de las que mostraban las fotografías de la última repetición, realizada en 2021. La pared aparecía mucho más cargada de nieve, lo que hacía prever menos escalada en roca y más dificultades en el terreno mixto.
Comenzaron la ascensión el 24 de junio. Durante la primera jornada superaron aproximadamente la mitad del desnivel de la vía, alcanzando un vivac bajo el gran muro superior tras resolver sin dificultades extraordinarias los largos que ya habían sido liberados en anteriores ascensiones.
El segundo día Cody Winckler encabezó uno de los largos más espectaculares de la ruta, un sostenido M7 de 80 metros, considerado hasta entonces el tramo más difícil escalado en libre. Por encima aguardaban los verdaderos interrogantes: tres largos cotados originalmente como A1-A2 que nadie había conseguido liberar.

El crux bajo una tormenta inesperada
La meteorología añadió una dosis extra de incertidumbre. A pesar de que todas las previsiones anunciaban estabilidad absoluta, una intensa nevada comenzó durante la madrugada del tercer día y se prolongó durante casi cuarenta y ocho horas.
Fue precisamente en esas condiciones cuando Dane Steadman afrontó el primero de los largos clave: una delicada fisura diagonal apenas perceptible que cruza una lisa placa de granito. El siguiente largo resultó aún más exigente, con la progresión sobre lajas inestables y pequeños ganchos para los piolets en el tramo más desplomado de la pared.
Tras superar las dificultades, la cordada se vio obligada a instalar un incómodo vivac sobre un hongo de nieve, el único emplazamiento disponible.
Al día siguiente quedaba todavía un gran techo por resolver. Cody Winckler consiguió liberarlo combinando un crampón en un pie y la bota desnuda en el otro, completando así la liberación de todos los largos de la vía.

La cima tras cinco días de escalada
Con las dificultades técnicas ya resueltas, los tres escaladores esperaron una mejora del tiempo antes de lanzarse hacia la cima. La mañana siguiente amaneció despejada y pudieron remontar las cuerdas fijadas el día anterior para afrontar las delicadas pendientes superiores.
La arista cimera les reservó todavía algunos pasajes espectaculares sobre nieve y hielo, aunque en condiciones mucho mejores de las esperadas. Finalmente alcanzaron el punto culminante del Taulliraju, una estrecha cornisa de nieve suspendida sobre la Cordillera Blanca.
El descenso concluyó sin incidentes tras recuperar todo el material y regresar al glaciar, donde les esperaba su cocinero de campo base, Fredy, con una comida caliente que puso fin a una intensa semana de montaña.


Una vía histórica del alpinismo británico
La Fowler-Watts ocupa un lugar especial en la historia del alpinismo. Fue la primera gran apertura internacional de Mick Fowler, quien años después se convertiría en uno de los mayores referentes mundiales de la exploración alpina gracias a sus expediciones al Himalaya y al Karakórum.
Aquella ascensión al Taulliraju, realizada junto a Victor Watts en 1982, ya reflejaba la filosofía que acabaría definiendo toda su carrera: buscar montañas poco frecuentadas, itinerarios lógicos y técnicamente exigentes, minimizando los riesgos objetivos más que el peso de la mochila.
La liberación realizada ahora por Dane Steadman, Cody Winckler y Josh Wharton supone probablemente la cuarta ascensión de la ruta y la primera en la que todo el recorrido se escala íntegramente en libre. Los tres destacan además la extraordinaria calidad del granito y consideran que la vía merece muchas más repeticiones de las que ha recibido hasta ahora.











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